03/05/2024
La filosofada de hoy es un escrito que ya tiene 6 años guardado, es hora de que otros puedan leerlo.
EL AUTOBÚS DE LA VIDA
Todo ser humano es como un autobús, ese medio de transporte terrestre que mueve masas a diario en todo el planeta. Sirve para trasladar a muchas personas en simultáneo de un punto a otro, en un determinado tiempo, que pueden ser minutos o pueden ser horas, incluso hasta días.
Hay diversos tipos de autobuses, unos inmensos de dos pisos, de unos 80 pasajeros, con aire acondicionado, baño, butacas reclinables, pantalla para ver películas, música, luz en cada asiento para poder leer.
Hay unos menos grandes de un solo piso, de unos 50 pasajeros, con menos comodidades, tienen aire acondicionado, butacas normales, puedes ver películas y escuchar música también.
Hay más pequeños de unos 30 a 40 pasajeros, que ya serían más particulares, butacas fijas, asientos no tan cómodos, puedes escuchar música, pero ya no puedes ver películas, ah y algunos tienen aire acondicionado.
Hay otros mucho más pequeños de 10 personas, donde vas encorvado, sin aire acondicionado, como sardina en lata.
Toda esta descripción sobe los tipos de autobuses, se asemeja a las etapas de la vida de un ser humano en el planeta tierra, pasamos de ser infantes, a ser niños, luego en la pubertad entramos en la adolescencia, después entramos en la juventud temprana, después en la juventud adulta, siguiéndole la adultez, luego la adultez prolongada para finalmente llegar a la transcendencia rumbo a la eternidad.
Ahora, teniendo en consideración todo lo anterior te pregunto ¿Qué tipo de conductor eres?, cuando lo tengas claro, piensa en la senda de tu vida desde el momento en que naces hasta el momento en que trasciendas.
En un momento iras con un tipo de autobús, tal cual como lo describí al inicio, toma el que más se acople a tu vida actual, y luego de ello adéntrate en pensar, ¿Cuánto te ha costado tener ese autobús que tienes ahorita? Y ¿Qué es lo que tienes que hacer para conseguir el que sigue?
Habrá momentos de desafío en el cual tu autobús ira por caminos realmente difíciles, donde se te revienta una llanta, donde se te acaba la gasolina, donde se te quema una luz, donde no tienes tracción para subir una colina, o donde se te van los frenos y no tienes el control de nada.
Habrán otros momentos donde iras por carreteras pavimentadas, autopistas, avanzando tranquilo, sin mayor desafío solo el conducir y llegar a la siguiente parada, esos días habrá un sol radiante que te acompaña de principio a fin. Pero también habrán días, donde lloverá a cantaros, donde no tendrás el control del autobús y tendrás que ir despacio.
En las aventuras de tu autobús, en cada parada que realices, habrán personas que se suban y ni te miraran, no te darás cuenta cuando se bajen, otros se quedaran en el estribillo del autobús en silencio, otros se subirán y te hablaran todo el tiempo, se sentaran a tu lado, otros se irán paulatinamente pasando de asiento hacia atrás hasta que en un momento se bajaran en la siguiente parada sin que te des cuenta. Otros se lanzaran por la ventana por que se cansaron de tu autobús. Habrá unos que pensaste se bajaron y estaban escondidos al fondo o debajo de los asientos. Otros que se montaran en el techo de tu autobús y te retaran a que subas y sientas la adrenalina de estar vivo.
Mientras pasas entre parada y parada, habrá personas ansiosas de que tu autobús llegue a la parada para subirse, habrá otras que lo verán y no se moverán de los asientos de espera, otros que si se inmutaran al verte por que no es el que están esperando y seguirán ocupados haciendo lo que estaban haciendo.
Habrán personas que te ayudaran a limpiar tu autobús, otros que les da igual lo que pienses y dejaran toda su basura de su vida en tu autobús, unos te romperán las ventanas, los asientos y otros intentaran quemar tu autobús porque no les gusta, o porque les gusta tanto que sienten envidia de que el de ellos no es como el tuyo.
Finalmente, muchas personas lograran subir a sus autobuses unas decenas de personas, otros unas centenas, y tal vez miles, unos pocos lograran subir cientos de miles y en contadas ocasiones habrán solo unos pocos que lograran subir millones a su autobús.
Ahora piensa que no importa la cantidad de personas que se suba a tu autobús, aprovecha cada instante de su vida dentro de tu autobús, agradece sus enseñanzas, su tiempo y cuando les toque bajarse de manera temporal o de manera definitiva, bendícelos porque cada uno es un maestro de vida y esa lección solo ellos te la podían enseñar, perdónalos, su nivel de consciencia actual no les permite ver, más tarde lo harán, agradécelos, gracias a ellos creciste y aprendiste, dejarlos ir, ya cumplieron su misión y a ti solo te corresponde seguir tu ruta.
By Gregmax33
29/12/2018 3:01pm