Ciencia Neuromusculoesqueletica

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Artìculos y comentarios cientìficos de la ciencia que nos apasiona...

17/02/2021
18/04/2019

LA AGRESIÓN GENERA NUEVAS NEURONAS EN EL CEREBRO
También aumenta los comportamientos violentos y la ansiedad de los más fuertes
La agresión genera nuevas neuronas en el cerebro y aumenta los comportamientos violentos porque modifica la actividad cerebral relacionada con el comportamiento. También aumenta la seguridad de los más fuertes, que quedan sin embargo dominados por la ansiedad, según una investigación con ratones.
nvestigadores rusos han descubierto que la agresión genera nuevas neuronas en el cerebro, que a su vez aumentan los comportamientos agresivos. Lo han comprobado en un experimento con ratones macho cuyos resultados se publican en la revista Frontiers in Neuroscience .

Los científicos estudiaron los cambios que ocurrieron en los cerebros de los ratones que demostraron un comportamiento agresivo, atacando a otros ratones y ganando las peleas.

Después de una victoria, estos ratones se volvieron aún más agresivos y aparecieron nuevas neuronas en su hipocampo, una de las estructuras clave del cerebro para todo lo relacionado con la formación de nuevos recuerdos. Además, en los ratones a los que se les permitió continuar luchando, se observaron ciertos cambios en la actividad de sus neuronas reflejados en pautas de comportamiento.

En esta investigación, los científicos examinaron el hipocampo y la amígdala. A menudo se dice que la amígdala está asociada con las emociones y el hipocampo con la memoria, y esto es generalmente cierto, pero debe aclararse que a pesar de esto, la memoria no está localizada en el hipocampo, y que para experimentar emociones, incluso los ratones necesitan más que sólo la amígdala, aclaran los investigadores en un comunicado.

Los científicos esperan que la nueva información sobre las bases neurobiológicas de la agresión no solo ayude a comprender este importante fenómeno, sino que también fomente la investigación en otras áreas, e incluso ayude a encontrar las causas del autismo y de otros trastornos similares en los seres humanos.

Un experimento calculado

La investigación consistió en someter a distintos experimentos a diferentes grupos de ratones, todos ellos machos. En un primer momento, podían verse, oírse y olerse, pero sin contacto físico. En algún momento del día, se les reunía en el mismo espacio físico, y entonces las peleas entre ellos se iniciaban en poco tiempo. A continuación el macho ganador se separaba de su rival para evitar agresiones sorpresa.

En una segunda fase del experimento, los diferentes colectivos de ratones se entremezclaban. Intencionadamente, los científicos pusieron a los ratones derrotados en anteriores peleas junto a ratones que habían ganado. Después de tres días seguidos, a uno de los grupos se les permitió que continuaran peleando y a otro grupo se le impidió.

Los científicos también realizaron una serie de pruebas para demostrar el efecto de la agresión no en el cerebro, sino en el comportamiento. Así descubrieron que cuando se sentían inseguros, porque el espacio era oscuro y cerrado, evitaban riesgos. Sin embargo, cuanto más seguros se sentían los ratones, en un entorno iluminado, el nivel de agresión potencial aumenta: tienden a atacar a su vecino si surge la oportunidad.

Todas las pruebas mostraron que los machos con experiencia ganadora en varias peleas muestran una actitud más "descarada": se acercan a su potencial rival con mayor frecuencia e inician un ataque contra sus oponentes más rápidamente. Y es más. Si se impide a los ratones luchar durante un tiempo antes del experimento, se vuelven aún más agresivos: se reduce el triple el tiempo para iniciar el ataque y luego la pelea dura más tiempo.

Otra constatación de esta investigación es que, al mismo tiempo que aumenta la agresividad, crece también el nivel de ansiedad: después de atacar a otro ratón, el macho ganador se refugia en zonas protegidas y evita los espacios abiertos.
Progresos científicos

El estudio de la agresión en el contexto de la función del cerebro a nivel de las células individuales fue posible gracias al progreso logrado en neurociencia en las últimas décadas.

Después de esta investigación, puede considerarse probado que nuestro comportamiento, y el comportamiento de los animales, influye en la función del cerebro y puede causar cambios a largo plazo.

También que, contrariamente a lo aceptado hasta ahora, se pueden generar nuevas neuronas en un cerebro maduro y que este proceso desempeña un papel clave en el aprendizaje. Y por último, que para iniciar cambios a largo plazo a nivel celular, las células necesitan activar ciertos genes y suprimir la actividad de otros.

Esta investigación de los científicos rusos, que data de 2015, ha tenido desarrollos posteriores con otros trabajos relacionados con el estudio del cerebro y su vinculación con los comportamientos agresivos.

Investigadores suecos establecieron el año pasado que la agresión está relacionada con un núcleo específico de neuronas del cerebro de ratones machos situadas en otra región del sistema límbico, el hipotálamo, y que se pueden manipular para reducir la agresividad.

Mucho antes, en 2007, otras investigaciones norteamericanas establecieron las bases neurológicas de la agresión humana, tal como informamos en otro artículo, si bien no pudieron explicar cómo se forman las anomalías cerebrales relacionadas con comportamientos agresivos, algo que los científicos rusos han contribuido a clarificar con su nueva investigación.


Referencia

Altered Hippocampal Neurogenesis and Amygdalar Neuronal Activity in Adult Mice with Repeated Experience of Aggression. Dmitry A. Smagin et al. Front. Neurosci., 01 December 2015 | https://doi.org/10.3389/fnins.2015.00443.

18/04/2019

NUEVO HALLAZGO SOBRE LA RELACIÓN ENTRE FALTA DE SUEÑO Y DE ALZHEIMER
La proteína tau es la responsable de la neurodegeneración propia de la enfermedad
Hasta ahora se pensaba que el aumento de los niveles de la proteína beta amiloide en el cerebro era el causante del Alzheimer. Un nuevo estudio revela que la proteína tau es responsable de la neurodegeneración. Ambas se regulan mediante los ciclos del sueño.
Un nuevo estudio ha descubierto que la proteína tau, presente en el cerebro y dependiente de los ciclos del sueño, tiene un papel más protagonista en el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas de lo que se pensaba. El estudio de las perturbaciones del sueño en el Alzheimer está arrojando luz sobre la comprensión del mecanismo subyacente a las alteraciones del sueño en esta enfermedad y en la demencia.

El deterioro cognitivo en adultos mayores se asocia con trastornos del sueño y del ritmo circadiano, que marca las variaciones fisiológicas regulares en función del día y la noche. A su vez, numerosos estudios han vinculado este tipo de trastornos con la presencia en el cerebro de la proteína beta amiloide, relacionada con el aprendizaje y la capacidad del cerebro para cambiar y adaptarse. El desequilibrio en sus niveles es una característica patológica clave en la enfermedad de Alzheimer.

Por otro lado, los cambios en los niveles normales de la proteína tau, que ayuda a la correcta transmisión de las señales neuronales, es otra característica principal del Alzheimer, y parece conducir la neurodegeneración.

Los estudios más recientes señalan que los ciclos del sueño afectan al tau cerebral más significativamente que a los niveles de beta amiloide, lo que conduce a la progresión acelerada del Alzheimer y al declive cognitivo.

Consecuencias de la privación del sueño

Estudios previos en animales y seres humanos sanos han revelado niveles más altos de beta amiloide después de una sola noche sin dormir, lo que sugiere que el sueño ayuda al cuerpo a eliminar el exceso de la proteína antes de que se acumule demasiado en el cerebro.

"Esta prueba demuestra la importancia del sueño en la eliminación de los desechos metabólicos y la interrupción del sueño como un mediador significativo en el desarrollo de la enfermedad del Alzheimer", explican los doctores Shen Ning y Mehdi Jorfi, autores del estudio, tal y como recoge un comunicado.

La interrupción del sueño de ondas lentas, una fase de sueño profundo, hace que los niveles de beta amiloide aumenten hasta en un 30 por ciento. Pero la nueva investigación llevada a cabo por la Sociedad Estadounidense de Fisiología (APS) ha desvelado que no dormir en toda la noche aumenta los niveles de tau en el líquido cefalorraquídeo hasta en un 50 por ciento.
El Alzheimer y la calidad del sueño

Si bien la calidad del sueño parece ser capaz de ayudar al cuerpo a eliminar el exceso de proteínas, "la pregunta sigue siendo si la interrupción del sueño agrava los síntomas y aumenta la progresión de la enfermedad, o si realmente inicia el desarrollo del Alzheimer".

El estudio continuo de la relación entre el sueño y la enfermedad del Alzheimer “es muy prometedor para mantener la biología molecular y celular del sueño en el contexto del desarrollo del Alzheimer”, declaran los investigadores.

Los futuros hallazgos podrían proporcionar beneficios terapéuticos útiles no solo para prevenir el Alzheimer, sino también para mejorar el diagnóstico y los tratamientos de enfermedades psiquiátricas y metabólicas.


Referencia

Beyond the sleep-amyloid interactions in Alzheimer's disease pathogenesis. S. Ning, M. Jorfi. Journal of Neurophysiology, 13 March 2019. DOI: https://doi.org/10.1152/jn.00118.2019.

18/04/2019

DESCUBREN LA FUENTE DE NUEVAS NEURONAS EN EL HIPOCAMPO CEREBRAL
Un grupo de células madre crea neuronas nuevas a lo largo de toda la vida
Investigadores estadounidenses han localizado en ratones la parte del cerebro responsable de la creación de nuevas neuronas a lo largo de toda la vida. Se trata de células madre localizadas en el hipocampo, responsable del aprendizaje y la memoria.
nvestigadores de la Escuela de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania, en Estados Unidos, han demostrado en ratones que un tipo de células madre, situadas en el hipocampo, son las productoras de nuevas neuronas a lo largo de toda la vida.

El hipocampo es una de las principales estructuras del cerebro humano y otros mamíferos, involucrada en el aprendizaje y la memoria. Por eso, este hallazgo puede ayudar a los neurocientíficos a descubrir cómo mantener las condiciones para conservar estas cualidades como en un cerebro joven, y a reparar y regenerar partes del cerebro lesionadas o envejecidas.

Creación de nuevas neuronas durante toda la vida

En las últimas décadas, los neurocientíficos han rechazado la antigua creencia de que los mamíferos nacemos con toda la provisión de neuronas que nos acompañarán durante toda la vida. Los últimos estudios evidencian que, en al menos dos regiones del cerebro (los centros del sentido del olfato y el hipocampo), crecen nuevas neuronas a lo largo de la vida.

"Hemos demostrado, por primera vez en mamíferos, que las neuronas en el giro dentado del hipocampo [banda aserrada de sustancia gris] crecen y se desarrollan a partir de una sola población de células madre, durante toda una vida", explica el doctor y profesor de Neurociencia, Hongjun Song, en un comunicado.

"Las nuevas neuronas inmaduras son más flexibles para hacer conexiones en el hipocampo en comparación con las neuronas maduras, lo que es fundamental para el aprendizaje saludable, la memoria y la regulación del estado de ánimo", añade Song.

Los investigadores demostraron que las células madre neuronales que encontraron tenían una firma molecular común a lo largo de la vida útil de los ratones. Las firmas moleculares son conjuntos de genes, proteínas y otras variables que se pueden usar como marcadores de un rasgo particular determinado por la genética. En este caso, se estudiaba la expresión del gen HOPX.
Para demostrarlo, los investigadores marcaron las células madre neurales en embriones cuando el cerebro aún estaba en desarrollo, e hicieron un seguimiento desde el nacimiento hasta la edad adulta de los ratones. Este enfoque reveló que las nuevas células madre neurales con la marca de sus precursoras fabricaban neuronas continuamente durante toda la vida de cada animal.

Plasticidad cerebral

"Este proceso es único en el cerebro", señala el doctor Guo-li Ming, también profesor de Neurociencia. "En el hipocampo, estas células nunca dejan de replicarse y contribuyen a la flexibilidad del cerebro en los mamíferos".

Esta capacidad se denomina plasticidad y, gracias a ella, el cerebro puede establecer nuevas conexiones a lo largo de la vida para compensar lesiones y enfermedades y para adaptarse en respuesta a las nuevas aportaciones del entorno.

Futuro de la investigación

Los próximos objetivos se centrarán en buscar las mismas células madre neurales en humanos, iniciando la búsqueda en tejido cerebral post-mortem e investigando cómo se regula esta población de células.

Los nuevos hallazgos podrían ser importantes para la lucha contra enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. En esta enfermedad, el hipocampo es una de las primeras regiones del cerebro en sufrir daños.

Referencia

A Common Embryonic Origin of Stem Cells Drives Developmental and Adult Neurogenesis. D. A. Berg et al. Cell, 28 March 2019. DOI:https://doi.org/10.1016/j.cell.2019.02.010.

18/04/2019

LA HUMILDAD INTELECTUAL FAVORECE EL APRENDIZAJE Y LA CREATIVIDAD
La arrogancia del sabelotodo induce al error y dificulta la innovación
La humildad intelectual ayuda a valorar realmente lo que sabemos, así como nos deja abiertos al pensamiento reflexivo, al compromiso intelectual, a la curiosidad y a la apertura mental. La arrogancia intelectual induce al error y dificulta el aprendizaje.
Las personas que presumen de su inteligencia tienen mayores dificultades para adquirir nuevos conocimientos y para admitir posibles errores en su manera de pensar, según ha determinado una investigación.

La humildad intelectual (HI) se considera en psicología como una virtud equivalente a la de tener la mente abierta, audacia e integridad intelectual. Se opone al orgullo y a la arrogancia intelectual.

Podría interpretarse que la HI es un indicio de sabiduría, ya que se asocia también con la comprensión de los límites del conocimiento propio, que propicia la apertura a nuevas ideas y refuerza el deseo de aprender.

La investigación, publicada en la revista Journal of Positive Psychology y dirigida por Elizabeth Krumrei-Mancuso, profesora de la Universidad Pepperdine de California, se desarrolló con 1.200 voluntarios, la mayoría estudiantes universitarios.

El objetivo era determinar el vínculo entre la humildad intelectual de una persona y su capacidad de adquirir nuevos conocimientos.

A los voluntarios se les hicieron una serie de preguntas que luego se calificaron según una escala creada por los propios investigadores para evaluar, por un lado, su actitud de superioridad intelectual, y por otro lado, su predisposición para el aprendizaje.

Los resultados de este experimento demostraron, en primer lugar, que los voluntarios con humildad intelectual por lo general no presumen de su nivel de conocimientos.

También que tienen una valoración objetiva de los conocimientos que realmente poseen y, por último, que están abiertos al pensamiento reflexivo, al compromiso intelectual, a la curiosidad y a la apertura mental. Poseen una motivación intrínseca para aprender.

Habilidades cognitivas

Según los investigadores, estos resultados explican la relación constatada en psicología entre la humildad intelectual y el conocimiento general, si bien no hay constancia de que la HI signifique que las personas con esta virtud tengan, necesariamente, mayor capacidad cognitiva.

Añaden que el hecho de que la HI esté asociada a personas con amplios niveles de conocimientos, pero no con las habilidades cognitivas (que no guardan relación alguna con la humildad intelectual), parece indicar que la HI tiene más que ver con los conocimientos adquiridos (inteligencia cristalizada) que con la capacidad de solucionar problemas (inteligencia fluida).

La inteligencia fluida representa la capacidad de adaptarse y enfrentar situaciones nuevas de forma espontánea, sin necesidad de recurrir a los conocimientos y la experiencia adquiridos. La inteligencia cristalizada, por el contrario, representa el conjunto de conocimientos y habilidades adquiridos mediante el aprendizaje.
Exceso de confianza

La investigación arrojó otro resultado sorprendente: las personas intelectualmente humildes a menudo subestiman sus habilidades cognitivas. Sin embargo, manifiestan una ventaja adicional, respecto a las personas que presumen de saber mucho.

Estas personas, explican los investigadores, al considerar que su nivel de conocimientos es superior al real, corren el peligro de evaluar erróneamente la realidad y de extraer conclusiones definitivas basadas en evidencias no contrastadas.

Este riesgo es impropio de las personas con HI, ya que tienden a subestimar sus habilidades cognitivas. La investigación constata al respecto que comprender el estado real del conocimiento de cada uno y admitirlo, puede ser el primer paso para la búsqueda de nuevos conocimientos.

Efecto inesperado

La investigación arrojó, por último, un efecto inesperado: la humildad intelectual está asociada con notas más bajas en los estudios. Los investigadores no encuentran una explicación a esta constatación, que podría estar relacionada con una consideración diferente de los estudios universitarios por parte de las personas con HI.

Es decir, puede que las personas con humildad intelectual no sientan la pasión por el éxito académico, medido en buenas notas, que muestran las personas que presumen de todo lo que saben.

No obstante, los investigadores reconocen que se necesitan más estudios para para comprender cómo la humildad intelectual afecta al conocimiento, la cognición y la capacidad para aprender, si bien ya asumen que la HI tiene implicaciones para nuestras actitudes sociales y comportamientos sociales.

Referencia

Links between intellectual humility and acquiring knowledge. Elizabeth J. Krumrei-Mancuso et al. The Journal of Positive Psychology. DOI: https://doi.org/10.1080/17439760.2019.1579359

18/04/2019

EL CEREBRO NOS DIBUJA EL MAPA DEL TESORO
Privilegia los sitios que más nos gustan cuando archiva los sitios que visitamos
El cerebro tiene en cuenta nuestros recuerdos, sensaciones y estados de ánimo cuando crea los mapas mentales de los sitios que visitamos, para privilegiar aquellos lugares que más nos gustaron. El descubrimiento sirve hasta para encontrar aparcamiento.
equipo de investigadores de la la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, ha demostrado que el cerebro de las ratas crea diferentes mapas mentales de un mismo lugar, dependiendo de las recompensas, sus intenciones y estado de ánimo.

Los circuitos neuronales de nuestro cerebro crean mapas espaciales cuando visitamos un lugar nuevo. Esta investigación, que descarta la antigua idea de que el cerebro crea mapas espaciales objetivos e independientes de estos factores, podría ayudar a los científicos a comprender mejor el comportamiento de los seres humanos con problemas de adicción.

"En este estudio, hemos observado los cambios que se producen en el mapa interno de cada individuo según su comportamiento, sus recuerdos y su estado mental", explica la doctora Lisa Giocomo, profesora asistente de Neurobiología y autora principal del estudio, en un comunicado. "Creamos diferentes mapas para el mismo espacio, dependiendo de lo que realmente intentemos hacer en él".

Área del cerebro crucial para la navegación

La investigación de Giocomo se ha centrado en un área del cerebro llamada corteza entorrinal, situada en el lóbulo temporal medio, que es crucial para la navegación. Ubicado cerca del centro del cerebro humano, integra información de nuestros sentidos para generar mapas de nuevos lugares.

Durante los últimos 15 años, aproximadamente, los científicos han descubierto que varias células nerviosas en nuestra corteza entorrinal actúan como brújulas, velocímetros, medidores de latitud y longitud, o detectores de límites e hitos. Estas células se han identificado en roedores, murciélagos, monos y humanos, lo que sugiere que este circuito de cartografía espacial es un mecanismo universal de los mamíferos y que los hallazgos del estudio también se aplican a los humanos.

Hasta ahora, los experimentos para estudiar este mecanismo no habían tenido en cuenta el estado de ánimo o las intenciones de los animales. Por eso, los resultados eran tan sencillos, ya que la simplificación de los experimentos buscaba obtener resultados descifrables.
Incorporación de recompensas

"Pero los animales, por lo general, tienen metas”, explica Giocomo. “Así que decidimos diseñar una situación que estimulara la navegación hacia un objetivo”. Los resultados pueden relacionarse con los de los antiguos estudios.

Para el nuevo estudio, se realizaron experimentos con dos grupos distintos de ratas: uno con objetivos guiados mediante recompensas y, el otro, sin ellos, como en los estudios tradicionales en los que los animales actuaban a su libre albedrío.

Para monitorizar la actividad eléctrica de las células nerviosas individualmente, los investigadores implantaron electrodos en varios cientos de células nerviosas en la corteza entorrinal de las ratas de los dos entornos.

Los patrones de actividad de las células cambiaban, dependiendo de si el entorno ofrecía recompensas o no. "Esto indica que los cerebros de las ratas crean un nuevo mapa del espacio, en respuesta a su experiencia de recompensa, que refleja la importancia del lugar donde lo obtuvieron al proporcionar una representación más precisa de su posición", explica Giocomo.

Si la recompensa es una droga que genera dependencia, según la doctora, la precisión mejorada en el centro de este mapa cerebral basado en la recompensa podría generar el hábito a un adicto. O dicho en positivo: si estás en un lugar desconocido buscando aparcamiento y lo encuentras, recuerda tomarte un caramelo o un poco de chocolate y recordarás con más facilidad la próxima vez que visites ese sitio, dónde dejaste el coche.

Referencia

Remembered reward locations restructure entorhinal spatial maps. W. N. Butler et al. Science, 29 March 0219. DOI: 10.1126/science.aav5297.

18/04/2019

EL EJERCICIO DURANTE EL EMBARAZO DE LOS HIJOS
Mejora la salud metabólica del descendiente a lo largo de toda su vida
Hacer ejercicio durante el embarazo evita que los hijos se vuelvan obesos a lo largo de la vida, aunque consuman una dieta rica en grasas. Un nuevo estudio constata que la actividad física regular durante la gestación mejora la salud metabólica del descendiente después de nacer.
nuevo estudio en ratones realizado por investigadores de la la Universidad Estatal de Washington, en Estados unidos, ha demostrado que las crías de las hembras que hacen ejercicio durante el embarazo tienen menos probabilidades de aumentar de peso a lo largo de su vida, aunque consuman una dieta rica en grasas.

Estudios anteriores ya habían demostrado los beneficios del ejercicio en la descendencia de las hembras con obesidad, pero esta es la primera investigación que demuestra que lo mismo ocurre cuando las hembras no obesas hacen ejercicio.

Basándose en los recientes hallazgos, los investigadores recomiendan a las mujeres embarazadas practicar ejercicio regular, tengan o no diabetes u obesidad, ya que es beneficioso para la salud metabólica de sus hijos.

Jun Seok Son, estudiante de doctorado en la Universidad Estatal de Washington y director del estudio, presentó los resultados en Orlando los días 7 y 8 de abril, en la reunión anual de la Sociedad Americana de Fisiología. Esta es, junto con otras cinco sociedades, anfitriona de la reunión anual Experimental Biology 2019, que atrae a más de 14.000 científicos de todo el mundo con el objetivo de compartir los conceptos científicos más recientes y los hallazgos de la investigación que configuran los avances clínicos.

Grasa parda

Los investigadores estudiaron la descendencia de un grupo de hembras de ratón que realizaron 60 minutos de ejercicio de intensidad moderada todas las mañanas durante el embarazo. Las crías de las hembras que no hicieron ejercicio se utilizaron como grupo de control.

Al concluir el período de lactancia, la descendencia de aquellas que hicieron ejercicio mostró niveles elevados de proteínas asociadas con la grasa parda en comparación con el grupo control. A diferencia de la la grasa blanca, que actúa como reservorio de energía, este tipo de tejido adiposo, tiene como función principal la termogénesis, que consiste en la producción de calor en respuesta a temperaturas frías.
Los investigadores también observaron temperaturas corporales más altas en las crías del grupo activo. Esto indica que su grasa parda era más eficiente, o tenía una función termogénica más alta, lo que ha demostrado prevenir la obesidad y los problemas metabólicos.

Cuando los ratones del estudio dejaron de alimentarse de la leche materna, siguieron una dieta alta en grasas durante ocho semanas. Los ratones del grupo que hizo ejercicio durante la gestación no solo ganaron menos peso, sino que también mostraron menos síntomas de enfermedades metabólicas como la diabetes o la esteatosis hepática.

Prevención de la obesidad de sus enfermedades derivadas

Los datos de la investigación sugieren que la falta de ejercicio en mujeres sanas durante el embarazo puede predisponer a sus hijos a la obesidad y las enfermedades metabólicas asociadas, a través del deterioro parcial de la función termogénica.

Los investigadores planean realizar estudios adicionales para comprender mejor los mecanismos biológicos responsables de la mejora de la salud metabólica en los hijos de las madres que hicieron ejercicio.

18/04/2019

LA EMPATIA ES PRODUCTO DE LA NECESIDAD DE COMPRENDER A LOS DEMÁS
No siempre está orientada a la cooperación debido a las neuronas espejo
La empatía ha surgido por la necesidad de comprender a los demás. No está orientada únicamente a fomentar la cooperación y el parentesco, sino que es algo que humanos y animales hacen espontáneamente merced a las neuronas espejo.
La empatía es la capacidad de percibir, compartir y comprender lo que otra persona puede sentir o pensar. Se trata de una habilidad cognitiva, emocional o afectiva, que permite a una persona ponerse en la situación emocional de otra persona.

Aunque la empatía forma parte de un conjunto de variables relacionadas con la sensibilidad que podemos sentir hacia los demás, poco sabemos de su origen, de cómo se ha ido conformando como una característica de la especie humana.

Se ha dicho que una décima parte del nivel de empatía es producto de la genética, tal como informamos en otro artículo, y también que es una habilidad más mental que sensorial. Generalmente se ha asociado como una habilidad desarrollada como consecuencia de la cooperación que practicamos desde que se formaron los primeros grupos humanos.

Según esta teoría, la capacidad de percibir las emociones y las intenciones de otras personas nos preparó para satisfacer las necesidades de los otros miembros del grupo y para desarrollar relaciones sociales complejas.

Simulaciones cognitivas

Sin embargo, una nueva investigación del Instituto Max Planck (Alemania) y del Instituto Santa Fe (California) describe la empatía como el resultado de simulaciones cognitivas que no están orientadas necesariamente a la cooperación con otros individuos.

Según esta investigación, que obliga a repensar la historia evolutiva de la empatía, esta habilidad es reflejo del comportamiento de las neuronas espejo: se activan no sólo cuando el individuo realiza acciones motoras dirigidas a un objetivo (como tomar una manzana), sino también cuando la persona observa cómo alguien de su grupo realiza la misma acción.

Los investigadores han llegado a esta conclusión a través de un modelo que explica desde otra perspectiva los orígenes evolutivos de la empatía y de otros fenómenos relacionados, como el contagio emocional o el bostezo contagioso.

El modelo sugiere que el origen de una amplia gama de respuestas empáticas se encuentra en la simulación cognitiva, que nos permite desarrollar habilidades sociales debido a nuestra capacidad de percibir los pensamientos y las intenciones de los demás, gracias a las neuronas espejo.

Los protagonistas de esta investigación, Fabrizio Mafessoni y Michael Lachmann, plantean que los animales, incluidos los humanos, pueden participar en el acto de simular las mentes de los demás y que es en esta habilidad donde debemos situar el origen de la empatía.

“No podemos leer otras mentes, son como cajas negras para nosotros. Pero todos los individuos comparten "cajas negras" casi idénticas con otros miembros de su especie, y están ejecutando constantemente simulaciones de lo que otras mentes están haciendo", señala Lachmann en un comunicado. Esta simulación no está necesariamente orientada hacia la cooperación: es solo algo que humanos y animales hacen espontáneamente.
Neuronas espejo y empatía

Mafessoni y Lachmann basaron su modelo en incorporar la reacción de las neuronas espejo en los procesos empáticos. Descubrieron que las personas que imitan pensamientos y actitudes de otras personas lo hacen con finalidad de reforzar la cooperación y el parentesco.

Pero el modelo arrojó un nuevo término a la ecuación: que una persona incluso puede imitar los pensamientos y actitudes de otra sin necesidad de estar pensando en la cooperación o en el parentesco. Incluso realiza simulación cognitiva cuando esa imitación no aporta ninguna ventaja para el sujeto.

En consecuencia, su modelo sugiere que los sistemas de empatía no evolucionan únicamente porque las personas están dispuestas a cooperar o por parentesco. También evolucionan porque los animales simulan a otros para visualizar sus acciones.
Según Mafessoni, "el origen mismo de la empatía puede estar en la necesidad de comprender a otros individuos".

Para Lachmann, este hallazgo "cambia por completo la forma en que pensamos sobre los seres humanos y los animales", y tiene importancia teórica para una amplia gama de campos, incluida la psicología cognitiva, la antropología, la neurociencia, los sistemas complejos y la biología evolutiva.

Referencia

The complexity of understanding others as the evolutionary origin of empathy and emotional contagion. Fabrizio Mafessoni, Michael Lachmann. Scientific Reports, volume 9, Article number: 5794 (2019). DOI: https://doi.org/10.1038/s41598-019-41835-5

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