01/02/2026
Keiko Sofía Fujimori Higuchi (Jesús María, Lima, 25 de mayo de 1975) es una administradora y política peruana. Es líder del partido Fuerza Popular y ha sido tres veces candidata presidencial con presencia en la segunda vuelta en todas las ocasiones. Es la hija mayor del expresidente Alberto Fujimori, bajo cuyo mandato fue primera dama del Perú de 1994 a 2000 tras la destitución de su madre, Susana Higuchi.
Después de graduarse de la escuela secundaria en Perú, se mudó a los Estados Unidos y comenzó a estudiar administración de empresas en la Universidad de Stony Brook. En medio de la separación de sus padres, Keiko regresó a Perú y se convirtió, en agosto de 1994, en la primera dama del país, acompañando a su padre en actos protocolares. Abandonó sus estudios en la Universidad de Stony Brook y posteriormente comenzó a estudiar en la Universidad de Boston. En el 2001 Vladimiro Montesinos declaró que había financiado los estudios de Keiko Fujimori en el extranjero, sin embargo, el Ministerio Público en el año 2010 archivó la investigación al no lograr encontrar pruebas que acrediten los dichos de Montesinos.
La carrera política de Fujimori se ha caracterizado por su alineamiento con el fujimorismo, una ideología política centrada en las políticas de su padre, incluidas las estrategias económicas neoliberales y la mano dura contra la delincuencia. Fue elegida miembro del Congreso de Perú en 2006 y se convirtió en la líder de Fuerza Popular en 2010. A pesar de su gran influencia política, su carrera se ha visto empañada por múltiples polémicas, entre ellas acusaciones de corrupción relacionadas con el escándalo de Odebrecht y acusaciones de vínculos con el narcotráfico.
Fujimori también fue encarcelada en múltiples ocasiones durante procesos judiciales relacionados con acusaciones de blanqueo de dinero.
Fujimori se presentó sin éxito a las elecciones presidenciales de 2011, 2016 y 2021, en las que pasó a la segunda vuelta, pero fue derrotada por rivales como Ollanta Humala, Pedro Pablo Kuczynski y Pedro Castillo. Las campañas de Fujimori han invocado a menudo el legado de su padre; se ha enfrentado a reacciones negativas por su defensa al mismo, en particular en relación con los abusos de los derechos humanos y las acciones autoritarias durante su presidencia, como las esterilizaciones forzosas de mujeres indígenas y las ejecuciones extrajudiciales.
El 6 de enero de 2006, Keiko logró incluir a la Alianza por el Futuro en el Registro de Organizaciones Políticas. En las elecciones legislativas de ese año, encabezó la lista de su partido. La candidatura de la alianza a la presidencia, encabezada por Martha Chávez Cossio y que tiene como primer vicepresidente a Santiago Fujimori, hermano de Alberto, quedó en cuarto lugar, con el 7,4 % de los votos. Keiko fue la congresista más votada ese año, con 602 869 votos, aun más del triple que la subcampeona, Mercedes Cabanillas; rompiéndose un récord entre las legisladoras más votadas hasta la fecha.La Alianza para el Futuro recibió 1,4 millones de votos en las elecciones legislativas, o el 13 % del total de votos válidos, eligió a trece congresistas y se convirtió en la cuarta fuerza política más grande del Congreso. En la noche de la primera vuelta, el 9 de abril, declaró: «Creo que gran parte del apoyo es porque soy hija de Alberto Fujimori, y obviamente soy la receptora del cariño y agradecimiento que la gente tiene por mi padre»
En septiembre de 2007 organizó movilizaciones en apoyo de su padre, que estaba a punto de ser juzgado. A la prensa, dijo que confiaba en su absolución porque «no hay pruebas contundentes». Keiko tenía la tesis de que desconocía los delitos cometidos por Montesinos y otros funcionarios públicos. En diciembre de ese año, cuando el expresidente recibió su primera condena, consideró «injusto» el veredicto, resultado de «persecución política y judicial», y dijo que el Poder Judicial peruano «no inspira confianza». Al año siguiente sostuvo que si era elegida presidenta, su mano «no le temblaría» al firmar un indulto presidencial para su padre.
El 13 de enero de 2008, Keiko anunció la creación de un nuevo partido político, Fuerza 2011, que serviría para apoyar una candidatura a la presidencia en 2011, tanto de Alberto como de ella misma si al primero se lo impedía la ley. Como respuesta a esto, los partidos fundadores de la coalición fujimorista desaparecida, Cambio 90 y Nueva Mayoría, decidieron mantener su independencia organizativa.
Después de recolectar un millón de firmas, Fuerza 2011 logró registrarse como partido el 9 de marzo de 2010, tras esto, el 19 de mayo próximo la fundadora lanzó oficialmente la nueva organización política ante un auditorio limeño junto a cuatro mil personas. El 7 de diciembre formalizó su candidatura a la presidencia durante una campaña en la localidad de la provincia limeña de Huaycán. Rafael Rey Rey, ministro de Defensa y miembro del partido conservador Renovación Nacional, fue candidato a la primera vicepresidencia, y Jaime Yoshiyama, exministro del gobierno de Alberto, a la segunda. Asimismo contrató al exalcalde de Nueva York Rudy Giuliani como asesor.
Durante la campaña de la primera vuelta, Keiko se involucró en otra polémica cuando reconoció haber recibido donaciones económicas de personas presuntamente involucradas en el narcotráfico cuando se postuló para el Congreso en 2006.[106] La entonces candidata admitió haber recibido diez mil dólares de dos mujeres condenadas que, según ella, fueron víctimas de persecución. También se involucró en la entrega de comida y otros bienes a cambio de votos, que fue organizada por simpatizantes.
En la primera vuelta, el 6 de junio, se clasificó para la segunda vuelta con Ollanta Humala, obtuvo 3,4 millones de votos, o el 23,5 % del total de votos válidos. Humala, un nacionalista de izquierda, obtuvo el 31,7 %. Pedro Pablo Kuczynski, exministro, ocupó el tercer lugar, seguido por el expresidente Alejandro Toledo y Luis Castañeda, exalcalde de Lima. Kuczynski y Castañeda declararon su apoyo a Keiko, mientras que Toledo apoyó a Humala. Con 37 congresistas, Fuerza 2011 se convirtió en el segundo partido político más grande del parlamento. Su hermano, Kenji Gerardo Fujimori, fue elegido congresista por Lima, fue el más votado a nivel nacional.
El 4 de diciembre de 2015, Keiko anunció oficialmente su candidatura a la presidencia en las elecciones de 2016. Sus compañeros de fórmula fueron el exministro de Agricultura y Riego José Chlimper Ackerman para la primera vicepresidencia y Vladimiro Huaroc Portocarrero, exgobernador regional de Junín, por el segundo. Su plan de gobierno se basó en seis «pilares», entre los que defendió el fortalecimiento de las instituciones del estado de derecho, independencia de poderes, una protección efectiva de los derechos humanos, apoyo limitado de las fuerzas armadas a la fuerza policial, el libre mercado, recortes de impuestos, incentivos para las pequeñas empresas, el uso de fondos estatales de emergencia para reactivar la economía, la emisión de bonos del gobierno y la expansión de la electricidad e internet en las comunidades rurales.
El 9 de abril, fecha de la primera vuelta, alcanzó el 39,8 % de los votos, superando a PPK (20,9 %) y Verónika Mendoza (18,9 %). Fuerza Popular obtuvo la mayoría absoluta en el Congreso ganando 73 de los 130 curules disponibles. Después de que se dieron a conocer los resultados, dijo: «Este nuevo mapa político que se ha dibujado nos muestra claramente que el Perú quiere la reconciliación, que no quiere más peleas». Sin embargo, como no obtuvo la mayoría absoluta de votos, se programó una segunda vuelta para el domingo 5 de junio.
En las encuestas de la primera vuelta, ella se mantuvo entre los primeros cinco puestos, tuvo resultados mucho menores a lo obtenido en las elecciones pasadas y liderando el rechazo del electorado entre los demás candidatos presidenciales. Sus principales rivales fueron el exfutbolista y exalcalde del distrito limeño de La Victoria George Forsyth, la psicóloga y excongresista Verónika Mendoza, el economista Hernando de Soto, el empresario Rafael López Aliaga, el abogado y excongresista Yonhy Lescano y el profesor Pedro Castillo.
Papeleta de votación para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.
El 11 de abril, fecha de la primera vuelta, Keiko se posicionó en segundo lugar alcanzando el 13,4% de los votos solo por debajo de Pedro Castillo (18.9%) y superando por menos de un 2% a los candidatos Rafael López Aliaga (11.8%) y Hernando de Soto (11.6%). El liderazgo de Castillo sorprendió «al tomar la delantera en unas elecciones con un electorado muy fragmentado»,
mientras que Fujimori «atropella a los opositores en la recta final de una campaña muy feroz —con varios candidatos técnicamente empatados en las urnas— y marcada por medidas restrictiva en las calles debido a la pandemia del covid-19. Terminó superando a otros dos nombres fuertes de la derecha que fueron altamente calificados, Hernando de Soto y Rafael López Aliaga»
Tras enterarse de los resultados oficiales, realizó una conferencia de prensa en la que afirmó que su contrincante Castillo «ha planteado la vieja tesis comunista de la lucha de clases, del odio y la confrontación» y agregó que ella por el contrario propone un «reencuentro de los peruanos» después de la «crítica, confrontación, odio, venganza» que se ocasionó hacia el fujimorismo por el accionar del mandato de su padre. Para ella, la segunda ronda sería una batalla entre «los mercados y el marxismo». La candidata prometió defender la democracia, la libertad de expresión, se disculpó por los errores de su partido y el suyo, y dejó de usar el color característico de su asociación, el naranja, para vestir la camiseta de la selección de fútbol del Perú. Contra Castillo, la derecha la abrazó como el «mal menor», incluyendo a personajes históricos antifujimoristas como el escritor Mario Vargas Llosa, quien le atribuyó «más posibilidades de salvar nuestra democracia, en tanto que con Pedro Castillo no veo ninguna»
Después de que Castillo tomara la delantera durante el recuento de votos en la segunda vuelta de las elecciones, Fujimori difundió afirmaciones infundadas de fraude electoral. Según The Guardian, varios observadores internacionales contrarrestaron las afirmaciones de Fujimori, declarando que el proceso electoral se llevó a cabo de acuerdo con los estándares internacionales. Los observadores electorales de la Unión Interamericana de Organismos Electorales, la Organización de los Estados Americanos y la Internacional Progresista negaron la existencia de fraude generalizado y elogiaron la precisión de las elecciones. Incluso el Departamento de Estado de los Estados Unidos declaró que las elecciones peruanas de 2021 fueron un «modelo de democracia» en América Latina.
Imagen cultural y política
Keiko es vista como una mujer autoritaria,
conservadora, populista, de derecha y extrema derecha, además de una figura polarizadora. Según ella, el Perú se debe liderar con «mano dura» y la democracia «no puede ser débil; debe sustentarse en un sólido principio de autoridad». Además, Perú debe retirarse parcialmente del Sistema Interamericano de Derechos Humanos para «derrotar al terrorismo», una medida que el excanciller Miguel Rodríguez Mackay catalogó de imposible. The New York Times escribió que su movimiento político se creó «para ayudar a blanquear» el legado de su padre Alberto.
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