“Cuando la mente no puede servirle de instrumento al Íntimo, entonces sirve de instrumento al Yo animal, convirtiendo al hombre en un ser ciego y torpe, es
EL OBJETIVO FUNDAMENTAL DE LA MEDITACIÓN
TRANQUILIZARNOS, TRANQUILIDAD...
• Podrían objetarme también que “podríamos tranquilizarnos oyendo una sinfonía de Beethoven”.
• En realidad, de verdad, conseguir la tranquilidad es lo más difícil que ustedes imaginarse puedan.
• Nadie podría tener tranquilidad mental, tener su mente en santa paz, si no ha eliminado de su centro intelectual todo el pensar
caduco y extemporáneo que carga.
• Nadie podría tener paz en su corazón si no hubiese eliminado de sí mismo, previamente, las emociones negativas y perjudiciales. LA ACCION Y REACCION DE LA MENTE
Normalmente la mente vive accionando y reaccionando permanentemente de acuerdo con los impactos del mundo exterior. Comparemos esto con el caso de un lago al cual lanzamos una piedra; veremos cómo produce muchas ondas que van desde el centro hacia la periferia; es la reacción del agua contra el impacto proveniente del mundo exterior. Algo análogo sucede con la mente y los sentimientos, si alguien nos hiere con palabras duras, ese impacto de la palabra dura llega al centro del intelecto o centro pensante, y desde allí reaccionamos en forma violenta. Si alguien nos ofende el amor propio nos sentimos molestos y reaccionamos posiblemente en forma brutal. En todas las circunstancias de la vida la mente y el sentimiento toman parte activa y reaccionan incesantemente. La mente pasiva está en contra de todos aquellos que dicen que en la mente está el poder y que el hombre debe ser el rey, el que mande y el que domine con su mente poderosa. EL NO PENSAMIENTO
Pensar negativo: esto horroriza a los positivistas de la mente y, sin embargo, la forma negativa de la mente es la más elocuente; no pensar es la forma más elevada del pensamiento. Cuando el proceso de pensar se ha agotado adviene lo nuevo; esto hay que saberlo entender. Una mente que no proyecte. Una mente pasiva puesta al servicio del Ser resulta un instrumento eficiente. La mente está hecha para ser receptiva. Para servir de instrumento pasivo, mas no de instrumento activo. La mente, en sí misma, es femenina. Todos los centros deben marchar armoniosamente de acuerdo con la sinfonía universal de la serenidad pasiva. En estas condiciones, no debemos permitir ni a la mente ni a los sentimientos tomar parte en las diversas circunstancias de nuestra existencia. TERAPIA
La terapia que necesitamos conocer a fondo es:
• EVITAR CUALQUIER DESEQUILIBRIO INTERIOR CON REPERCUSIONES EXTERIORES.
• NO PERMITIRLE A LA MENTE NINGUNA CLASE DE REACCIÓN. EJEMPLO:
Si alguien nos hiere, no permitirle a la mente que reaccione. Ojalá hubiere quien nos hiriese cada rato nuestros sentimientos, para podernos entrenar mucho mejor...
Mientras más nos insulten, mejor todavía para nuestro entrenamiento, porque tendremos muchas oportunidades de no permitirle a la mente ni a los sentimientos que reaccionen, es decir, que no intervengan ni se metan en ninguna de las circunstancias de nuestra vida. ACTIVIDAD DE LA CONCIENCIA
El estado pasivo:
1. De la mente.
2. Del sentimiento.
3. De la personalidad. Exige una tremenda actividad de la Conciencia. Esto nos indica que cuanto más activa permanezca la Conciencia mucho mejor para lograr el despertar de la misma, porque así la Conciencia tendrá que despertar inevitablemente estando en permanente actividad. ANECDOTA
Me viene en estos momentos a la memoria el Buddha Sidharta Gautama Sakyamuni. En cierta ocasión estaba el Gran Buddha sentado al pie de un árbol en profunda meditación cuando llegó un insultador, echó contra el Buddha toda su baba difamatoria, procuró herirlo tremendamente con la palabra. El Buddha continuaba meditando, mas el insultador seguía provocando, insultando, hiriendo. Mucho rato después el Buddha abrió los ojos, y preguntó al insultador: “Oh, hermano mío, si a ti te traen un presente y tú no aceptas el presente, ¿de quién queda siendo dicho presente?”. El insultador respondió: “Pues del que lo trae, claro está”. Entonces le dijo el Buddha: “Hermano mío, llévate tu presente, no puedo aceptarlo”. Y siguió meditando. He ahí una lección tan sublime como hermosa. El Buddha no permitió que su mente ni sus sentimientos reaccionaran, porque el Buddha vivía plenamente despierto, metido dentro de su propia Conciencia, y no daba la menor oportunidad ni a la mente ni a los sentimientos para reaccionar en ningún momento, bajo ninguna circunstancia. Así es como debemos proceder nosotros.