28/08/2024
Esperanza de la Amazonía Hope of the Amazon
Información de contacto, mapa y direcciones, formulario de contacto, horario de apertura, servicios, puntuaciones, fotos, videos y anuncios de Esperanza de la Amazonía Hope of the Amazon, Educación, Jirón Abtao 255, Iquitos.
The Hope for the Amazonas: Entrepreneurship and Sustainable Culture Programme/
El Programa Esperanza para el Amazonas: Emprendimiento y Cultura Sostenibles Seeking co-creators... Buscando co-creadores
The Hope for the Amazonas: Entrepreneurship and Sustainable Culture develops new ways of relating & relationships with indigenous tribes, nature an
28/08/2024
12/04/2023
Nuestro colaborador Kriztian Valente publica su primer poemario Amazonia las briznas del yo. Gracias al apoyo de Editorial Casa Bukowski.
07/04/2019
“Para mí el ser humano es único....El hombre tiene funciones e instintos animales y a veces parece próximo a ellos: el león es quizás más noble, el mono más ágil, la gacela más graciosa, la serpiente más sinuosa, el pez más prolífico, y el pájaro tiene la suerte de poder volar; pero el hombre depende solo de sí mismo y, cuando es suficientemente sano, tiene experiencias culturales de una variedad y una riqueza infinitas, superiores a las de cualquier animal (excepto, tal vez, las ballenas y la familia de los cetáceos). Sabemos sin embargo que sólo los hombres son capaces de destruir el mundo..." - Donald Winnicott
28/02/2019
La quema, un cuento del carnaval
Por: Ulises Arturo P**a
Tras dos horas de caminata por un camino accidentado llegué a casa de mi amigo Hilario. Había quedado visitarlo para las fiestas de carnaval y ver la quema de un enmascarado tras doce años de promesa al supay, el patrono del carnaval. La caminata me dejó exhausto e Hilario me convidó un poco de jugo de caña con masato mientras tomaba un descanso.
– ¡Salud joven!, ve preparando esa barriga para la noche.
Bebí la generosa ración del masato y deje salir un eructo que inundó el ambiente con su peculiar olor. Hilario me acompañó al río, quería bañarme estaba hecho un desastre. Luego me ayudó a instalar el mosquitero en el amplio emponado de su fresca vivienda. Su casa recibía la brisa del Amazonas por el lado izquierdo de la rivera.
En una pequeña planicie cerca de una loma y sobre la falda de aquella misma se asentaba el viejo pueblo, que ese año iba a cumplir 320 años. Las melodías del carnaval iban sonando y excitando los pies de los convidados a la parada de humisha, la danza se consumaba al compás del bombo y la quena. Desde la loma pude ver como la palmera se erguía tirada de cuerdas por un grupo de alegres hombres y niños enlodados.
– Joven este año se quema Bernabé Chuma, ya cumplió doce años más de promesa, en total lleva 24 años de promesa al abuelo. Ese Bernabé es un poco huraño, siempre ha vivido alejado del pueblo y más cuando su mujer murió, solo se puede verlo cuando sale por algo de combustible y comida, sus hijos le quisieron llevar a Lima a vivir, pero después de un viaje a la capital nunca más quiso salir del pueblo.
Aquel año su esposa murió, según dicen ese año no cumplió su rol de presentarse como enmascarado y la mujer se le fue para San Juan, se ahogó la Gertrudis.
–Esta noche quisiera conocer a don Bernabé.
–Sí, joven, esta noche vendrá.
Mientras me contaba la historia terminaba de bañarme y el bombo baile había parado al oscurecer. El génesis de la noche traía hambrientos zancudos, muy común en los pueblos de la selva y quedé recostado dentro del mosquitero hasta oír el bombo, que marcaba el inicio de la fiesta. Hilario había preparado la cena con algo de comida que llevé y nos juntamos a comer justo cuando el bombo retomaba su incansable loop. Él me llevó a beber un poco de aguardiente justo cuando se presentaban los enmascarados y era oportuno ir a verlos salir del viejo cementerio comunal, lugar donde suelen cambiarse de vestimentas. Sigilosamente nos metimos entre la maleza que se encontraba al lado del camino para verlos pasar. Dando gritos y haciendo sonidos extraños daban el aviso de sus salidas.
–Joven cuenta cuántos enmascarados salen o mejor cuenta cuántas parejas salen.
Tras la sugerencia de Hilario, activé todos mis sentidos para ver y contar. Pasaban danzando con máscaras y ropajes, unos de mujeres y otros hacían de varones. Los cascabeles en las botas dejaban el sonido en la marcha y el capataz venía detrás soplando el silbato. La caravana pasó y pude contar 13 parejas de enmascarados (a lo lejos íbamos oyendo sus gritos y danzas con el recurrente sonido del silbato del capataz). Bajamos por el camino para entrar al pueblo y dirigirnos a la palmera donde se concentraban los enmascarados, mientras estos daban el recorrido por todo el pueblo. Llegamos antes que ellos y nos acomodamos junto a una puerta, se escuchaban cerca y la expectativa aumentaba minuto a minuto. Los niños un tanto tenebrosos se juntaron en la casa para que ningún enmascarado los pescara cerca del camino o en el patio.
Llegaron en fila, se ordenaron y el capataz subió primero a la casa, saludó con unas venias y sopló el silbato. Uno a uno entraban las parejas danzando en círculo, el bombo y la quena manejaban el baile y el zapateo movía violentamente el piso de la casa. Los enmascarados jalaban a cualquiera a la fiesta, en pleno clímax de la danza, cuando la gente se movía sin frenesí Hilario me sugirió:
–Joven, cuenta cuántas parejas hay o cuántos enmascarados puedes ver.
El movimiento rápido de los danzarines me hizo perder los primeros intentos de conteo. Luego tras un análisis del vestido y el emparejamiento casual de los enmascarados pude contar (para sorpresa mía) 13 parejas y un enmascarado sin pareja. Volví a contar con más cuidado y la cifra no se movió.
–¿Joven ya contaste?.
–Hilario hay 27 enmascarados- respondió.
–Ja ja ja, cuenta de nuevo.
Conté de nuevo y ya había 13 parejas completas. Volteé hacia Hilario y mi cara lo decía todo.
–Hay uno demás y ese es el Diablo joven. Siempre sale en esta fecha a danzar y a ver si los enmascarados cumplen con su promesa.
Hilario me sacó de la casa y en el patio sacó la botella de aguardiente con corteza para beber.
–Joven eso es normal, no te asustes.
Yo estaba callado y la oscuridad que rodeaba la casa y el pueblo empezó a darme pánico, los sonidos de las aves nocturnas me asustaban como nunca. Llevé un vaso de aguardiente a la boca y de un solo huarapazo dejé que entre, aquel líquido calentaba mis entrañas. Me sentía un poco extraño, no quería volver a dormir a casa de Hilario, empecé a beber hasta embriagarme, para así disipar el miedo.
La mañana me sorprendió en cama, no recordé como habíamos regresado. Hilario partía leña para la candela. Me aproximé al borde de la loma para ver el pueblo y a lo lejos vi un cono que bailaba, este estaba forrado con hojas de plátanos secos y con ropajes viejos. Danzaba alrededor de la humisha y un enmascarado le prendió fuego. Las llamas lo iban consumiendo poco a poco las fibras de las ropas y las hojas hasta llegar a la cúspide del cono. Dentro del cono en medio de un armazón de cañas sujetas a su cuerpo, se dejaba ver Bernabé. Este tiró el armazón quedando solo en pantalones, se los s**o y corrió impetuosamente hacia el río. Vi que se sumergía en las amazonas entre chapuzones desesperados, para luego tocar tierra como hombre libre y sin pecados, deuda saldada al supay tras 24 años de promesa.
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