18/08/2026
Un reencuentro extraordinario: fuimos más que la última vez y además se pudo lograr que muchos amigos que no veiamos hace muuuucho pudiesen estar. Vivimos tiempos hermosos que duda cabe. Escucharlos a todos fue fantástico: cada uno evocaba situaciones que no siempre los demas recordaban. Un excelente ejercicio para nuestra memoria porque los grandes momentos tambien se inmortalizan asi: charlando, departiendo y riéndonos de tantísimas anecdotas que vivimos juntos. Me pareció además muy fuerte que coincidiéramos en recordar y valorar esos comportamientos sociales que eran signos de nuestra mancha: acompañarnos siempre aún cuando la casa de alguno estuviese muy lejos, velar por los demás, contagiar las pials en cada reunión, estar pendientes de que nadie "planchara", tomar la palabra y hablar desde el corazón. Pequeños hábitos que nos integraron como hermanos y que lograron que nunca olvidemos cómo crecimos, qué nos alimentó y de que manera la amistad nos mostró a Dios en el prójimo. Gracias a cada uno por haber hecho que esa semilla de amor germine en su vida.