28/09/2024
Oficina Administrativa del Colegio Externado "Santo Toribio"
todo trámite acercarse al Arzobispado de Lima, Jr. Chancay 282, Lima 15001, Perú ò llamar al +51 1 2037700
28/09/2024
Natividad de la Virgen María
San Juan Pablo II hizo esta meditación en este día de la Natividad de la Virgen María.
“Esta festividad mariana es toda ella una invitación a la alegría, precisamente porque con el nacimiento de María Santísima Dios daba al mundo como la garantía concreta de que la salvación era ya inminente: la humanidad que, desde milenios, en forma más o menos consciente, había esperado algo o alguien que la pudiese liberar del dolor, del mal.
Precisamente esta Niña, todavía pequeña y frágil, es la "Mujer" del primer anuncio de la redención futura, contrapuesta por Dios a la serpiente tentadora: "Pongo perpetua enemistad entre ti y la mujer y entre tu linaje y el suyo; éste te aplastará la cabeza, y tú le morderás a él el calcañal" (Gén 3, 15).
Precisamente esta Niña es la "Virgen" que "concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que quiere decir "Dios con nosotros"" (Is 7, 14; Mt 1, 23).
Precisamente esta Niña es la "Madre" que dará a luz en Belén "a aquel que señoreará en Israel" (Miq 5, 1 s.).
Dios la ha predestinado a estar íntimamente asociada a la vida y a la obra de su Hijo unigénito.
Por esto la ha santificado, de manera admirable y singular, desde el primer momento de su concepción, haciéndola "llena de gracia" (Lc 1, 28); la ha hecho conforme con la imagen de su Hijo: una conformidad que, podemos decir, fue única, porque María fue la primera y la más perfecta discípulo del Hijo.
Por tanto, toda la Iglesia no puede menos de alegrarse hoy al celebrar la Natividad de María Santísima, que es esa "puerta virginal y divina, por la cual y a través de la cual Dios, que está por encima de todas las cosas, hizo su entrada en la tierra corporalmente...
Hoy brotó un vástago del tronco de Jesé, del que nacerá al mundo una Flor sustancialmente unida a la divinidad. Hoy, en la tierra, de la naturaleza terrena, Aquel que en un tiempo separó el firmamento de las aguas y lo elevó a lo alto, ha creado un cielo, y este cielo es con mucho divinamente más espléndido que el primero
Reunidos para celebrar hoy con alegría el nacimiento de María, la Virgen: de Ella salió el Sol de Justicia, Cristo, nuestro Dios.
¡Oh Virgen naciente, esperanza y aurora de salvación para todo el mundo, vuelve benigna tu mirada materna hacia todos nosotros, reunidos para celebrar y proclamar tus glorias!
¡Oh Virgen fiel, que siempre estuviste dispuesta y fuiste solícita para acoger, conservar y meditar la Palabra de Dios, haz que también nosotros, en medio de las dramáticas vicisitudes de la historia, sepamos mantener siempre intacta nuestra fe cristiana, tesoro precioso que nos han transmitido nuestros padres!
¡Oh Virgen potente, que con tu pie aplastaste la cabeza de la serpiente tentadora, haz que cumplamos, día tras día, nuestras promesas bautismales, con las cuales hemos renunciado a Satanás, a sus obras y a sus seducciones, y que sepamos dar en el mundo un testimonio alegre de esperanza cristiana!
¡Oh Virgen clemente, que abriste siempre tu corazón materno a las invocaciones de la humanidad, a veces dividida por el desamor y también, desgraciadamente, por el odio y por la guerra, haz que sepamos siempre crecer todos, según la enseñanza de tu Hijo, en la unidad y en la paz, para ser dignos hijos del único Padre celestial!”
Lindo
Lee, ora y comparte
P Óscar
Quiero ser magnánimo, Señor
“Y dio Dios a Salomón sabiduría, e inteligencia muy grande, y magnanimidad de corazón, como la arena que está a la orilla del mar” (1Re 4,29).
Señor, que sepa acoger en mi corazón la virtud de la magnanimidad.
Dame un corazón grande de ánimo capaz de hacer el bien, repartir lo propio, devolver más de lo que recibo, ser prudente en mis acciones, manifestar siempre la verdad, no quejarme nunca, perdonar de verdad
Dame un corazón grande para amar sin contrapartidas, preocuparme más de la verdad que de los chismes y de la opinión parcial, no gloriarme por el triunfo o por la alabanza de los demás, estimar poco el poder, desapegarme de lo material.
Gracias, Señor, porque pones a mi lado amigos de corazón que saben con palabras sencillas y gestos amorosos corregir mi corazón tantas veces soberbio y egoísta.
Espíritu Santo, dame grandeza de alma para buscar siempre lo honroso y honorable de mi vida y tender siempre hacia las cosas grandes.
Concédeme, Espíritu Santo, la gracia de hacer grandes actos desde la humildad y utilizar los dones que Dios me ha otorgado de la mejor manera y siempre a su servicio.
Otórgame una alma grande que enfrente siempre las causas nobles y difíciles por amor a Dios y a los demás.
No permitas que me acobarde por las situaciones de la vida y afronte con valentía la vida según mis capacidades.
Espíritu Santo, Dios me llama a la perfección y necesito de tus dones y tus gracias para alcanzarla porque no puedo por mis propios méritos.
No permitas que el miedo al fracaso me supere y dame la fe suficiente para ser decisivo y valiente en mis decisiones y ver cumplido en mi corazón los deseos que Dios tiene puesto en mi.
Concédeme, Espíritu Santo, la virtud de la magnanimidad para mantenerme siempre fiel a la voluntad de Dios.
Ora, vive y comparte.
P. Óscar
Cada día tiene su afán
“Así que, no se afanen por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propio afán”. (Mt 6,34).
Dios, sé que tu amor por mí es seguro y sólido. Confío en que nada, ninguna preocupación o temor que tenga, puede separarme de tu increíble amor por mí.
Gracias por amarme tan completamente y por ser un fundamento tan seguro para construir mi vida.
Jesús, muchas gracias por lo mucho que te preocupas por mí. Sé que estás atento por mi vida y por las personas que hay en ella, incluso más que yo.
Es increíble ser tan conocido y tan cuidado por ti. Deposito mis preocupaciones y ansiedades delante ti, sabiendo que tú me das sosiego y fortaleza. Pues cada día tiene su afán.
Príncipe de paz, te pido que vengas a sustituir mis preocupaciones por la confianza y serenidad.
Dios, me tomo un momento para decirte lo agradecido que estoy por todo lo que me has dado.
Sé que todo lo bueno que hay en mi vida y en este mundo viene de ti. Eres tan bueno que siempre estás conmigo y me acompañas.
Perdón por haberme enfocado en las preocupaciones y el estrés de mi vida más que en tu bondad y tu provisión.
Sé que para cada problema que enfrento y cada temor que tengo hay una solución y que me das guía para enfrentarlo.
Te pido que me ayudes a levantarme ante la adversidad, a tener paciencia ante la dificultad y buscar en ti el consuelo y fortaleza para luchar cada día.
Que pueda realizar actividades que me ayuden a estar en calma cuando me sienta preocupado.
Que pueda acercarme a la naturaleza cuidando mis plantitas, dando un paseo, agradeciendo el regalo de la creación.
Que realice tareas que me gusten: orar, leer, escribir, compartir cocinar, dibujar, arreglar plantas, escuchar música
Ora, vive y comparte.
P. Óscar.
El uso del dinero
“No corran tras el dinero, sino más bien confórmense con lo que tienen, pues Dios ha dicho: Nunca te dejaré ni te abandonaré”. (Heb 13,5).
Señor Jesús, dame el discernimiento para poder tomar buenas decisiones en el uso de mi dinero.
Dame inteligencia para darme cuenta de mis errores financieros y no volver a caer en ellos.
Dame fortaleza para salir adelante a pesar de la adversidad, fuerza de voluntad para trabajar de manera ardua y que con los frutos de mi esfuerzo yo pueda afrontar y resolver mis problemas financieros.
Ilumíname, Señor dame tu bendicion y sabiduría para poder administrar mi dinero y me concedas un trabajo digno.
No permitas que malgaste el dinero que llegue a mis manos, Señor, ayúdame a priorizar las urgencias, las necesidades de mi hogar y los pagos que sean necesarios para poder tener tranquilidad en mi vida.
Por favor, mi Señor, manifiesta sobre mi vida y la de mi familia tu Divina Providencia.
Que no me falte el alimento, el techo y el trabajo para que seas Tú con tu misericordia bendita quien venga a restaurar todos los problemas económicos que afectan mi casa, mi familia, mi trabajo y todo mi entorno, sé Tú quien resuelva todo de la mejor manera y según sea tu voluntad, mi Dios de amor, pueda pagar todas mis deudas con éxito.
Señor, ayúdame a superar las dificultades económicas que estoy atravesando.
Ayúdame también, bendito Señor, a mantener la esperanza en Ti.
Dame fuerzas para seguir de pie, que pueda cumplir los plazos que me fueren dados para hacer mis pagos y que así mis deudas poco a poco se vayan cancelando, mi Señor.
Yo sé que escuchas mi plegaria, pues Tú más que nadie sabe mis necesidades, por favor no dejes de prestar tu oído a mis palabras y ayúdame a salir de esta situación de problemas financieros.
Te doy las gracias desde ya, porque sé que Tú estás obrando, porque sé que si confío en Ti, tus planes se verán vueltos una realidad en mi vida.
Ora, vive y comparte
P. Óscar
Dispuesto a hacer el bien
“No niegues un favor al que te lo pide, si tienes como hacerlo”. (Prov 3,27).
Mi corazón es tuyo, Señor, yo me siento de barro; soy como arcilla que espera las manos del alfarero.
Pon tus manos, Señor, tu corazón, en mis fragilidades, en mis desánimos y debilidades, y llena el fondo de mi vida con la presencia de tu amor.
Protege mi vida. Sálvame. Confío en ti. Tú conoces lo íntimo de mi vida.
Aquí estoy, Señor, con mi corazón como es. Aquí estoy como arcilla fresca
esperando ser modelada por tus manos.
Tú eres grande. Tú haces maravillas. Tú, el único Dios amor.
Enséñame, Señor, a ser testigo y constructor de tu Reino, y que mis pasos sigan tus huellas con fidelidad.
Que mi corazón, sin dividirse, sea todo tuyo, que tu amor derramado en mí, me impulse a vivir al servicio de los demás.
Que pueda hacer siempre el bien, dispuesto a servir a quien lo necesite, a respetar, cuidar y acompañar al que pueda servir.
Te doy gracias de todo corazón, Señor, Dios mío,
mi amigo incondicional y fiel. Quiero poner en tus manos mi fe acompañada por mis obras.
Me has salvado del abismo profundo. Que nunca deje de experimentar tu misericordia. Sé que al fin de mi vida recibiré lo que he dado, según tu justicia divina.
Señor, mírame. Ten compasión de mí. Dame fuerza. Tú, Señor, siempre estás pronto a ayudarme y a animar mi corazón para en todo amar y servir.
Tú, Señor, toma mi corazón de barro y moldéalo según la grandeza de tu amor para que yo llegue a ser, lo que Tú has soñado para mí.
Ora, vive y comparte.
P. Óscar
Jesús eres mi salud
“Tú eres mi Dios; piedad de mí, Señor, que a ti clamo todo el día. Regocija el alma de tu siervo, pues a ti, Señor, elevo mi alma”. (Sal 86 3-4).
Señor Jesús, creo que estás vivo y cerca de mi, que estás siempre a mi lado cuando te invoco con piedad.
Te alabo y te adoro. Te doy gracias, Señor, por venir hasta mí como Salvador de mi vida y consuelo de mis dolores.
Tú eres, Señor, eres la salud de los enfermos. Hoy quiero presentarte todas mis enfermedades porque Tú eres el mismo ayer, hoy y siempre y llegas hasta donde yo estoy.
Tú eres el eterno presente y me conoces. Ahora, Señor, te pido que tengas compasión de mí.
Te lo pido en oración, pues sé que escuchas mi clamor y atiendes la voz de mi súplica, por ello renueva mi fe y confianza en Ti te lo suplico, Señor.
Ten compasión de mis sufrimientos físicos, de mis heridas emocionales y de cualquier enfermedad de mi alma.
Ten compasión de mí, Señor, bendíceme y haz que vuelva a encontrar la vitalidad y motivación para servirte.
Que mi fe crezca, se fortalezca y me abra a las maravillas de tu amor, para que también sea testigo de tu poder y de tu compasión.
Sáname, Señor, sana mi cuerpo, sana mi corazón, sana mis emociones, sana mi alma. Dame vida y vida en abundancia.
Llena todo mi ser con tu presencia, amor, alegría y paz y acércame cada vez más a Ti, en cada momento de mi vida.
Tú eres mi Buen Pastor y soy oveja de tu rebaño. Estoy tan seguro de tu amor que por te digo: Gracias Jesús, por lo que has hecho, haces y harás en mi.
Gracias por la salud que me concedes y gracias por tu misericordia.
Ora, vive y comparte
P. Óscar
Orando con San Agustin: Señor estás conmigo.
“No temas ni te asustes, porque contigo está Yavé, tu Dios, adonde quiera que vayas.” (Jos 1,9).
Señor, estabas conmigo, pero yo de mi mismo estaba fuera. Y por fuera te buscaba... Estabas conmigo, pero yo no estaba contigo.
Me mantenían alejado aquellas cosas que, si en ti no fuesen, no existirían.
Pero me llamaste, gritaste, derrumbaste mi sordera.
Brillaste, resplandeciste, ahuyentaste mi ceguera.
Derramaste tu fragancia, la respiré y suspiro por ti.
Gusté, tuve hambre y sed.
Me tocaste y ardo en deseos de tu paz.
Que yo te conozca, Dios mío, de modo que te ame y no te pierda.
Que me conozca a mi mismo, de tal manera que me desapegue de mis intereses y no me busque vanamente en cosa alguna.
Que yo te ame, Dios mío, riqueza de mi alma, de modo que esté siempre contigo.
Que muera a mi mismo y renazca en ti.
Que sólo tú seas mi verdadera vida y mi salud perfecta para siempre.
Ora, vive y comparte.
P. ÓscarOrando con San Agustin: Señor estás conmigo.
“No temas ni te asustes, porque contigo está Yavé, tu Dios, adonde quiera que vayas.” (Jos 1,9).
Señor, estabas conmigo, pero yo de mi mismo estaba fuera. Y por fuera te buscaba... Estabas conmigo, pero yo no estaba contigo.
Me mantenían alejado aquellas cosas que, si en ti no fuesen, no existirían.
Pero me llamaste, gritaste, derrumbaste mi sordera.
Brillaste, resplandeciste, ahuyentaste mi ceguera.
Derramaste tu fragancia, la respiré y suspiro por ti.
Gusté, tuve hambre y sed.
Me tocaste y ardo en deseos de tu paz.
Que yo te conozca, Dios mío, de modo que te ame y no te pierda.
Que me conozca a mi mismo, de tal manera que me desapegue de mis intereses y no me busque vanamente en cosa alguna.
Que yo te ame, Dios mío, riqueza de mi alma, de modo que esté siempre contigo.
Que muera a mi mismo y renazca en ti.
Que sólo tú seas mi verdadera vida y mi salud perfecta para siempre.
Ora, vive y comparte.
P. Óscar
Escucha mi oración
“Señor, escucha mi oración, pon atención a la voz de mis súplicas.” (Sal 86,6).
Señor, tú que eres fuente de misericordia para mi corazón, deseo identificarme cada día con tu Divino Corazón.
Que brote mi oración Señor, como un grito de fe en medio de mis dificultades.
Sé Jesús, que escuchas mis peticiones, porque eres mi un Dios de amor, mi Amigo, mi Salvador.
Te agradezco por la creación de todo cuanto existe, su belleza que lleva tu firma y te admiro.
Quiero ser portador de luz y de alegría, orando abro la puerta al Dios de la vida y me encuentro contigo.
Busco escucharte y recibirte en mi corazón. Aceptar tu Palabra con fe como Abraham.
Abriéndome a tu alianza, a tu gracia y a tu misericordia en mi vida como Jacob.
Estoy dispuesto con mi oración a ser puente tu mi Dios y mi pueblo, mi familia y seres queridos, como Moisés.
Me reconozco pecador y te pido perdón porque he pecado, renueva mi vida con un corazón puro, como David
Voy en tu búsqueda, en medio de mis dificultades para recobrar la serenidad y la paz, como Elías.
Aunque he fallado y hasta te he traicionado, bien sabes Señor que te amo, como Pedro.
Anhelo decirte siempre que si, proclamar tu grandeza y guardar las cosas en mi corazón como María.
Por eso, Señor me entrego a tu servicio en lo que quieras, cuando quieras y como quieras.
Ora, vive y comparte.
P. Óscar
Me encomiendo a Jesús
Es bueno y santo que encomiende diariamente mi vida al Señor.
Jesús, dame la capacidad de escuchar tus inspiraciones, de
dejarme instruir por tu Palabra, ya que me conduce por caminos seguros y me ayuda a discernir entre todo lo que me conviene y lo que no, para mi gozo y salvación.
Ayúdame, querido Maestro, a ver todo lo que me sucede a la luz de
tu verdad, eso me hará crecer, abriéndome a tu gracia y a tomar decisiones sabias que me ayuden a lograr mi misión y propósito de vida.
Te entrego mi vida, mi familia, mis amigos, sé que no hay mejores manos donde
pueden estar.
Confío en tu Providencia,
en que eres ese Centinela que no descansa y vigilas cada uno de mis pasos y me bendices cotidianamente.
Cuídame y protégeme del peligro y del mal. Confío, Señor, en ti. Y deseo en todo amar y servir. Amén.
Ora, vive y comparte
P. Óscar
Enséñame Señor a ser feliz
Tengan esperanza y sean alegres. Sean pacientes en las pruebas y oren sin cesar.” (Rom 12,12).
Enséñame Señor, que ser feliz, es ser agradecido con Dios por todas las personas que me aprecian, me apoyan y me quieren.
�Enséñame Señor a tener presente que ser feliz, no es tener un cielo sin tempestades, camino sin accidentes, trabajos sin cansancio, relaciones sin decepciones.
�Enséñame Señor a comprender que ser feliz es encontrar fuerza en el perdón, esperanza en las batallas, seguridad en el palco del miedo, amor en los desencuentros.
�Enséñame Señor, a saber que ser feliz no es sólo valorizar la sonrisa, sino también reflexionar sobre la tristeza. No es apenas conmemorar el éxito, sino aprender lecciones en los fracasos. No es apenas tener alegría con los aplausos, sino tener alegría en el anonimato.
�Enséñame Señor que ser feliz reconocer que vale la pena vivir la vida, a pesar de todos los desafíos, incomprensiones, y períodos de crisis.
�Enséñame Señor que ser feliz es guardar en mi corazón lo que haces en mi vida, que es una conquista para quien sabe viajar para adentro de su propio ser.
�Enséñame Señor, que ser feliz es dejar de ser víctima de los problemas y volverme actor de mi
propia historia.
�Enséñame Señor, que ser feliz es atravesar desiertos fuera de mí, ser capaz de encontrar un oasis en lo recóndito de mi alma.
�Enséñame Señor, que ser feliz es agradecer a Dios cada mañana por el milagro de la vida.
�Enséñame Señor, que ser feliz es no tener miedo de los propios sentimientos.�Es saber hablar de mi mismo. Es tener coraje para oír un no. Es tener seguridad para recibir una crítica, aunque sea injusta.
�Enséñame Señor, que ser feliz es expresar cariño y confianza a mi familia, tener momentos gratos con los amigos, servir al que me lo pide.
�Enséñame Señor, que ser feliz es dejar vivir a la criatura libre, alegre y simple, que vive dentro de mi.
Enséñame Señor, que ser feliz es tener madurez para decir me equivoqué. �Es tener la osadía para decir me perdono�Es tener sensibilidad para expresar te necesito. Es tener capacidad de decir te amo.
Enséñame Señor que ser feliz es descubrir que ser feliz no es tener una vida perfecta. Sino usar las lágrimas para regar la tolerancia. Usar las pérdidas para refinar la paciencia. Usar las fallas para esculpir la serenidad. Usar el dolor para lapidar el placer. Usar los obstáculos para abrir las ventanas de la inteligencia.
Enséñame Señor que ser feliz es un don y una tarea, es una plegaria constante, pues se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador.
Ora, vive y comparte.
P. Óscar
Haga clic aquí para reclamar su Entrada Patrocinada.
Localización
Categoría
Contacto la escuela/facultad
Teléfono
Página web
Dirección
Jr. De La Unión N°454 Of. 301
Lima
LIMA01