21/03/2024
La terapia regenerativa con células madre en macotas, un “arma terapéutica realmente eficaz” en veterinaria
La aplicación de esta técnica en los animales es poco invasiva, no tiene los efectos adversos propios de una operación quirúrgica y no genera rechazo, al realizarse con células vírgenes.
Oftalmología, traumatología y neurología veterinaria
Enfermedades como el cáncer, lesión medular, patologías autoinmunes o dolencias inflamatorias como IBD (Enfermedad Inflamatoria Intestinal), la displasia de cadera o la artrosis en perros y gatos pueden ser combatidas mediante la aplicación de terapias regenerativas que, combinadas con otros tratamientos, permiten conseguir unos mejores resultados, sin efectos secundarios graves ni dependencia de por vida.
En el campo de la oftalmología veterinaria, la terapia regenerativa con células madre ha demostrado ser una opción prometedora que puede ayudar a tratar enfermedades oculares como la queratitis, el síndrome de ojo seco y la degeneración de la retina, donde el tratamiento hasta el momento pasaba por agentes que requirieran su administración de por vida, era ineficaz en algunos pacientes y tenía efectos secundarios por su empleo a largo plazo5. Las células madre pueden regenerar tejidos oculares dañados y mejorar la visión de las mascotas afectadas ofreciéndoles una nueva oportunidad, según afirma Pérez Marcos.
En traumatología, esta terapia ha demostrado resultados notables. Las células madre pueden acelerar la curación de lesiones óseas y articulares, como fracturas y desgarros de ligamentos, y reparar tejidos dañados, enfermos o disfuncionales con una gran efectividad, según afirma el mismo experto. Esta técnica regenerativa puede reducir el dolor y la inflamación, ayudando a las mascotas a recuperarse más rápido y volver a moverse con libertad.
En el ámbito de la neurología veterinaria, también ofrece la esperanza para mascotas con enfermedades como la degeneración discal, la neuropatía periférica, o aquellas causadas por una apoplejía, una isquemia, o por enfermedades neurodegenerativas como el párkinson o el Alzheimer. En estos casos, las células madre tienen la capacidad de reparar tejidos nerviosos, lo que puede mejorar la función neurológica y la calidad de vida de los animales afectados.