Así como hay un sueño engañoso y un calor que viene sobre un hombre que está muriendo de frío por helar hasta la muerte, así también sucede en el mundo del espíritu. Hay un estupor y una actitud indiferente cuando las personas están muriendo espiritualmente.
La religión es el esfuerzo del hombre para conocer Dios. Son rituales y regulaciones, trabajos y palabras sin poder.
La religión trae la muerte espiritual.
El poder de Dios es la demostración visible de Su deseo de revelarse al hombre.
El poder espiritual es el Reino de Dios en acción.
Trae la vida espiritual.
Muchos han experimentado la religión. Ellos se han unido a varios cultos y denominaciones. Estas organizaciones los han calmado en una actitud espiritual indiferente. Ellos no han experimentado el poder del Evangelio que puede cambiar sus vidas. Ellos están derrotados y descorazonados, enfermos y heridos. Ellos están muriendo espiritualmente. Su lamento del corazón es como aquel del Salmista David que escribió... “¡Oh Dios, tú eres mi Dios! Con diligencia te he buscado; mi alma tiene sed de ti. Mi cuerpo te anhela en tierra árida y sedienta, carente de agua. Te he contemplado en el santuario, para admirar tu poder y tu gloria” (Salmos 63:1-2).
Estas personas necesitan experimentar la vida porque la religión no se la va a dar
Jesus dijo
YO HE VENIDO PARA QUE TENGAN VIDA Y VIDA EN ABUNDANCIA
Instituto Tiempo de Cosecha Internacional
SUNARP Asiento # 00001 Partida # 70370139 SUNAT RUC #20538105601
ES UNA ASOCIACION CIVIL SIN FINES DE LUCRO, CONSTITUTIDA AL AMPARO DE LA CONSTITUCION POLITICA Y DEL CODIGO CIVIL. LA RAZON DE SER QUE SE CONSTITYE ES LA CREACION DE ASOCIACION CRISTIANA EVANGELICA DE IGLESIA, INSTITUTO BIBLICO, Y CENTRO DE REHABILITACION PARA PERSONAS CON PROBLEMAS DE ADICCIONES EN LA CIUDAD DE EL CALLAO LIMA PERU.
DIOS DA RIQUEZA Y SALUD
Esta es una "frase poderosa" en la que algunos no confiarán fácilmente. Se ha llegado a pensar que "no es espiritual" poseer riquezas. y aún el don de la salud que nos da Dios, generalmente se mira como que no es probable obtener. La palabra "riqueza" significa recursos, medios para pagar nuestras obligaciones. Dios no promete hacernos millonarios.
Pero él sí suple todas nuestras necesidades (Filipenses 4: 19) y asegura nuestra prosperidad y buen éxito si vivimos pendientes de su Palabra (Josué 1 :8). Deléitate en la Palabra de Dios, medita en ella, y Dios dice que todo lo que hagas prosperará (Salmo 1 :1-3). Jesús dijo:"Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas serán añadidas" (Mateo 6 :33). Aquí Jesús se refería a los bienes materiales (comida, vestuario, abrigo).
Jesús no dijo que si buscamos primero el reino de Dios, él dijo que todas estas cosas, nuestras provisiones materiales, ¡NOS SERAN AÑADIDAS! "El (Dios) te da el poder para hacer las riquezas" (Deuteronomio 8:18). Y es obra de Satanás empobrecer nuestras vidas, arruinar nuestra efectividad cristiana para pagar nuestras obligaciones. Satanás trata de hacernos quedar mal con nuestros acreedores. Hay que estar de acuerdo con Dios y no creerle al diablo! Dios dice: "Amado, yo deseo que tú seas pros[1]perado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma" (3 Juan 2).
Este es el "gran deseo" de Dios para nosotros, sus Hijos, que prosperemos y que tengamos salud, ¡AS! COMO PROSPERAN NUESTRAS ALMAS!
¿Y cómo prosperan nuestras almas?
(1) Mediante nuestras oraciones espirituales y una vida digna de alabanza;
(2) Mediante el estudio de la palabra de Dios y la confesión franca de las Escrituras;
(3) Mediante el testimonio a los demás, con nuestras vidas y labios, de lo que Cristo ha hecho por nosotros.
Cuando tantos pueblos de Dios están afligidos y pasando pobreza, y la obra de Dios está Paralizada en algunas partes por falta de dinero, es éste el momento para que afirmemos las Escrituras mencionadas aquí, para recibir el beneficio de los dones de Dios de la riqueza y la salud. Diariamente repite con convicción: DIOS ME DA RIQUEZA Y SALUD!
DE ACUERDO CON DIOS "¿ Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?" (Amós 3:3). "Caminó, pues, Enoc con Dios" (Génesis 5 :24).
1. Mucha gente desea caminar con Dios. Pero ¿ cómo podemos caminar con Dios, si no estamos de acuerdo con Dios? Estar de acuerdo con Dios es decir las mismas cosas que Dios dice en su Palabra con respecto a nuestra salvación, sanidad, respuestas al orador y todo lo demás que él nos dice. Debemos saber que Dios no puede mentir, y puesto que él no puede mentir, todo lo que él nos diga. debe ser verdad, por lo tanto, debería ser fácil para nosotros poder estar de acuerdo con todo lo que él diga. La Biblia dice que estar de acuerdo con Dios es "tener fe". "Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan (Hebreos 11 :5-6).
2. Debemos estar de acuerdo con Dios cuando dice que nosotros somos quienes Dios dice que somos: Sus hijos nacidos del cielo, nuevas criaturas en Cristo, más que conquistadores en Cristo. No debemos de estar de acuerdo con el diablo, que trata de decirnos que "no somos buenos", "que somos un fracaso", "que somos débiles", "malos cristianos". Debemos estar de acuerdo con Dios y en desacuerdo con el diablo para poder caminar con Dios.
3. Debemos estar de acuerdo con Dios puesto que tenemos todo lo que él dice que tenemos: Su nombre, su naturaleza, su poder, su autoridad, su amor. Gracias a su Palabra, ya tenemos todas estas cosas, pero debemos entrar en posesión de ellas mediante nuestras palabras habladas. Poseemos lo que confesamos. Igual que Josué y Caleb, nosotros somos los propietarios legítimos de todo lo que Dios ya nos ha concedido en su Palabra, pero tenemos que tomar posesión de nuestra "Tierra Prometida" mediante la fe.
4. Enoc caminaba con Dios, y nosotros también, al aceptar que Dios nos ha dado la habilidad de poder hacer lo que Dios dice que podemos hacer: testificar con poder, echar fuera demonios, imponer las manos sobre los enfermos para que se sanen. Nosotros "todo lo podemos en Cristo".
5. Si hablamos únicamente lo que nuestros sentidos indican, o lo que el médico (o el contador, o el científico, o cualquier otro) nos diga, luego no estaremos actuando de acuerdo con Dios. Es al hablar "sólo la Palabra" que estamos de acuerdo con Dios. Nuestra victoria es una "buena confesión" de fe.
6. Para caminar con Dios debemos estar en desacuerdo con el diablo. Jesús así lo hizo al declarar abiertamente "escrito está", cuando fue tentado en el desierto. (Ve y lee Mateo 4 y Lucas 4.) Nosotros, también debemos resistir al diablo mediante la Palabra.
7. Diariamente, debemos caminar con Dios, estando de acuerdo con él y su Palabra. "Porque él dijo. " de manera que podemos decir confiadamente" (Hebreos 13 :5-6).
bendiciones
Que significa el tabernaculo caido de david ¿Qué es el tabernáculo de David? El tabernáculo era un espacio rectangular de 30 codos de largo (unos 13 metros) y 10 de ancho y de altura (unos 4 metros). Makóm Kadósh), de 20 codos de largo, que contenía el candelabro de siete brazos (Menorá), la mesa de los panes de la proposición y el [...
07/06/2020
NO TE PREOCUPES POR LO QUE LA GENTE DIGA O PIENSE DE TI
Se es más feliz cuando vivimos sin preocuparnos mucho por lo que la gente piense o diga de nosotros.
Te voy a compartir un consejo que me ha sido muy útil en esta vida y le pido a Dios que tú lo puedas recibir.
El miedo al juicio social lleva muchas máscaras:
vergüenza,
timidez,
etiquetas,
complejos, etc.
Cualquiera sea tu forma, el vivir preocupado por lo que los otros piensan o dicen
solo sirve para limitarte,
solo sirve para impedir que seas plenamente feliz.
Y te digo algo, necesitas verlo claramente, sin engañarte a ti mismo, porque de lo contrario solo te pasaras la vida en un circulo vicioso de ataduras invisibles.
Yo sé que quizás te molesta que te lo diga así, pero es la verdad.
Cuando hablamos de no importarnos lo que la gente diga, eso incluye también a la familia.
Mi mamá me decía:
a palabras necias, oídos sordos.
Verdaderamente yo te puedo testificar que soy feliz.
No quiere decir que no tengo problemas.
Pero pude aprender de muchos golpes en esta vida, y hoy día vivo en plenitud, libremente, solo importándome lo que Dios piense de mí.
Agradezco mucho por los verdaderos amigos, tengo varios, y por personas que no conozco personalmente, pero que por este medio nos amamos y respetamos de corazón.
Gozo cada día de mi vida y trato de compartir con mis amigos lo que Dios me ha regalado para que también todos ustedes puedan g***r de esta victoria, pues a Dios le agrada que nos ayudemos los unos a los otros.
Otro consejo importante:
es mejor alejarse de las personas que no suman, pues solo lo que viene del diablo divide y resta.
Lo que viene de Dios suma y multiplica bendiciones para tu vida.
Cuando tengas algo que decirle a alguien, no se lo digas con indirectas, háblale con respeto y directo, con franqueza, pero sin perder el tacto.
Lo cortes no quita lo valiente.
Entre más explicaciones demos, peor es.
Cuando alguien hable mal de ti, déjaselo a Dios.
Ese tipo de persona no llega muy lejos, y arrastran para si mismos loq ue desean el mal para otros...
Son personas sin visión que tienen que estar pendientes de otros porque ellos no tienen felicidad propia.
Cuando alguien ore o habla en contra de ti o te maldice, tenle lastima, pues Dios no escucha esas oraciones ni esas maldiciones, y por ley espiritual cuando alguien te maldice, esa maldición se da vuelta en su contra, es decir es revertida.
Cuando alguien te trate de manipular usando la Biblia, dile que la Biblia no es para manipular y déjalo hablando solo, pues a los manipuladores no se le escuchan.
La gente nos puede atacar con muchos descalificativos, pero no nos debe importar.
La gente va y viene.
Y normalmente, cuando más tu los necesitas, ahí no están.
Y quien de verdad te ama, te va amar sin importar las circunstancias y sobre todo, te va a respetar.
Cuando dejas de tratar de impresionar a los demás, puedes expresar tu verdadero ser más plenamente y conectarte con las personas de manera más genuina, abierta e íntima.
Cuanto menos tiempo y energía gastes en tratar de complacer a los demás, más tiempo puedes dedicar a cosas que realmente te importan y te hacen feliz.
¿Cómo puedes dejar de preocuparte por lo que la gente piensa de ti?
No busques a otros para obtener orientación sobre cómo vivir, busca mejor a Dios, conversa con Dios.
Y no esperes el permiso o la aprobación de los demás para emprender un sueño, es importante que actúes con sabiduría, pero esa sabiduría no la vas a conseguir hablando con todo el mundo por ahí.
Todo lo contrario, entre más hables con la gente sobre tus sueños más envidia e impedimentos vas a conseguir.
Mira lo que le pasó a José con sus hermanos en la Biblia.
Si la gente te juzga, pues que te juzgue.
Eso es problema de ellos.
Se auténtico.
Ten el coraje de entender que todos cometemos errores y que aprendemos de ellos para con la ayuda del Señor no seguir cometiéndolos.
Lo más importante es que medites en lo que agrada a nuestro Padre Celestial, no al ser humano que es ingrato por naturaleza.
Amado Padre Celestial, en el nombre de Jesus venimos a Ti, creyendo que la sangre de Cristo nos limpia de todo pecado y tenemos entrada ante el Trono de la gracia, ayudanos a vivr consientemente de que Tu tienes el cpontrol de nuestras vidas y ni aun los pequeños detalles se te pasan por alto.. y tu nos dices en tu palabra... bendecire a los que te bendicen y maldecire a los que te maldicen... Gracias por tener el control de nuestras vidas en el nombre de Jesus... Si y Amen...
10/05/2020
Queremos presentar a esta persona, que es el tema de toda la Biblia, de tal forma que tu sentir vaya a estar cautivado en ello.
La Biblia dice,
“La fe viene por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios”.
Sabemos que cualquier cosa que no sea de la Fe, es pecado.
Pero a medida que vemos a Cristo en Su grandeza, nuestra fe aumentará, y sabremos que podemos poner nuestras vidas en lo que El es.
En Juan 8: 46 dice,
“¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis?”.
Esta es una verdad mas allá de la capacidad del ser humano.
Vamos a considerar ahora algunos aspectos acerca de Jesucristo que, yo creo, producirán una fe en tu corazón para moverte más allá de donde has estado.
Al empezar a conocer al Cristo con el cual estamos tratando, de cierto va a producir una fe en nosotros que va a crear un denuedo para proclamarlo a El como el Unico, el Todo.
Antes de ver estos aspectos, debemos preguntarnos,
¿quién ha hecho este desafío a sus enemigos alguna vez,?
“¿quién de vosotros me redarguye de pecado?”.
Este es el desafío del Señor Jesús, y no podemos decir ni por un minuto que El era presumido, ni que El exageró, o que El no se conocía a sí mismo enteramente; El enseñó más acerca de sí mismo que acerca de cualquiera.
El no era presumido, sino que simplemente estaba estableciendo un hecho.
Estas palabras eran palabras del hombre cuya sincera conciencia fue revelada en la declaración: “Yo y el Padre uno somos”. (Juan 10: 30).
Era como si el Señor estuviera diciendo:
“Yo no sé lo que es sentir culpabilidad, yo no tengo conocimiento de ninguna acusación en mi conciencia, no tengo nada que lamentar, no hay ninguna palabra de la que yo tenga que retractarme, no hay ninguna persona a la cual tenga que pedir perdón, o con la cual tenga que disculparme”.
No podemos apreciar esas afirmaciones, porque nadie tiene una experiencia similar, ni tampoco hemos conocido una persona que tenga tal experiencia.
Muchos de nosotros somos tan superficiales que aceptamos al pecado como inevitable y excusable.
Necesitamos que el Espíritu Santo nos convenza que en la persona de Jesús hay un hombre que puede afirmar estar sin pecado.
Aquello era suficiente para hacer que los hombres pecaminosos lo llevaran a la cruz, tan sólo esto. El mundo no puede tolerar a tal hombre; si El estuviera acá hoy en día, el mundo lo rechazaría.
La suya era una pureza transparente confirmada por los cielos.
Consideremos una vez más la verdad; el objetivo final de Dios es hacernos conforme a la imagen de Cristo. Somos nuevas criaturas. El fue el primogénito de toda una nueva raza.
No estamos tratando con El como Dios, estamos tratando con El ahora, como la persona, Jesucristo, aquel que vino a través de una virgen y fue el Primogénito de una nueva creación.
Todos nosotros aceptamos el hecho que, como Dios, no hubo pecado en El, pero aquí está, Jesucristo Hombre, haciendo esta declaración en Juan 8: 46, y tú y yo reconocemos que cuando se habla de hacernos conforme a la imagen de Cristo, se refiere a la reproducción del carácter moral de Jesucristo.
Su declaración de no tener pecado, fue lo que trajo sobre El, el odio de los hombres.
Cuando Jesús es reproducido en nosotros de tal forma que los hombres una vez más vean a Cristo, te aseguro que ese odio va a estar ahí otra vez.
Jesús pudo pararse en la misma presencia de Dios y declarar ser sin mancha.
Esta conciencia era parte del misterio de la piedad, porque El fue el Verbo que se hizo carne. Piensa acerca de esto:
El no solamente se vistió de carne, El vino a ser carne, El vino a ser un hombre íntegro y real.
Y tú y yo debemos saber que esas palabras de Jesús, hablando de sí mismo en Juan 8: 46, se refieren a Jesucristo hombre; ese hombre glorificado a la diestra del Padre era Dios, 100% Dios, pero era Hombre.
Y en El, nosotros podemos ver el tipo de hombre que Dios quiere que todos seamos.
En Juan 12: 49-50, estamos tratando con El, tal como El es presentado en la Biblia, como Jesucristo hombre.
“Por que yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, El me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar. Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho” (Juan 12: 49-50).
Las palabras de Jesús eran simples, pero con una profundidad infinita.
No había nada dramático acerca de El; Debemos notar esto.
• El nunca se comportó como un actor o un orador;
• El nunca utilizó un tipo especial de vestiduras para distinguirse del resto;
• El no condujo Su hablar con gestos o fruncidos.
• Jesús nunca utilizó palabras difíciles, sin embargo El dijo más de lo que cualquier otro hombre pudo haber dicho.
En Juan, capítulo 6, El dijo que Sus palabras eran espíritu y eran vida.
La gente común lo oía con alegría.
El nunca trató de impresionar con oratoria o con poesía, sin embargo sus palabras eran y son tan hermosas, que no nos cansamos de oirlas.
Sin una posición oficial,
El habló con una autoridad que nadie, ni antes ni después de El haya poseído.
Continuamente hablaba de sí mismo, sin embargo en ninguna forma tú podrías decir que El se ocupaba de sí mismo.
El podía afirmar, “Yo soy el pan de vida”, “Yo soy la luz del mundo”, “Yo soy la verdad”. Cuando El hablaba sobre la vida, era “la Vida” hablando, y aun así, era un hombre hablando.
Siempre debemos tener esto en mente, porque solamente a medida que contemplemos a Cristo en el Espíritu, vamos a ser hechos conforme a la imagen de Cristo; no podemos ser cambiados más allá de nuestra visión de El. Entonces es imperativo que sepamos que cuando El está hablando, lo que El está diciendo, y la autoridad con que lo dice, lo está diciendo como un hombre.
El dijo:
“Las palabras que hablo no son mías sino del Padre”.
Y por esta razón, ninguna palabra puede ser agregada o quitada a lo que dijo Jesús.
Lo suyo no fue un intento de decir algo correcto, o algo que quizás podría indicar a alguien la dirección correcta, sino que El hablaba las palabras de vida en lenguaje humano:
“Os digo…”.
Sus palabras eran de Dios, sus palabras eran la respuesta a todo problema humano; en Cristo, del cual estamos hablando, está la respuesta a todo; El no necesita ayuda.
Él es lo que Él dice que es; nuestra fe puede arraigarse en esto.
Debemos reconocer en medio de todo lo que hemos estado enseñando y vamos a enseñar aún, que toda la obra de Dios con nosotros es hacernos conforme a esa imagen.
Cuando El ve la nueva creación, a nosotros la Iglesia, cuando El nos ve colectivamente, e individualmente, Dios no ve otra cosa fuera de Cristo. Y toda Su obra es despojarnos de todo lo que no sea Cristo.
De esta manera, a medida que conocemos a Cristo y El quita todo lo que no es de Cristo, entonces estamos siendo hechos conforme a la imagen de este Cristo.
Y es la naturaleza de esta experiencia, que a medida que nos movemos hacia esto, acumulamos poder de Dios.
Es a El a quien ha sido dado todo el poder.
Y debemos entender dónde estaba El cuando dijo esto.
Cuando El se apareció a Sus discípulos después de Su resurrección, les había dado instrucciones, y les estaba hablando por última vez porque El iba a volver a los cielos; y aquí en Mateo 28, El les está hablando ahora como un hombre glorificado.
Todo poder le fue dado a El como ese hombre glorificado; eso simplemente dice que, a medida que nos movemos a ese lugar en donde somos hechos conforme a Su imagen, entonces el poder se acumula en esta experiencia cristiana, a lo largo del el nuevo nacimiento hasta nuestra glorificación.
Esta es la obra de Dios en nosotros; por consiguiente, es imperativo que nosotros conozcamos a la persona de Jesucristo.
En Juan 5: 19 y 30, vemos las obras de Jesús, las obras de este hombre, Cristo Jesús. Dice: “Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre”.
Vimos las palabras de Jesús, ahora vemos las obras de Jesús.
En Juan 14: 31 dice,
“Mas para que el mundo conozca que amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago. Levantaos, vamos de aquí”.
Hechos 10: 38 dice acerca de El, que “…éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo…”.
Ahora, en esta pequeña oración, Su vida entre los hombres es resumida en que El hizo bienes y sólo bienes;
• El nunca agravió a una persona por palabra o por hecho.
• Esto no quiere decir que El era suave,
• no quiere decir que El era una persona inofensiva que se acomodaba a lo que le rodeaba:
El era completamente verdad como también amoroso;
El anduvo haciendo bienes, pero
El no era un simple consejero o asistente social.
El no era comparativamente bueno,
El era absolutamente bueno. “Las obras no son mías sino de mi Padre”.
El nunca se apuró, desesperándose de una tarea a otra;
El siempre estaba en reposo.
Sin embargo El era un hombre que hacía bienes; por lo tanto, necesitaba pasar noches en oración, dependiendo completamente del Padre.
¡Si tú y yo pudiéramos entender esto!
Como ves, el propósito de Dios en hacernos conforme a El, es para que vivamos, actuemos y obremos como El.
Necesitamos llegar a esto.
Su sometimiento a su Padre fue uno de los grandes secretos principales de la Biblia: “Yo no hago nada sino lo que veo hacer al Padre”.
El permitió al Padre controlar totalmente Su vida.
La Biblia dice que El anduvo haciendo bienes.
Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo, esa es la clave, y El anduvo haciendo bienes.
Eso simplemente significa que El era un hombre, siempre, total y absolutamente bajo el señorío del Padre por el Espíritu Santo.
El se movió, vivió, anduvo en el Espíritu de Dios; El nunca hizo nada independientemente del Padre. Por consiguiente, Su sometimiento al Padre lo puso en una posición en la cual los demonios y las tinieblas estaban sometidas a El.
Este es un ejemplo:
Pedro nos dijo que sigamos sus pisadas, llenos del Espíritu Santo, llegando a ser absolutamente subordinados a Cristo.
Cuando El sea el Señor absoluto, entonces veremos que las tinieblas se sujetan a nosotros.
Sus obras eran maravillosas, sin embargo El las hacía de tal manera que formaban una parte natural de Su vida.
El no luchaba para hacer el bien; eso era lo que El era.
Dios no está buscando una imitación de Cristo en la Iglesia de hoy, sino un pueblo, un pueblo como tú y yo, tan conformados a Su imagen, que podamos decir con el apóstol Pablo: “Para mí el vivir es Cristo”. El no tenía que estimularse a un nivel especial.
Cuando los 5,000 necesitaban alimento, El no llamó a un concilio; El nunca tuvo que tener una reunión de comité para ver qué tipo de programa podría llevarse a cabo, El se movía en el Espíritu de Dios. El hacía sólo lo que veía hacer a su Padre.
Es natural que en las familias donde hay hijos mayores, cuando el padre se va por uno o dos días, el hijo mayor sea el responsable de la familia. Así fue conmigo; yo era el hijo mayor, y cuando mi padre se iba (yo conocía bien a mi padre), él me decía que yo iba a estar a cargo de todo. Cuando cualquier cosa sucedía, no me preocupaba, porque siempre sabía lo que mi padre haría en tal situación.
Cuando llegué a ser cristiano me di cuenta que Dios era mi Padre.
Entonces entendí que a través de la Palabra de Dios, yo siempre podía saber lo que mi Padre haría y si siempre actuaba conforme a ello, siempre funcionaría, siempre haría lo correcto.
Es necesario que sepas esto, pues ese fue el secreto de la vida y el poder de Jesucristo; El sólo hacía lo que veía al Padre hacer. El conocía al Padre, y El sabía exactamente lo que el Padre haría en cada situación, por lo tanto, siempre le funcionaba.
Ser hechos conforme a Cristo abarca eso: que tú y yo vivamos y andemos tanto con Dios que sepamos en todo momento lo que el Padre haría, y que nunca actuemos independientemente; todo depende de las elecciones que tomamos.
Cuando Jesús pasó la tentación en el desierto, el diablo sólo estaba tratando de hacer que El actúe independientemente del Padre; si él pudiera lograrlo, como lo hizo con el primer Adán, entonces todo estaría perdido por segunda vez, pero Jesús rehusó actuar independientemente del Padre.
Cuando El fue bautizado por Juan, sumergiéndose en la tumba de agua, la tumba de bautizo, El estaba diciendo, “yo nunca voy a actuar por mi propia voluntad. Yo solamente voy a hacer lo que el Padre me diga”.
El vivió Su vida total y completamente de esta forma.
Esa es la razón por la que la enfermedad se iba cuando El la tocaba y los demonios salían cuando El hablaba.
Esto es lo que Dios quiere hacer con nosotros, que tú y yo andemos tanto con Dios y conozcamos tanto a Dios, que no hagamos nada sino lo que sabemos que El haría; Jesús nunca se movió fuera de eso.
La tentación del diablo era llevarlo a un lugar de independencia del Padre.
Cuando la tentación venga, ya sea a través de lujuria o codicia, la elección es,
¿voy a permanecer en mí mismo, o voy a permanecer en Dios?
Y si elegimos permanecer en Dios, para que seamos hechos más y más conforme a esa imagen donde ese carácter, disposición, y obediencia de Cristo es vivida a través de nosotros, descubriremos que podemos hacer las obras de Dios.
Jesús, levantaba a los mu***os con una palabra.
Así como nadie hablaba como El, nadie actuaba como El.
El nunca tuvo que decirse a sí mismo que era importante creer; su relación con el Padre era tan íntima, que ellos actuaban juntos.
Nosotros no somos tan impactados por esto, porque somos demasiado diferentes; nuestro servicio consiste en esfuerzos propios que esperamos van a lograr algo, pero si fallan, intentamos otra cosa. Esa nunca fue la forma del actuar de Cristo.
Y si nosotros le permitimos hacer Su voluntad en nuestra vida, de tal forma que podamos decir con el apóstol Pablo, “Para mí el vivir es Cristo…”,
• descubriremos que no es un asunto de estimular algo artificialmente;
• no vamos a tener que forzar a la gente a caerse al piso,
• no vamos a tener que luchar y sudar, y
• no tendremos que pelear con gente poseída por demonios:
• vamos a hablar las palabras de Dios y todo va a funcionar.
Jesús nunca empezó una obra para luego decir que se equivocó.
Hoy en día, se hace mucho en el llamado humanismo, y sin embargo, el género de la raza caída cada vez es más inhumano.
El Señor Jesús es el único hombre verdadero; todo lo cabal del hombre está en El, en el Señor Jesucristo.
El es el único hombre verdadero, el Primogénito de una nueva creación.
Cuando yo nazco de nuevo, entonces soy un miembro de la misma raza;.. Él es la cabeza, yo soy un miembro. El dijo, “…para traer muchos hijos a la gloria”.
Ese es todo el asunto con El: yo, en el nuevo nacimiento, vine a ser igual que El como hombre.
Es el desarrollo de esta nueva creación lo que nos hace conforme a Cristo, la transición de una vida a otra.
Lo vemos en Sus palabras y en Sus hechos, y despues en Su muerte voluntaria; en Juan 10: 8-18 dice,
“Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas. Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas. Yo soy el buen Pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquellas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor. Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre”.
¡Este hombre fue ejecutado!
entonces como ahora, el grito fue:
“¡Fuera con éste!”.
Ningún hombre, sin embargo, tomó Su vida; El la dio de sí mismo.
Debemos recordar, sin embargo, que El no era un superhombre, sino un hombre tal como tú y yo que hemos nacido del Espíritu de Dios.
A pesar que El dio Su vida voluntariamente, esto no le alivió Su agonía; El sufrió.
Su apariencia fue tan desfigurada que El era irreconocible.
Pasó mucha agonía, pero lo hizo de Su propio amor por la humanidad perdida y por el propósito de Dios que El vino a restaurar.
Su muerte no fue un evento histórico aislado forzado sobre El, sino que todo estaba en el plan eterno de redención.
“Cristo murió por nuestros pecados conforme a las Escrituras” (1 Corintios 15: 3).
Vemos acerca de Su resurrección en Hechos 2: 24 en el mensaje del apóstol Pedro:
“al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella”.
Era imposible que la muerte lo retuviera, porque la muerte es resultado del pecado y El no conoció pecado. El oró por Sus enemigos, “Padre, perdónalos”; El nunca dijo “Padre, perdóname”.
En el momento de Su muerte, El no tenía sentido del pecado, aun en la cruz, porque El no tenía faltas.
Era imposible que el pecado y Su consecuencia lo retuvieran.
¿Quién es esta persona de la cual estamos hablando?
Es aquel a cuya imagen debemos ser conformados.
¿Quién es este Jesús?
El nació de una mujer, Su nacimiento fue como el nacimiento de cualquier otro humano; El nació en circunstancias muy pobres, y al mismo tiempo El venía de Dios.
Ningún hombre puede entender intelectualmente el hecho que El fue concebido por el Espíritu Santo, sin embargo, si tú crees en el nuevo nacimiento, tú sabes que eso es exactamente lo que nos sucedió a tí y a mí.
El es llamado Jesucristo hombre (1 Timoteo 2: 5).
El era 100% hombre y 100% Dios.
El es el misterio de Dios.
Nadie es capaz de entenderlo.
“…nadie conoce quien es el Hijo sino el Padre…” (Lucas 10: 22).
El Señor Jesús es un hombre, sin embargo El es el Hijo de Dios.
Estas dos cosas parecen incompatibles, pero Juan las une con esta declaración:
“…el verbo fue hecho carne…” (Juan 1: 14).
Debemos evitar la idea equivocada que el verbo simplemente se vistió de carne, como si sólo fuera el cuerpo; El era humano e interiormente era divino.
Jesús era total y completamente un ser humano verdadero como nosotros lo somos; El se desarrolló como los seres humanos ordinarios:
• El era tan indefenso como un niño, María lo amamantaba.
• María le cambiaba los pañales, la Escritura dice que El crecía y aprendía, crecía en sabiduría, vivió la adolescencia,
• era un carpintero,
• sabía lo que era tener hambre, sed, y estar cansado.
• Cuando Él fue “tentado en todas las cosas”, éstas eran tentaciones reales.
• El no sólo las imaginó, El sintió lo mismo que tú sientes.
• Él era el Hijo de Dios, y así se describía a sí mismo, pero Él también era el hijo de María, y tenía un nombre humano: Jesús.
• Él se llamó a sí mismo el “Hijo del hombre”, que significa que El aceptó la incapacidad total del hombre.
Eso es lo que Dios quiso decir cuando El se dirigió a Ezequiel como “Hijo de hombre”.
Al mismo tiempo, describe el destino verdadero del hombre, porque leemos en Daniel que un día todos los reinos del mundo estarán sujetos a uno quien es como el Hijo del Hombre; El Hijo del hombre es Jesús, el hombre que nos llama hermanos.
Su nombre era un nombre común, pero sólo El le da a ese nombre el significado de “el que salva del pecado”.
En Mateo 1: 21 dice, “y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESUS, porque El salvará a su pueblo de sus pecados”.
Por nuestra parte debemos tener cuidado de darle Sus títulos:
“Dios le ha hecho Señor y Cristo” (Hechos 2: 36).
Los discípulos nunca lo llamaron Jesús y aquellos que llegaron a conocerlo estaban muy contentos de llamarlo Señor.
No es posible explicar quién es Jesús: “…en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Colosenses 2: 9).
Este es aquel a quien Dios ha determinado hacerte a Su imagen.
Es en este Jesús en el cual Dios tiene Su complacencia especial, y quien llenará este universo en los siglos venideros.
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