14/05/2026
Hoy me preguntó:
—¿Y cómo es un penal, doctora?
Y no pude responderle.
No porque no supiera qué decir, sino porque él no debía terminar ahí.
Hoy vino a escuchar su lectura de sentencia. Y aunque habíamos hecho un trabajo sólido en juicio oral, no sabía cómo explicarle que, a veces, en el Perú, la justicia se parece demasiado a una ruleta rusa. Que uno puede litigar bien, desmontar contradicciones, evidenciar vacíos… y aun así temer el resultado.
La audiencia demoró casi media hora en empezar.
Treinta minutos eternos.
Cada segundo pesaba. Cada silencio asfixiaba.
Entonces los jueces ingresaron. Y comenzaron hablando de técnica jurídica, de iura novit curia, de precisiones sobre el título de imputación. Ese formalismo previo que muchas veces anuncia lo peor. Y sí, hubo miedo. Miedo de que todo aquello terminara en una condena.
Pero después llegaron las palabras que cambiaron todo:
“El relato no ha sido corroborado.”
“Existen contradicciones.”
“Se absuelve de la comisión del delito.”
Y en ese instante, después de años de proceso, él volvió a respirar.
No es solo un triunfo para PYP Abogados.
Es un triunfo para un hombre que hoy recuperó su vida, su libertad y su futuro.
Al finalizar, lo miré y le dije:
—¿Ves? No tenía que contarte cómo era el penal… porque tú nunca ibas a poder contarlo. Hoy te vas a tu casa.
Gracias por la confianza.
14/05/2026
02/10/2024