ERGO Libertatum ICA: Ciencia, Psicología y economía

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08/09/2022

Biblioteca de Economía Austríaca
#4

Ludwig von Mises - La Acción Humana

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20/02/2022
30/01/2022

En 1851 publicó un tratado llamado Estáticas Sociales, o Las Condiciones Esenciales para Especificar la Felicidad Humana. Entre otras especificaciones, esta obra estableció y dejó claro el principio fundamental de que la sociedad debería organizarse sobre la base de la cooperación voluntaria, no sobre la base de la cooperación forzosa, ni bajo la amenaza de ésta. En una palabra, sentó el principio del Individualismo frente al estatismo—contra el principio subyacente de todas las doctrinas colectivistas que están dominando
actualmente cualquier lugar. La obra contempló la reducción del poder del estado sobre el Individuo a un mínimo absoluto, y el levantamiento del poder social a su máximo; frente al principio del estatismo, que contempla precisamente lo contrario. Spencer mantuvo que las intervenciones del estado sobre el Individuo deberían estar limitadas a castigar aquellos
crímenes contra la persona o la propiedad que son reconocidos conforme a los que los filósofos escoceses llamaban “el sentido común de la humanidad” ; a hacer cumplir las obligaciones de los contratos; y a hacer que la justicia sea barata y fácilmente accesible. Más allá, el estado no debería llegar; no debería poner ninguna restricción coercitiva más sobre el Individuo. Todo lo que el estado puede hacer para el mejor interés de la sociedad —todo lo que puede hace para promover un permanente y estable bienestar de la sociedad— es por medio de estas intervenciones puramente negativas. Vamos a ir más allá de éstas y tratar de mejorar el bienestar social mediante intervenciones coercitivas positivas sobre los ciudadanos, y verán cómo cualquier aparente y temporal bienestar social logrado lo habrá
sido a cambio de la pérdida de verdadero y permanente bienestar social.
La obra de Spencer de 1851 lleva años descatalogada y sin apenas difusión pública; una copia de esta obra es extremadamente difícil de encontrar. Debería publicarse de nuevo, ya que es para la filosofía individualista lo que la obra de los filósofos idealistas alemanes es para la doctrina del estatismo, lo que El Capital es para la teoría económica estatista, o lo que las Epístolas de San Pablo son para la teología del Protestantismo.
No tuvo ningún efecto, o muy poco, conteniendo el desenfrenado avance del estatismo en Inglaterra; aún menos tuvo que ver con la permanencia de las calamitosas consecuencias de dicho avance. Desde 1851 hasta su muerte a finales de siglo, Spencer escribió ensayos ocasionales, en parte como comentarios periódicos sobre el incremento del avance del estatismo; en parte como exposición, a través de la fuerza de la ilustración y el ejemplo; y en parte como una notable y precisa profecía de lo que pasaría como consecuencia de la sistemática sustitución del principio de cooperación forzada —el principio estatista— por el principio individualista de cooperación voluntaria. Él volvió a publicar cuatro de estos ensayos en 1884, bajo el título El Hombre contra el Estado, que son ahora reimpresos con idéntico título.
El primer ensayo, El Neoconservadurismo, es de primordial importancia ahora mismo, ya que muestra el contraste entre los objetivos y métodos del Liberalismo temprano y aquéllos del liberalismo moderno. Durante estos días, escuchamos grandes reflexiones sobre el Liberalismo, los principios y políticas Liberales, en la conducta de nuestra vida pública.
Hombres de todas las clases y condiciones sociales se presentan ante la opinión pública como Liberales; ellos llaman a sus oponentes Conservadores, y consiguiendo de este modo crédito ante el público. En la mente de la ciudadanía, el término Liberalismo se percibe de manera honorable, mientras que el término Conservadurismo —especialmente el
“Conservadurismo Económico”— es mirado con cierto reproche. Cabe añadir que estos términos no son nunca examinados; el sedicente Liberal es popularmente aceptado según la fiabilidad de sus pretensiones, y las políticas que son ofrecidas como Liberal se aceptan de manera igualmente irreflexiva. Siendo esto así, es útil para ver cuál es el sentido histórico del término, y para ver en qué medida los objetivos y métodos del Liberalismo actual se corresponden con aquél; y hasta qué punto, por lo tanto, el Liberal de hoy en día tiene derecho a denominarse como tal.
Spencer muestra que el Liberal primitivo era usado sistemáticamente para reducir el poder coercitivo del Estado sobre el ciudadano, siempre que fuera posible. Era usado para reducir al mínimo los momentos en los que el Estado pudiera intervenir coercitivamente sobre el Individuo. Era usado para ampliar continuamente el margen de existencia dentro del cual el ciudadano pudiera ejercer y regular sus propias actividades tal y como él creyera adecuado, libre de control o supervisión Estatal. Las políticas y medidas Liberales, en su concepción originaria, fueron tal y como reflejan estos objetivos. El Conservador, por otro lado, era lo opuesto a dicho objetivos, y sus políticas reflejaron esta oposición. En términos generales, el Liberal se inclinaba constantemente hacia la filosofía individualista de la sociedad, mientras que el Conservador se inclinaba hacia la filosofía Estatista.
Spencer muestra además que como una cuestión de política práctica, el Liberal primitivo procedió a la realización de sus objetivos mediante el método de la derogación. No creando nuevas leyes, sino derogando las antiguas. Es muy importante recordar esto. Dondequiera que el Liberal veía una ley que ampliase el poder coercitivo del Estado sobre el ciudadano, proponía su derogación y dejaba su espacio en blanco. Hubo muchísimas leyes en los Códigos Británicos, y cuando el Liberalismo llegó al poder, derogó una inmensa cantidad de ellas.
En el curso de este ensayo, Spencer describe con sus propias palabras cómo en la segunda mitad del S. XIX el Liberalismo Británico se acercó a la filosofía del estatismo, y renunciando a la derogación de las medidas coercitivas ya existentes, procedieron a superar a los Conservadores en la creación de nuevas medidas coercitivas de una particularidad cada vez
mayor. Este fragmento de la historia política Británica tiene un gran valor para los lectores estadounidenses, porque les permite ver hasta qué punto el Liberalismo Norteamericano ha seguido la misma senda. Les permite interpretar correctamente la importancia que ha tenido la influencia del Liberalismo en la dirección de nuestra vida pública durante la primera mitad del S. XX, y percibir exactamente a lo que esa influencia nos ha guiado, qué consecuencias nos ha traído y cuáles son las consecuencias que podemos esperar en el futuro.
Por ejemplo, el Estatismo postula la teoría según la cual el ciudadano no tiene derechos que el Estado esté obligado a respetar; los únicos derechos que el ciudadano tiene son aquéllos que el Estado le otorga, y que el Estado puede atenuar o revocar como le venga en gana.
Esta doctrina es fundamental; si no fuese respaldada, todas las formas o modos nominales de Estatismo que vemos en Europa y América —tales como el Socialismo, el Comunismo, el Nazismo, el Fascismo, etc. —colapsarían al unísono. El individualismo practicado por los Liberales Primitivos, sostenía justamente lo contrario; sostenía que los ciudadanos tienen derechos que son inviolables por el estado o por cualquier otra agencia. Esta era la doctrina fundamental; si no fuese respaldada, obviamente todas las formulaciones del individualismo se convertirían en papel mojado. Por otra parte, el Liberalismo Primitivo lo aceptó no sólo como fundamental, sino también como axiomático, evidente. Podemos recordar, por ejemplo, que nuestra carta magna, la Declaración de Independencia toma como fundamento la evidente verdad de esta doctrina, afirmando que el hombre, en virtud de su nacimiento, es dotado con ciertos derechos que son “inalienables”; y afirmando además que es “para
garantizar estos derechos” que los gobiernos son establecidos entre hombres. Ningún texto de política proporcionará una descalificación de la filosofía Estatista como el que se encuentra en el primer postulado de dicha Declaración.
Pero ahora, ¿en qué dirección avanza el Liberalismo Norteamericano? ¿Ha tendido hacia un régimen de cooperación voluntaria, o a uno de cooperación forzosa? ¿Han ido sus esfuerzos dirigidos consistentemente hacia la derogación de las ya existentes medidas de coerción estatal, o hacia la creación y fomento de las mismas? ¿Ha tendido incesantemente a aumentar o a reducir el ámbito de existencia dentro del cual el individuo puede actuar como él crea conveniente? ¿Ha contemplado la intervención del Estado sobre el ciudadano incrementándola o disminuyéndola? En resumen, ¿ha exhibido consecuentemente la filosofía del individualismo o la filosofía del estatismo?
Sólo puede haber una respuesta, y los hechos que la avalan son tan obvios que multiplicar los ejemplos sería una pérdida de espacio. Por citar uno de los más llamativos, los Liberales trabajaron duro —y exitosamente— para introducir el principio absolutista en la Constitución por medio de la Enmienda del Impuesto sobre la Renta. En virtud de esta Enmienda es competencia del Congreso no sólo el robo de hasta el último céntimo a los ciudadanos, sino también recaudar impuestos leoninos, discriminatorios, “para la redistribución de la riqueza”, o para cualquier otro propósito que considere conveniente promover. Es difícil concebir una medida que despejase más aún el camino hacia un régimen
puramente estatista, que ésta que pone tan magnífico mecanismo en las manos del estado y que le da carta blanca para su utilización contra el ciudadano. Una vez más, la actual Administración está compuesta de rebeldes Liberales, y su trayectoria ha sido un avance
continuo y triunfal del estatismo. En un prólogo a estos ensayos, escrito en 1884, Spencer tiene un párrafo en el que resume con una completud notable la historia política de los Estados Unidos durante los últimos 6 años:
“Medidas dictatoriales, rápidamente multiplicadas, han tendido continuamente a restringir las libertades individuales; y lo han hecho de una manera doble. Las leyes han ido aumentando anualmente, dominando al ciudadano en aspectos donde sus acciones no eran controladas, e imponiendo determinadas acciones que anteriormente el ciudadano podía llevar a cabo o no de acuerdo con sus preferencias vitales; y al mismo tiempo cargas públicas más pesadas, principalmente locales, han restringido todavía más su libertad, disminuyendo la porción de sus ganancias que puede gastar como quiera, y aumentando la porción que le es robada para ser gastada como los agentes públicos decidan.” El recorrido del Estatismo Americano, desde 1932 a 1939, ha seguido estrechamente la senda del Estatismo Británico desde 1860 a 1884. Considerando la forma en que han profesado el Liberalismo, sería muy apropiado y en ningún caso descortés, preguntar al Sr.Roosevelt y su séquito si creen que los ciudadanos tienen algún derecho que el Estado está obligado a respetar. ¿Estarían dispuestos —ex animo, es decir, no con intenciones electorales— a suscribirse a la doctrina fundamental de la Declaración? Uno quedaría
verdaderamente asombrado si ellos la suscribieran. Sin embargo, dicha afirmación podría clarificar la distinción, si es que realmente la hubiera, entre el Estatismo “totalitario” de ciertos países Europeos y el Estatismo “democrático” de Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos. Es común dar por sentado que existe dicha distinción, pero los que asumen ésta no se molestan en mostrar en qué consiste; y para el observador desinteresado la existencia de aquélla es, por no decir más, no tan obvia.
Spencer acaba El Neoconservadurismo con una predicción que los lectores Americanos encontrarán muy interesante, si tienen en cuenta que fue escrito hace cincuenta y cinco años en Inglaterra y principalmente para lectores Ingleses. Él dice:
“Las leyes promulgadas por los Liberales están aumentando tan profundamente las coacciones y restricciones ejercidas sobre los ciudadanos, que entre los Conservadores que sufren dicha agresividad está creciendo la tendencia a resistirlas.
La prueba la proporciona el hecho de que la “Liga por la Defensa de la Libertad y la Propiedad” formada en gran parte por Conservadores, ha tomado por lema,
“individualismo versus Socialismo”. Por lo tanto, si la tendencia actual de las cosas continúa, puede eventualmente suceder que los Conservadores serán defensores de las libertades al lado de los Liberales, en la búsqueda del bienestar popular, que ha
sido pisoteado.”
Esta profecía ya se ha cumplido en Estados Unidos. Los ensayos posteriores a El Neoconservadurismo no parecen requerir una introducción o explicación especial. En buena parte, tratan las razones por las cuales se ha generado un rápido deterioro social tras el avance del Estatismo, y por qué, salvo que dicho avance sea controlado, seguirá un deterioro aún más firme que terminará en desintegración. Todo lo que el lector Americano necesita hacer a medida que lee estos ensayos es trazar un continuo paralelismo con el avance del Estatismo en Estados Unidos, y señalar en cada página la fuerza y precisión de las previsiones de Spencer, confirmadas por la secuencia continua de
los acontecimientos desde que sus ensayos fueron escritos. El lector puede ver claramente a qué ha llevado dicha secuencia en Inglaterra —una condición en la que el poder social ha sido tan ampliamente confiscado y convertido en poder del Estado que ahora no hay suficiente para pagar las facturas del Estado; y en la que, como consecuencia necesaria, el ciudadano está en un plano de completa y abyecta esclavitud estatal. El lector también percibirá lo que sospechaba que era indudable, que esta condición que hoy existe en Inglaterra no parece tener cura. Incluso una revolución exitosa, si tal cosa fuera concebible, contra la tiranía militar que supone el último recurso del Estatismo, no conseguiría nada. La
gente estaría tan profundamente adoctrinada por el Estatismo después de la revolución como ya lo estaban antes, y por lo tanto la revolución sería una no revolución, sino un coup d´Etat, mediante el cual el ciudadano no ganaría nada más que un mero cambio de opresores. Ha habido muchas revoluciones en los últimos veinticinco años, y esto ha sido el resumen de su historia. Estas revoluciones no son más que un testimonio admirable de la gran verdad que supone que no puede haber una acción correcta salvo que haya un pensamiento correcto tras ella. Mientras la fácil, atractiva y superficial filosofía del Estatismo mantenga el control de las mentes de los ciudadanos, ningún cambio social beneficioso podrá ser efectuado, ya sea por medio de la revolución por cualquier otro.
Dejemos al lector que construya por sí mismo las conclusiones que él vea que encajan de acuerdo con las condiciones que actualmente imperan en Estados unidos, y a que haga las inferencias que él crea razonables respecto a aquéllas que serían naturalmente importantes.
Parece altamente probable que estos ensayos serán de gran ayuda para el lector; mayor aún, quizás, que cualquier otra obra que pudiera estar a disposición del lector.

27/01/2022

Lógica socialista.

09/01/2022

El día de ayer que fui al banco, en el camino me topé con un quiosco de revistas y libros económicos, que queda cerca de la plaza principal de mi ciudad, la ciudad el eterno Sol, que por cierto últimamente para muy histriónico y “savage”. El punto es que un título entre tantos, direcciono mi atención: Psicología financiera (como no ser tu peor enemigo), por lo general no consumo libros de autoayuda o best seller, no por algún prejuicio, sino por la experiencia de saberlos muy epidérmicos, pero me intereso que incluyera en el titulo psicología, para poder contrastar que tanto tiene de esa ciencia y su relación con las finanzas (manía mía). Al ser seducido por la intriga, lo compré y de paso aproveché en comprar un librillo para colorear para mi amada pequeña hija, que justo está en su etapa artística entre cubismo y dadaísmo.

Leí el libro ayer por la noche y debo decir que se los recomiendo, es un libro ameno, el autor nos habla del Homo equivocatus, a saber: “el hombre que casi siempre se equivoca”, es más nos plantea la idea de que quizás, bajar de los árboles hace ya unos buenos miles años talvez haya sido el primer gran error. No obstante nos plantea que el problema unánime del ser humano, esa tendencia al error, se puede solucionar en gran medida si entendemos que no somos animales racionales como planteaba Aristóteles, sino animales emocionales, en ese sentido identificar que la mayoría de decisiones que tomamos la hacemos desde la emoción y utilizamos la razón para justificar dicho accionar, en cualquiera de nuestras esferas.

A través de concisos capítulos nos muestra como nos afectan los sesgos, miopías y decisiones emocionales a la hora de invertir, pero se entiende que estas conductas van más allá del solo hecho de invertir, a la par que nos muestra datos de numerosos experimentos de psicología conductual. Así mismo incluye algunos trucos de inversores de renombre, para centrarse en el proceso, que es lo único que se puede controlar, para mantener esos sesgos humanos lejos de nuestra toma de decisiones sea como inversores o en nuestra accionar en general.

Como enseñanza significativa se entenderá como nos perjudican algunos sesgos a la hora de tomar decisiones en la inversión. Advierte de las numerosas trampas que hace nuestro cerebro, por ejemplo, nuestro exceso de optimismo en determinadas acciones, el sesgo de retrospectiva o el peligro de dejarnos llevar por la manada. También hace hincapié en tomar decisiones racionales y apuntar todo en un diario o bitácora. Algo muy parecido a lo que se propone en enfoques cognitivos conductuales como Rebt y Tcc.

09/01/2022

"La razón principal por la que los ciudadanos de un país crean una estructura política es un deseo subconsciente o voluntad de perpetuar su propia relación de dependencia de la niñez. En pocas palabras, quieren un dios humano para eliminar cualquier riesgo de su vida, que les dé un golpecito en la cabeza, les bese donde han recibido el golpe, les ponga un plato de pollo en la mesa para cenar, los vista, por la noche los mime en la cama, y que les diga que todo irá bien [sic] cuando despierten por la mañana.

Esta demanda de la gente es increíble, así que el dios humano, el político, responde a la incredulidad con incredulidad prometiendo el mundo sin entregar nada a cambio. Entonces, ¿quién es más mentiroso? ¿la gente? ¿o el "Padrino"?

Este comportamiento público es resignación fruto del miedo, la pereza y la conveniencia. Esta es la base del estado del bienestar como arma estratégica, útil contra un público repugnante"

William Cooper

07/01/2022

SOBRE LA POLITICA ACTUAL.

Una discusión y una explicación breve, sobre la realidad de los gobiernos actuales. Es muy importante y esencial para entender como estamos encaminados y qué nos depara un futuro próximo.

Jhon C. Calhoun, de quien fuera el estadista más influyente del siglo XlX, fue en dos ocasiones vicepresidente, secretario de guerra, senador y congresista de los estados unidos, un hombre cuerdo que siempre defendió la evidencia y el sentido común. Un detractor para quienes en su mayoría estuvo en desacuerdo, este luchaba desde su presidencia en el senado. Un conservador, fiel defensor de la esclavitud y la secesión confederada apodado como "el Marx de los esclavistas", no obstante preso de esa visión tradicional, él tiene una idea distinta sobre la naturaleza del estado, argumentando que “los estados quitan a una clase para darle a la otra clase". Jhon F. Kennedy describe a Calhoun como un "defensor de los derechos de una minoría política frente a los peligros de una mayoría incontrolada" y su tesis sigue siendo una de las mejores explicaciones sobre las desuniones ideológicas fehacientes dentro de las sociedades actuales.
Su obra "disquisición sobre el gobierno" escrita en 1850, pone en evidencia del porqué la ardua batalla por el poder por parte de los políticos y su botín, tan cierto y real en nuestros días como hace 172 años cuando Calhoun era un candidato importante y donde siempre terminaba y terminan en una amarga división en lugar de primar la unidad.
Aquí algunos extractos de su obra mencionada:

["El Estado, aunque tiene la intención de proteger y preservar la sociedad, tiene una fuerte tendencia al desorden y al abuso de sus poderes, como lo atestiguan todas las experiencias y casi todas las páginas de la historia"

"El sufragio, sólo cambia la sede de la autoridad, sin contrarrestar, en lo más mínimo la tendencia del Estado a la opresión y el abuso de sus poderes".

"Obtener la mayoría y por lo tanto, el control del Estado y las ventajas que confiere, significa agrandar y construir una porción de la comunidad a expensas de la otra". Nada mal para los gobiernos actuales.

"Sería indispensable para el éxito evitar la división y mantenerse unidos, llevando a la conversión de los honores y emolumentos del gobierno en medios de recompensar los servicios partidarios, para asegurar la fidelidad y aumentar el celo de los miembros del partido".

"Sus antipatías mutuas serán llevadas a tal exceso que destruirán, casi por completo, toda simpatía entre ellas, y sustituirán en su lugar la aversión más fuerte, la devoción al partido se hace más fuerte que la devoción a la patria —la promoción de los intereses del partido es más importante que la promoción del bien común de la totalidad, y su triunfo y ascenso es objeto de una solicitud mucho mayor que la seguridad y la prosperidad de la comunidad".

"Luego dominará todo respeto por la verdad, la justicia, la sinceridad y las obligaciones morales, la falsedad, la injusticia, el fraude, el artificio, la calumnia y la violación de la fe, son libremente recurridas, como armas legítimas, seguidas por todas sus influencias corruptoras y degradantes".

"Los principios y la política, pierden toda influencia en las elecciones; y la astucia, la falsedad, el engaño, la calumnia, el fraude y las burdas apelaciones a los apetitos de los más bajos ocupan el lugar de la sana razón y el sabio debate".

"Esto dividirá a la comunidad en dos grandes partidos comprometidos en luchas perpetuas para obtener el control del Estado que debe necesariamente formar apegos por parte de los miembros de cada uno a sus respectivos partidos y antipatías al partido opuesto, como presentando el único obstáculo para el éxito".]

Como podemos apreciar y observar, todos estos puntos descritos a mediados del siglo XIX siguen siendo imperantes y cada vez más fuerte en nuestra actualidad, encima sumándose a ello a demagogia y el populismo moderno amalgamado en un sobre más grande llamado socialismo, siguen carcomiendo nuestra sociedad, tendiendo a llevarnos siempre el atraso.

Lo preocupante es que no vemos ese horizonte de cambio, que de repente unos pocos esperamos cuan bohemio utópico de sus fantasías, mientras que la mayoría contento de sus pocas visiones y su ajetreo materialista duermen en el lecho de su letargo sin ningún remedio.
Aunque el autor haya tenido ideas esclavistas y erróneas a todas luces, no cabe duda de que siendo un político prominente y prolífico tenga la razón en estos puntos y que la coyuntura social político de ese entonces hace 172 años con la de hoy no ha cambiado casi en nada, y podemos concluir en que quizás en el fondo los políticos saben estas cosas pero como van en contra de sus intereses nos tienden a mentir ocultarlas y así nos demuestra su sociopatía.

Fuentes:

• Biografía Jhon c. Calhoun. Wikipedia.
• Una disquisición actual, portal instituto Mises.
• Disquisición sobre el gobierno. Jhon C. Calhoun, editorial TECNOS, 1996, Madrid.

06/01/2022



Tradicionalmente, los teóricos de la Escuela Austriaca han venido prestando una especial atención a los ciclos recurrentes de auge y recesión que afectan a nuestras economías, así como al estudio de la relación que existe entre los mismos y las modificaciones en la estructura de etapas de bienes de capital que los caracterizan. La teoría austriaca de los ciclos económicos es, sin duda,
una de las cimas más elaboradas de las contribuciones analíticas de la Escuela. Esta ha sido capaz de explicar cómo los procesos de expansión crediticia, que impulsan y orquestan los bancos centrales, y ejecuta el sector de bancos privados que actúa con un coeficiente de reserva fraccionaria creando de la nada dinero en forma de depósitos que inyecta en el sistema mediante préstamos
a las empresas y agentes económicos, sin que previamente se haya producido un incremento real del ahorro voluntario, inducen errores sistemáticos de inversión generando una estructura
productiva insostenible. Esta se fuerza artificialmente hacia múltiples proyectos demasiados intensivos en capital, que solo podrían madurar en un futuro más alejado, pero que lamentablemente no podrán culminarse, pues los agentes
económicos no están dispuestos a respaldarlos sacrificando su consumo inmediato (es decir, ahorrando) en la medida requerida. Por eso ineludiblemente surgen unos procesos de reversión
que ponen de manifiesto los errores de inversión cometidos y la necesidad de reconocerlos, abandonar los proyectos insostenibles y reestructurar la economía trasladando masivamente los factores de producción (bienes de capital y mano de obra) desde allí en donde se les empleó por error hacia nuevos proyectos menos ambiciosos pero verdaderamente rentables. La recurrencia del fenómeno cíclico se explica tanto por el carácter esencialmente inestable de la banca con reserva fraccionaria como principal proveedor de dinero en forma de expansión crediticia, como por el generalizado sesgo inflacionista de teóricos, responsables políticos, agentes económicos y sociales y, sobre todo, bancos centrales, que consideran que la prosperidad económica es un objetivo que debe perseguirse a corto plazo y a toda costa, y que la inyección monetaria y crediticia es un instrumento del que en ningún caso puede prescindirse. Por eso, una vez iniciada y consolidada la recuperación, tarde o temprano de nuevo se cae en las antiguas tentaciones, se racionalizan las políticas que una y otra vez han fracasado y se reinicia todo el proceso de expansión, crisis y recesión, y así sucesivamente.
Aunque los economistas austriacos han propuesto las reformas que sería preciso acometer para acabar con los ciclos recurrentes (básicamente la eliminación de los bancos centrales, la reprivatización del dinero – patrón oro – y el sometimiento de la banca privada a los principios generales del derecho de propiedad privada – es decir, coeficiente de caja del 100 por cien para los depósitos a la vista y equivalentes - ) siempre han hecho
la salvedad de que estas reformas no podrían evitar el surgimiento de crisis económicas de tipo puntual y no recurrente siempre que, como consecuencia, por ejemplo, de guerras, graves trastornos políticos y sociales, cataclismos naturales o pandemias, se produjera un gran incremento de la incertidumbre, con cambios súbitos en la demanda de dinero y, eventualmente, en la tasa
social de preferencia temporal que indujeran, incluso, modificaciones permanentes en la estructura productiva de etapas de bienes de capital.
Pues bien, en el presente trabajo vamos a analizar hasta qué punto una pandemia como la actual que, por otra parte, se ha repetido en numerosas ocasiones a lo largo de la historia de la humanidad, puede desencadenar estos y otros efectos económicos y hasta qué punto la intervención coactiva de los estados puede paliar los efectos negativos de las mismas o si, por el contrario,
puede llegar a ser contraproducente, agravándolos y haciéndolos aún peores y más duraderos. El enfoque de nuestro análisis se centrará en estudiar, en su primera parte, el posible impacto
de la Pandemia sobre la estructura económica.

A continuación, y en segundo lugar, partiremos del funcionamiento del orden espontáneo del mercado impulsado por la eficiencia dinámica de una empresarialidad libre y creativa dedicada, de
manera descentralizada, a detectar los desafíos y problemas generados por una pandemia. Por contraste y oposición, analizaremos el problema de la imposibilidad del cálculo económico y de la asignación eficiente de los recursos si las decisiones se pretenden tomar e imponer desde arriba
a nivel político, es decir, de manera centralizada y utilizando el poder coactivo y sistemático del estado. En la tercera y última parte de este trabajo, estudiaremos el caso particular de la intervención masiva en los mercados monetarios y financieros por parte de los gobiernos y, sobre todo, bancos centrales, para hacer frente a la pandemia intentando paliar sus efectos, con especial atención a las simultáneas políticas gubernamentales de corte fiscal e incremento del gasto público que, so pretexto del parón económico, se presentan como la panacea y remedio universal para los males que nos aquejan.

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https://juandemariana.org/investigacion/archivo-de-publicaciones/los-efectos-economicos-de-la-pandemia/

05/01/2022

Capitalismo mejor explicado imposible - Prof. Anxo bastos

04/01/2022

La discusión de que tanto debe uno saber y estar interesado en política es muy antigua, sin embargo su importancia es imprescindible e imperecedera, más aún en estos tiempos donde el desdén o la aversión hacia la política es el común denominador en la juventud, que aunque bañada de entusiasmo ciego y pinceladas de activismo intermitente, no tiene el conocimiento epistemológico adecuado, ni parecen advertir los alcances determinantes que tiene la política en todas las esferas de la vida humana, y porque no, la vida en general.

Sin pretender caer en la generalización conviene establecer el vínculo que tiene gran parte de la población con la política, donde expresiones como: “La política no me importa”, “Yo no vivo de la política”, “La política es una m****”, “Yo hago mi vida y la política no me interesa” son unánime sentir.
La poca fe que guardan en las acciones humanas también establece cierta vinculación causal con la política, relación justificada pues la mayoría de políticos tienden a caer en corrupción y de esta manera a nivel cognitivo queda configurado el arquetipo de político como un vil embaucador.

Pero adentrémonos en lo que en la naturaleza humana es la política, Aristóteles definía al hombre como zoon politikón, a saber: animal político, con esto hacía referencia a su dimensión social y política, que se difería significativamente del animal porque crea sociedades y organiza la vida en polis o ciudades. Los que son incapaces de vivir en sociedad, o por su propia naturaleza no la necesitan, son bestias o dioses y bueno esa disyuntiva aún está presente.

El ser humano a partir de la revolución cognitiva hace unos 70.000 años ya comenzaba a organizarse en estructuras complejas, lo que conocemos actualmente como cultura, en este proceso, la interacción y reciprocidad ya vislumbraban los primeros comportamientos políticos. Los mitos, rituales, las jerarquías y pulsiones son el legado que permanecen muy presentes en nuestra vida intrapsíquica.

Entonces convengamos en que el ser humano es un ente político desde el tuétano y que el cerrar los ojos ante esa realidad es sólo establecer una serie de decisiones irracionales que no conllevaran a nada más que una vida salvaje la cual abandonamos entre comillas hace miles de años.

La política en consecuencia no es un espacio abstracto o inocuo ya que representa una actividad concreta. De esta manera su relevancia como actividad estriba en que es el eje determinante a partir del cual se desenvuelve el resto de la vida social y donde son posibles las transformaciones de ésta. Es, además, una actividad que aunque no es irrestricta posibilita que un número importante de actores sociales sean partícipes de ella. Por lo anterior, la política es una vasta área de oportunidad para las múltiples aspiraciones del ser humano en consecuencia de la sociedad civil organizada.
El ser humano es un animal en actualización y evolución constante con su entorno, un ente que moldea y modifica la realidad, pero que también crea ficciones sobre la cual muchas veces basan su comportamiento, es decir crean mitologías e ideologías, esto explica la pluralidad de religiones y cosmovisiones presentes en la humanidad.

La política no es inmune a este menester y por desgracia, cuando una ideología se enquista en la política su forma de expresión o materialización siempre tendrá como resultado el encadenamiento no sólo del individuo que engendro la idea, ni de aquellos que embelesados la multiplican, sino además a aquellos que son contrarios a esta. De esta manera si una persona con una abyecta ideología llega al poder gracias a la anuencia o el desinterés de la población, todo el grupo humano vivirá en carne propia las consecuencias, todos, desde niños a ancianos, todos. Un claro ejemplo son los sistemas políticos basados en la ideología comunista, socialista o aquella que tenga como teleología un estado gigantesco. Los países donde se han aplicado dichos despropósitos han sido condenados a una miseria y oscurantismo tan pernicioso como el medieval.

Tomemos de ejemplo un ser humano que por naturaleza tienda a la autorrealización propuesta por el psicólogo Abrahan Maslow, pero que vive en un país donde las políticas públicas, económicas y sociales son totalmente controladas por el Estado, como en Cuba, como podría tan siquiera pasar el primer escalón, si las necesidades básicas ni siquiera son estables, pues muy difícil.

Otro ejemplo puede ser, si un individuo quiere establecer una filosofía estoica con su realidad y tener un comportamiento funcional como lo propone Albert Ellis, como podría hacerlo en Corea del Norte donde las libertades individuales son restringidas, y casi es maniatado intelectualmente, evidentemente tendrá mucha dificultad para vivir racionalmente, y no es que el mundo debe estar libre de problemas, el mundo mismo es un problema que debe ser resuelto, y el ser humano está preparado para hacerlo, pero es totalmente contraproducente añadirle más dificultades tan solo por el desdén o la ignorancia.

Es importante resaltar aquí que muchas veces por desconocimiento las personas tienden a pedir más estado, o inclusive no perciben una vida sin estado, pero es justamente el estado el que engendra desigualdad, y que pone parámetros a nivel psicosocial, aquí podemos concordar con el sociólogo alemán Max Weber que definía de esta manera a el estado: «El Estado, como to das las asociaciones políticas que históricamente lo han precedido, es una relación de dominación de hombres sobre hombres, que se sostiene por medio de la violencia legítima (es decir, de la que es vista como tal). Para subsistir necesita, por tanto, que los dominados acaten la autoridad que pretenden tener quienes en ese momento dominan.

Para concluir debo proponer el estudio del efecto Dunning-Kruger y revisar conceptos conocidos por la población, pero no entendidos a profundidad, como el ya mencionado Estado. La pobreza no se crea es la condición natural del ser humano, lo que se crea es la riqueza. Estudiar además sobre economía e historia para no caer víctimas del populismo donde la actividad humana es restringida, y como lo mencionan casi todos los enfoques de psicología basada en evidencia el ser humano solo puede tener plenitud, si tiene la libertad para ejercer su proyecto de vida, dejando claro que no puede este intervenir en el proyecto de vida del prójimo. En esta instancia cabe resaltar que política es sinónimo de libertad, que tan libre quieres ser tú, y recuerda que no solo está en juego tu vida, también el de tus familiares y seres queridos.

No podemos hablar de salud mental o comportamental, si no existe un claro conocimiento de la influencia de la política en el ser humano.

Les dejo dos libros en PDF que les van a ser de mucho valor:

1. El Gran Escape por Angus Deaton. Un ensayo histórico económico en que se señalan las rutas de escape que permiten a unos salir de una condición social marginal y a otros quedarse en el intento, tanto a nivel individuo como país.

Link: https://bit.ly/3lR3K7B

2. Camino de Servidumbre de Friedrich August von Hayek,filósofo, jurista y economista de la Escuela Austríaca.

Link: https://bit.ly/3dGElt1

- Jose F Verona

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