18/03/2018
Hermes Trimegisto, a través del Kybalion, nos enseñó “los siete principios de la verdad”. “las leyes fundamentales del universo”, o “principios herméticos”, que son: El principio del mentalismo; el principio de correspondencia, el principio de vibración, el principio de polaridad, el principio del ritmo, el principio de causa y efecto y el principio de generación.
1. Principio del Mentalismo: “El todo es mente y el universo es mental”, por el que el TODO, energía, universo, fenómenos de la vida, materia es lo percibido por nuestra mente es conocido pero inexplicable… sabemos pero no lo podemos exteriorizar y es la ley que rige el universo mental y que podemos adoptarla dentro de nuestro deseo de bienestar y desarrollo. El conocimiento de esta y las demás leyes herméticas deben ser acrisoladas a fin de comprender que el universo es mental y que Dios es mental y que pertenecemos a él en mente y alma. ¿Cómo aplicar este principio para mejorar nuestra vida? Como tenemos la facultad de elegir. Lo más sensato es elegir una mente positiva que se abra a los pensamientos agradables, buscando el bienestar propio y de nuestros cercanos. Es fácil elegir entre ser negativo y ser positivo. Por mi parte rechazo los pensamientos negativos de molestias, envidias, tropiezos, que considero meros accidentes mentales y que pueden ser superables aplicando este principio
2. Principio de Correspondencia: “Como es arriba, es abajo, como es abajo es arriba” Nuestro mundo externo, nuestro mundo físico, lo que se ve de nosotros parte de nuestro interior y lo exterior regresa al interior. Observando un átomo comprendemos parte del universo es un símil del sistema solar. Una vida desordenada significa un espíritu sin rumbo. Si calmamos el mundo interior aliviaremos nuestro mundo externo. Como es arriba es abajo, como es abajo es arriba. Como es adentro es afuera y como es afuera es adentro. Esta ley impide el engaño. Tu interior genera situaciones incluso que no deseas aunque tu ego diga lo contrario. Para estudiar el cuerpo, basta una muestra. No es necesario el estudio de cada parte. La violencia brotará si dentro de ti, hay sentimientos mezquinos y de odio. Tu interior es el reflejo de lo exterior y viceversa. Te corresponde, solo a ti, calmar tu interior y tu exterior se calmará. Cuando lo logres, serás más feliz y harás feliz a tus cercanos.
3. Principio de vibración: “Nada está inmóvil, todo se mueve, todo vibra”. Todo está en movimiento, nada es estático, nada es inmutable. Las manifestaciones de materia, mente, espíritu tienen un tipo de vibración. Imagínense el mundo pequeño a nuestro rededor. No vemos que la pared o la piedra se mueva, pero en ese momento nosotros mismos estamos en movimiento. Cada célula de nuestro cuerpo está en movimiento. Bajo un microscopio, la punta de nuestro dedo, una minúscula fracción de nuestra uña, está en pleno movimiento. Quien observa a través de ese microscopio está en vibración. El lugar de trabajo está vibrando y el planeta en él que es huésped temporal, está igualmente en vibración. Si quieres que tu vida vibre en un entorno positivo, también está en tu voluntad, en tu mente, en tu deseo inculcar en tu yo interior pensamientos positivos provocando que las vibras positivas se concentren en ti. Aleja, en tal sentido, los pensamientos de odio, rencor, envidia, pena, dolor. Aléjalos, tórnalo por ideas positivas y generarás vibraciones positivas. Desea el bien a los demás y, por la correspondencia con los demás principios, recibirás los mismos deseos. Da amor, alegría, solidaridad y tu vida y la de las personas que amas será bella
4. Principio de polaridad: “Todo es doble, todo tiene dos polos; todo su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo: Los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son semi verdades. Todas las paradojas pueden reconciliarse” Nos toca comentar la dualidad, lo opuesto. La tesis y la antítesis. Lo que es y lo que no es al mismo tiempo. Todo es relativo y nada es absoluto. Las contradicciones son idénticas en naturaleza, solo diferentes en grado y pueden juntarse, correlacionarse. En realidad, estos supuestos opuestos son dos extremos de la misma cosa, solo que de diferente grado. El calor y frío en esencia, son lo mismo, sino que en diferentes grados. La luz y la oscuridad, no son sino diferentes formas de percepción a través del sentido de la vista. El positivo y el negativo son explicados a través de esta paradoja y funciona en nuestro plano mental, en nuestra mente. El odio y el amor que con arte han explicado poetas y cantores, no son, en esencia, distintos, pues están a un grado de juntar su polaridad. El antipático, con un gesto, una buena acción se transforma, a nuestros ojos, como una persona agradable, haciéndonos ver que nuestra primera impresión fue equivocada. El bien y el mal son polos que pueden, a través de la polaridad, encajar herméticamente en un sentido positivo, tratando de mentalizar el polo positivo sobre el negativo. No es fácil, pero podemos lograrlo.
5. Principio del ritmo: “Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha, en la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; el ritmo es la compensación” El movimiento pendular al que estamos sometidos mental, física y espiritualmente. Lo demuestra también la historia cuando vemos imperios que desaparecen por la decadencia de sus pueblos, en la polaridad de nuestros sentimientos en el que pasamos del amor al odio o del odio al amor con relativa facilidad, como hemos analizado al comentar los cuatro principios anteriores. El hermetismo pretende huir de este movimiento pendular neutralizándolo. Para ello requerimos lograr un cierto grado de equilibrio espiritual que nos aleje de la depresión y la euforia que, aunque neguemos, llevamos dentro. Es pues necesario polarizarnos en el punto donde deseamos estar, dominando nuestras pasiones y alejándonos de los vicios que corroen el alma y cuando hablamos de vicios, no solo son los que conocemos y vemos, sino los que llevamos dentro y de los que es más difícil sustraernos.
6. Principio de causa y efecto: “Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo a la ley; la suerte no es más que el nombre que se le da una ley no conocida; hay muchos planos de casualidad, pero nada escapa a la Ley. Quizá estemos ante un axioma que todos suponemos conocer y, por supuesto conocemos debido a que nuestras vivencias siempre han tenido un momento en que hemos sido protagonistas de hechos en los que hemos comprobado la verdad de este principio. Por ello, nos circunscribimos a oponernos a causas y efectos negativos. Debemos tratar de alcanzar un plano desde el cual dominemos nuestro ego, nuestro interior, nuestro espíritu para dirigir y no ser dirigidos, ayudando a nuestros hermanos, vecinos de este universo a regir y rechazar lo negativo, los efectos de las malas acciones, son por causa de malas acciones. Demos la contra y que los efectos sean buenos, porque las circunstancias que la causaron fueron positivas.
7. Principio de generación: “La generación existe por doquier; todo tiene su principio masculino y femenino; la generación se manifiesta en todos los planos” Nada puede ser creado sin el principio generador, creativo, de la presencia de dos elementos. Estos dos elementos no solo existen en el plano físico. También en el plano mental, en el plano espiritual.