Hakomi Perú.

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Ofrezco mi appyo en línea para sus procesos de auto conocimiento y crecimiento personal, de pareja y familiares y grupales.

Busco promover la formación de terapeutas en el método Hakomi basada en la consciencia plena creado por Ron Kurtz en EEUU.

14/10/2024

SE NECESITA CON SUMA URGENCIA DONANTES DE SANGRE. POR FAVOR COMUNICARSE CONMIGO Y CON Patricia B. Turkowsky EN FACEBOOK

28/12/2023

Palabra de hombre.
EL HONOR Y LA FUERZA

En la ética masculina el uso de la fuerza es una cuestión de honor. La usamos para defender al más débil, al que no se puede defender. No es ético usar la fuerza contra el débil, el inocente, el que nunca quiso hacer daño a nadie, el que es pequeño o pequeña, el que se refugia en su casa, incluso contra el abusador ya vencido, por más feroz que haya sido el combate que acaba de ocurrir. Y los gobiernos de algunos países como ahora el de Israel, o los líderes de algunos movimientos políticos, declaran guerras profundamente inhumanas, atentados terroristas, bombardeos, asesinatos encubiertos o declarados, que no enorgullecen a los verdaderos guerreros, que se alistaron en alguna fuerza o movimiento con la idea de defender su país, su nación, su familia, sus creencias. Es nuestro deber como hombres condenar el uso deshonroso de la fuerza, en todos los espacios, comenzando por nuestra propia casa.

19/12/2023

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*PALABRA DE HOMBRE*.

LA ANGUSTIA Y LA CALMA

La vida tiene razones de sobra para generar angustias en nosotros. Nada es eterno, todo cambia, todo es incierto, salvo la inevitabilidad de la enfermedad y de la muerte. Pero ante esto solemos hundirnos en la depresión, o fantasear una vida sin sufrimiento, en este u otro mundo, podemos negar esa realidad y entregarnos a alguna actividad obsesiva que nos distraiga, o sumirnos en la fantasía de alguna creencia que nos consuele. Pero creo que esas respuestas no son las únicas posibles. También es posible aceptar esa realidad y vivir con ella como lo que es, y bendecir nuestra vida con el espíritu compasivo que de esa consciencia surge. También podemos aceptar, con esa misma compasión, que de vez en cuando vamos a caer en alguna forma de distracción evasiva como puede ser el consumismo, podemos reconocer que que la inevitable angustia de la vida nos va a llevar a veces a concebir alguna conducta agresiva, autocomplaciente o de autoconmiseración... pero tomando distancia de esa evasión, no actuándola irresponsablemente. Ni reprimas ni te entregues a esos sentimientos o impulsos, simplemente reconoce que están ahí, y observa cómo, solos, ellos desaparecen, se desvanecen, y vuelve la calma. Si logras tomar consciencia a tiempo de esas respuestas espontáneas, inconscientes, negadoras, podrás encontrar un reconfortante espacio de calma y de sabiduría como hombre.

CRECER COMO HOMBRES

Nunca vamos a crecer los hombres si no nos despertamos del sueño en el que estamos sumergidos. Nuestras madres son también responsables de nuestra confusión no sólo nuestros padres y ancestros hombres, porque ellas son transmisoras muy directas de los mitos a veces perversos sobre la masculinidad. El torpor que nos embriaga es la confusión misma que surge de vivir de maneras automáticas, reactivas, por nuestros hábitos, costumbres, que seguimos mayormente sin mediar reflexión alguna. Repetimos lo que aprendimos de pequeños acerca de lo que es “ser hombre” o lo que vemos y registramos a nuestro alrededor, de manera inconsciente. Y todo comportamiento inconsciente es irresponsable. A lo que conduce a nuestra conducta irreflexiva es al abuso, a la prepotencia, a la negligencia, a la infidelidad compulsiva, a actitudes autoritarias, que manchan nuestro género con la imagen del llamado “machismo”. Buscamos consuelo o justificación en una imagen de poder, en algún supuesto orden divino o fantasía religiosa, que niega nuestra fragilidad innata como seres mortales, que nos embriaga de fantasías omnipotentes sobre un supuesto rol del “Hombre”. Estos espejismos se quiebran en un desorden mental, cuando la realidad se impone con la enfermedad y la consciencia de la inevitabilidad de la muerte y nuestra respuesta se tiñe de miedos, tristezas, furias inútiles. La respuesta sana y sanadora, es la constante ampliación de nuestra consciencia, conducente a la compasión, el amor, el cuidado de la vida, la protección del más débil o del que no se puede defender. Esa es la Ley del Padre para mí.

17/12/2023

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LA AMISTAD

Tener una amistad, sea o no un amor, es vital para sentirnos vivos y encontrar o crear sentido a esta experiencia de la vida. Un amigo no es la persona que te aconseja, quien te dice lo que debes hacer o sentir, no es simplemente la persona que te acepta y juega contigo. No necesitamos que ese amigo o amiga sea un sabio, ni una persona que sepa lo que está bien o mal, ni una persona que nos quiera hacer creer en lo que ella cree, ni menos quien nos hace sentir que dependemos de ella. Un amigo es una persona que acepta nuestra imperfección tanto como la suya propia. El que acompaña nuestros esfuerzos por aprender a vivir, el que nutre nuestra conexión con los aprendizajes de los demás, de nuestra cultura, de nuestra historia, con nuestros sueños, sin pretender que es dueño de ninguna verdad, como no lo somos nosotros mismos. No es un guru, no es una autoridad ni espiritual ni jerárquica, no es nadie que se sienta superior a nosotros, no es quien pretende dominarnos ni someternos con un pensamiento supuestamente superior. Es quien respeta la creatividad, la imaginación, la autonomía de cada vida, quien valora la experiencia de cada uno, y que no pretende ningún supuesto saber, ni tener ninguna verdad ni alucina tener revelación alguna. Palabra de hombre.

14/12/2023

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LOS NUEVE MONSTRUOS

Y, desgraciadamente,
el dolor crece en el mundo a cada rato,
crece a treinta minutos por segundo, paso a paso,
y la naturaleza del dolor, es el dolor dos veces
y la condición del martirio, carnívora, voraz,
es el dolor dos veces
y la función de la yerba purísima, el dolor
dos veces
y el bien de ser, dolernos doblemente.

Jamás, hombres humanos,
hubo tanto dolor en el pecho, en la solapa, en la cartera,
en el vaso, en la carnicería, en la aritmética!
Jamás tanto cariño doloroso,
jamás tanta cerca arremetió lo lejos,
jamás el fuego nunca
jugó mejor su rol de frío mu**to!
Jamás, señor ministro de salud, fue la salud
más mortal
y la migraña extrajo tanta frente de la frente!
Y el mueble tuvo en su cajón, dolor,
el corazón, en su cajón, dolor,
la lagartija, en su cajón, dolor.

Crece la desdicha, hermanos hombres,
más pronto que la máquina, a diez máquinas, y crece
con la res de Rosseau, con nuestras barbas;
crece el mal por razones que ignoramos
y es una inundación con propios líquidos,
con propio barro y propia nube sólida!
Invierte el sufrimiento posiciones, da función
en que el humor acuoso es vertical
al pavimento,
el ojo es visto y esta oreja oída,
y esta oreja da nueve campanadas a la hora
del rayo, y nueve carcajadas
a la hora del trigo, y nueve sones hembras
a la hora del llanto, y nueve cánticos
a la hora del hambre y nueve truenos
y nueve látigos, menos un grito.

El dolor nos agarra, hermanos hombres,
por detrás, de perfil,
y nos aloca en los cinemas,
nos clava en los gramófonos,
nos desclava en los lechos, cae perpendicularmente
a nuestros boletos, a nuestras cartas;
y es muy grave sufrir, puede uno orar…
Pues de resultas
del dolor, hay algunos
que nacen, otros crecen, otros mueren,
y otros que nacen y no mueren, otros
que sin haber nacido, mueren, y otros
que no nacen ni mueren (son los más).
Y también de resultas
del sufrimiento, estoy triste
hasta la cabeza, y más triste hasta el tobillo,
de ver al pan, crucificado, al nabo,
ensangrentado,
llorando, a la cebolla,
al cereal, en general, harina,
a la sal, hecha polvo, al agua, huyendo,
al vino, un ecce-homo,
tan pálida a la nieve, al sol tan ardido!

¡Cómo, hermanos humanos,
no deciros que ya no puedo y
ya no puedo con tanto cajón,
tanto minuto, tanta
lagartija y tanta
inversión, tanto lejos y tanta sed de sed!
Señor Ministro de Salud: ¿qué hacer?
¡Ah! desgraciadamente, hombre humanos,
hay, hermanos, muchísimo que hacer.

3 de noviembre de 1937

12/12/2023

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FELIZ DIA HERMANO

Hoy quiero saluda a mi hermano César Yurek.
Noble y notable médico que dedicó su vida a cuidar a los enfermos, sin jamás recibir un céntimo de nadie por su entrega
Se limitó a enseñar y sanar .
No me perdono que falleciera sin un abrazo ni un adiós míos...

12/12/2023

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MI MASCULINIDAD

Por eso que soy de masculino,
quiero agradecerme en primer lugar a mí mismo,
a mis nervios, a mis músculos y a mis fantasías,
a mis manos, a mis ojos, a mis pies, a mi boca y mis oídos,
a mis gónadas, a mis vísceras y huesos,
a mis dos mitades cranianas,
pero sobre todo a mi corazón, el más herido.

Agradezco más que a mí mismo a la mujer que en mí mora, la mujer que me hace hombre, y a quien hago mujer, la que he desposado ya tres veces y volvería a desposar.

Con ella descubro todos los días las rosas,
los pájaros, el verde sauce y el silencio de la noche.
La compañera de tantos momentos oscuros
y de otras tantas ilusiones inagotables,
engendradas cada día con la misma certeza que el amanecer.

Agradezco a mi padre, César León,
hombre de durazno y de tierra,
amante y amado del pensamiento,
el que me mostró con delicadeza a la mujer
"enmudecido de amor” como dijera,
dueño de su fe como un productor más de la vida.

Amante de la música sin palabras
y de la música de las palabras,
organizador de estibadores,
alumno de la clase obrera,
estudioso insaciable de todo lo pensado,
amante de todo lo amado,
doliente de todo lo sentido
y que -siendo ateo como yo-
me hizo entender a Cristo, Redentor de la Bondad.

Agradezco a mi madre que me mostró
abrumadora y guerrera
la condición de la mujer,
la que sacó del aljibe a mi padre prisionero
ella que luchó por la vida,
y no sólo la engendró;
la llenó de muñecas de trapo,
de títeres vivientes,
de largas telas bordadas con sus manos de colores
y de fantasía y de cuentos y de héroes,
la casa en donde me cuidó.

A mi abuelo Don Mariano, padre de padres y madres,
maestro de la nobleza,
el que conversaba con su mula mientras,
con sus manos y su alma polaca,
armaba su telescopio en las punas heladas,
al que defendió a la mujer con su voz de trueno.
El que en un despliegue de fuerza viril
se hincó y besó el ruedo de la falda de una mujer
para expresarle respeto.

El que guardaba en su desván sus dos sables de caballería
y su escopeta de dos cañones con encajes de acero,
junto a la magia de sus planos azules y sus libros de ingeniería.

(En su sable de parada está escrito
"no me uses sin honor")

A él que dibujó carreteras de hierro
sobre las montañas de piedra peruanas
y que soñó y construyó ferrocarriles imposibles;
al que miró con asombro y temor
las fuerzas misteriosas del uranio,
decidiendo no desenterrarlo aún...

(Borges decía: "Alto lo veo y cabal,
con el alma comedida,
capaz de no alzar la voz
y de jugarse la vida")

A mi Tío Rafael, padre amante y amado,
conquistador de las olas del mar más iracundas,
poseedor de los secretos de las capas telúricas,
sembrador, cultivador, cosechador, criador, y productor,
perfume de la tierra húmeda,
inventor de la pólvora y del cañón de juguete,
alquimista del laboratorio científico,
espectador del microscopio y su célula viva,
eterno evocador de la sonrisa contagiosa,
vagabundo de la sierra y de la selva donde acabó su hermosa vida.
Él que acariciaba a los animales y a las plantas
con la misma ternura que una mujer a sus hijos.

A mi tio Antonio, pensador metódico y práctico,
que nunca se cansó de explicar la teoría de la relatividad,
ni los límites de la velocidad de la luz;
organizador de la producción,
implacable amante del rigor y de la ética,
caminante incansable,
portador del acertijo brillante,
amigo y maestro, siempre dispuesto a responder
las preguntas más difíciles
y de extender la mano al absolutamente indefenso.

A mi hermana Katia, la dulzura de la voz humana,
respetuosa de la hombría más fuerte
la que ama hasta quebrar el cristal de su alma,
la bondad sin límites,
la que me permitió jugar con sus muñecas
y me mostró la magia del teatro y del canto,
junto con Adelita, mi hermana-prima,
con quienes leíamos poemas y cuentos de misterio
y con quien soñé las delicias de la cocina.
A mi hermano César Yurek
Quién dedicó su vida a cuidar a los enfermos,
sin jamás recibir un céntimo de sus manos
Limitándose a enseñar y sanar
y falleció sin un abrazo ni un adiós míos

Ah, pero también a Hegel,
- grave maestro - que me hizo descubrir
que la lógica no era sino la forma de la existencia,
y me demostró la realidad de lo abstracto.

Y al padre Marx para quien nada humano le era ajeno
y que me hizo ver el lado inevitable de la utopía.
A Lenin, grande y temible guerrero.
A Trotsky, el consecuente hasta la inmolación heroica.

A los campesinos de Cerro de Pasco,
mis primeros héroes de carne y hueso,
que hicieron nacer en mí
la pasión de la lucha más pura.

A los constructores encallecidos,
a los mineros de ojos vidriosos,
a los pescadores ennegrecidos,
a los metalúrgicos orgullosos,
a los que en la noche recogen la basura,
a los que sueñan desde sus chozas de esteras...

a las voces de tantos de ellos, tan potentes!,

a los metalúrgicos alemanes estudiosos de filosofía,
a los trabajadores ingleses tercamente democráticos,
a los estudiantes franceses que trataron de llevar la imaginación al poder,
a los laburadores catalanes meditativos,
a los socialistas suecos enamorados del mundo,
a los de hombres de Sri Lanka, incansables peregrinos,
a los obreros rusos, polacos, checos, húngaros, yugoslavos, desesperanzados, traicionados,
desgarrados por sus ilusiones perdidas
agotados de tanto soñar.

A los Hombres con quienes estuve encerrado
en la cárcel de Lurigancho,
en una suerte de "terapia de grupo"
de hombres obligados a convivir o morir;
sobre todo al "Comanche", el de la gorra verde,
que llevaba la canción hasta al último pasillo.

Y al que se paseaba gritando
"mañana me voy, no lloren por mí",
recordándonos la existencia de las lágrimas
en algún rincón de nuestros viriles ojos secos.

Al "Caballo Loco", brillante ajedrecista,
que por querer disfrazarse de orate
y escapar del pelotón de fusilamiento,
se acercó tanto a los presos locos
que descubrió que eran niños presos,
deformados y envejecidos, pero niños,
hijos de alguien,
y los adoptó como padre;
y lloraba cada vez que a uno de ellos
le atravesaban las sienes asustadas
con una descarga eléctrica.

Al "Poeta" que me enseño la lealtad
ante el terror y el humor entre rejas.

Al joven detenido, torturado,
ahogado y sepultado en una cárcel,
que me mostró fríamente
una de las muchas formas del heroísmo.

A los luchadores obreros
encerrados por la dictadura
que me hicieron una almohada de trapos
donde dejar caer mi cabeza
luego de largas noches de torturas.

(Hay tanto afecto entre hombres
en una cárcel de hombres…)

A Vittorio Gassman
que virilmente defendió mi vida
diciéndome hace tantos años, desde el escenario:
"No caigamos en la tumba colectiva de los héroes".

A César Vallejo
que me enseñó cuán cerca están
el dolor y la dignidad,
en todas partes,
hasta en el polvo de las sillas.

A Georges Brassens el amante maduro,
desencubridor de la esencia masculina.
A mi amigo Jean Pierre,
único amigo varón que me saluda
con un beso en la mejilla
y que alguna vez me dijo:
"Si fuera homosexual me enamorarla de ti".

A Claes, a René, a Otto, a tantos amigos hombres que me permiten perdonarme a mí mismo.

A Sheila, la abuela maga de mi hijo,
la del péndulo de plata,
la amiga entrañable de los faisanes
y del color violeta,
la mujer de los bosques y de los musgos,
la de las flores silvestres y de las hojas secas de cebolla,
la del huerto mágico y de la cálida chimenea,
que nunca deja pasar desapercibido lo bello de la vida.

(La que me enseñó a hacer pan,
la más noble de las tareas masculinas).

A mi hijo Sasha, poeta del dolor y del placer,
aplicado aprendiz de shamán, sanador,
dibujante, músico, padre amantísimo
y amado, que me obsequió otra hija: su esposa María.

A mi hija Melissa, la alegría, la amiga amada,
la luchadora fértil, incansable y valiente,
que me adoptó sin reservas como padre verdadero.

A mi hija Adela, la danza,
la inquieta serenidad,
la que no es aún ni arquitecta,
ni psicóloga, ni ingeniera,
pero que sueña agradecida el futuro
y se refleja limpiamente en el rostro de los demás,
hermana de sus hermanos.
La que tuvo una vez la confianza de decirme:
"papá, ese hombre me gusta'.

Y a mi nieta Amanda,
la más reciente de mis esperanzas y alegrías,
la que me hizo abuelo,
cincuenta veces más joven que yo
y que sin embargo me permitió estar tan cerca de ella
como dos pétalos de una rosa.
A todos, a todos, mi más dulce néctar agradecido.

(P.D. A todos mis hijos que vinieron después
o que están en camino, brindo extasiado mi esencia masculina)

12/12/2023

LA COMPASION

Cuando un niño, o un anciano indefenso, sufren por razones muy reales, como una enfermedad muy seria, o un abuso, muchas veces no sabemos qué hacer con nuestros propios sentimientos. Nos confunde nuestra impotencia. A veces podemos ofrecer un alivio, pero no podemos quitarle el sufrimiento que los embarga, ni el miedo, ni la pena. Lo único que nos queda es la compasión. No la lástima que puede ser humillante, Ni una supuesta empatía que sería una arrogancia.

La compasión, como forma superior de amor, es incondicional, es una cualidad de nuestra presencia, de nuestra actitud y no depende del otro sino de nosotros mismos. Gracias a ella, no oponemos nuestros miedos, ascos, juicios, culpas y vergüenzas a lo que ocurre. No sumemos el sufrimiento de nuestras resistencias, negaciones y defensas, a lo que ya existe como dolor.

La compasión no lucha inútilmente por no sufrir, no se esfuerza neuróticamente por evitar las emociones y sentimientos que surgen.

La actitud compasiva en realidad genera una sensación de plenitud, de intensidad, de flujo libre, que tiene algo de la cualidad del gozo… ¿porqué?... Porque es bueno hacer sentir al otro que no está solo, que hay un sentido, un camino solidario de crecimiento, de plenitud, de aprendizaje, a pesar de todo. Palabra de hombre

Cuando una persona sufre de verdad, no por adicción al sufrimiento sino por una causa real, y estás a su lado, no necesita que sufras tu también y llores con ella. Nunca podrás sentir lo que ella siente y tu tristeza puede confundirla. Es verdad que a veces no podemos evitarlo, sobre todo si lo que lo embarga es la tristeza profunda, o el miedo. Nuestras neuronas llamadas “espejo” nos hacen resonar en diapasón con esa persona y sentimos algo muy parecido. Nunca igual. Algo similar ocurre con la furia, pero mucho menos con la culpa, o la vergüenza que también hacen sufrir, eso que llamamos “vergüenza ajena”. Pretender que sufres empáticamente puede ser engañoso. La verdad es que nunca podemos saber real y profundamente qué es lo que le ocurre al que sufre. Pero, si podemos sostener nuestra presencia al lado de esta persona, sin agudizar con nuestro miedo su sufrimiento, sin pretender aliviarlo tampoco, tratando de calmarla o distraerla, ella se sentirá simplemente acogida, cuidada, acompañada. Y nos devolverá la mirada agradecida.

Eso me nutre a mí como ser humano, me enriquece. Y ese alimento espiritual regresa al sufriente, sin ningún esfuerzo, y así nos brindamos cuidados mutuamente, como un espejo frente a otro espejo, reproduciendo ad infinitum las imágenes compasivas de la plenitud... Ese es el círculo virtuoso de la compasión.

Palabra de hombre.

10/12/2023

TU FUERZA Y SU FUERZA

Uno de los momentos complicados de la adolescencia de tus hijos varones es el de la inevitable confrontación. Ellos tienen que medir su fuerza, enfrentándote, cuestionándote, poniendo en duda tus conocimientos y criticando tu personalidad, tu carácter. Esa es una manera de crecer, de fortalecerse, de construir su identidad, un camino necesario para diferenciarse de ti, y una manera de poder separarse, alejarse de ti, para poder retornar fortalecido. Eso es muy bueno, es muy sano, muy necesario. Pero también es importante que descubran lo considerable y respetable de tu fuerza. Tienes que resistir, sanamente. Amorosamente. Y las mamás tienen que dejarlos tranquilos, a ti y a tu hijo, para que conozcan y midan esas fuerzas sin interferir.

Habla a tus hijos. Es verdad que nosotros los hombres aprendimos a apreciar el silencio. Desde hace cientos de miles de años, o más, para nosotros era cuestión de vida o muerte el silencio, sobre todo cuando íbamos de cacería, o cuando teníamos que defender a los nuestros de alguna amenaza grave. Y si sientes esa necesidad física, emocional, espiritual, de guardar silencio, permanece callado, sin pronunciar ni una sola palabra. Pero no olvides que de vez en cuando es muy importante que hables a tu hijo, de hombre a hombre. Palabra de hombre

09/12/2023

EL DOLOR MASCULINO

En muchos países se ha generado un poderoso movimiento de hombres donde se escuchan historias de dolor y resentimiento. Nos duele y humilla el deterioro de la imagen de la masculinidad, en particular en medio de la crisis capitalista. Los padres somos muchas veces excluidos de la educación de los hijos. Somos discriminados en nuestros derechos a cuidar a nuestros hijos porque se le suele dar legalmente prioridad a la mujer en los juicios de "custodia". Se tiende a excluir a los maestros hombres. Las “cabezas de familia” son, en una proporción creciente, mujeres, como producto del desempleo que golpea el trabajo masculino formal. No guardemos silencio frente a este ataque a la dignidad masculina.
El lenguaje cotidiano, el sentido común de todos los días, asume una imagen del hombre sumamente devaluada. Somos atacados por ser demasiado violentos, por ser torpes, por ser toscos, por ser poco comunicativos, por ser insensibles, por ser machistas, por hablar poco, por estar siempre ocupados, por ser “demasiado racionales”, por pensar siempre en “eso”, es decir, s**o. Y una
parte (solo una parte) de la literatura feminista se ha encargado de terminar de demoler la imagen masculina para proponer un paradigma asexuado de la humanidad. Y a diferencia del feminismo, hay poca literatura sobre la verdadera hombría. Eso lo tenemos que escribir nosotros, los hombres, y con mucho orgullo. Palabra de hombre.

08/12/2023

LA BÚSQUEDA DE LA HOMBRÍA

Cuando caminaba por las calles de Lima a los 14, 15, 16 años de edad, comenzando a recorrer mis caminos como hombre, las ideas sobre la masculinidad que se sembraban en mí eran bastante desastrosas. Ser hombre significaba ser violento, ser capaz de pelear físicamente, tal vez formar parte de alguna pandilla, tener una “hembrita” o más, ir a un “bulín”, fumar ci*******os, tomar cerveza, y muchas otras cosas bastante estúpidas. Me tomó décadas comenzar a descubrir que para ser hombre hay que recorrer un camino muy duro para alimentar y avivar cada día ese fuego sagrado de la masculinidad y cuidar la hoguera del amor a la vida, a la pareja, a los hijos y a la tierra..

Mientras hacía las trastadas que nos toca hacer como adolescentes, había una parte en mí que buscaba ir más allá. En silencio, quería entender el sentido del mundo, entender porqué algunos creían en Dios y otros no, quería saber el porqué de todo, desde la perspectiva de la ciencia. Me enamoraba fantasiosamente de jovencitas de ensueño y me imaginaba rescatándolas de algo, montado en un caballo blanco relinchando y parado en sus patas traseras. Me fascinaba ver cómo las plantas crecían y daban frutos. Secretamente quería ser un salvador que aliviaría al mundo de la injusticia, de la pobreza, del abuso. Pero vivía todo eso en secreto, avergonzado. Nadie se daba cuenta de mis primeros descubrimientos de la hombría, de la masculinidad. Palabra de hombre.

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