04/04/2026
El Abuelo Tomás y la Historia del Viernes Santo
En un pequeño barrio donde las casas estaban llenas de risas y juegos, vivía un abuelo muy querido llamado Don Tomás. Cada tarde, cuando el sol comenzaba a esconderse, los niños del barrio corrían a sentarse frente a su mecedora de madera.
—¡Abuelo Tomás, cuéntenos una historia! —decían todos emocionados.
Pero aquel día era diferente. El abuelo tenía una voz más suave y un rostro más serio.
—Hoy les contaré una historia muy importante —dijo mientras los niños guardaban silencio—. Hoy es Viernes Santo.
Los niños se miraron curiosos.
—Hace mucho tiempo —comenzó el abuelo— vivió un hombre bueno llamado Jesucristo. Él ayudaba a los pobres, sanaba a los enfermos y enseñaba a todos a amar y perdonar.
—¿Era como un superhéroe? —preguntó Miguelito.
El abuelo sonrió.
—Era aún más grande que eso. Su poder era el amor.
Los niños escuchaban atentos mientras las hojas de los árboles se movían con el viento.
—Pero algunas personas no entendieron su bondad —continuó el abuelo— y lo llevaron a una cruz. Ese día fue triste, muy triste. Sin embargo, Jesús lo hizo por amor a todos nosotros.
La pequeña Ana levantó la mano.
—¿Entonces por eso hoy es un día especial?
—Así es —respondió el abuelo—. El Viernes Santo nos recuerda que el amor, el perdón y la bondad siempre son más fuertes que el odio.
Los niños se quedaron pensando.
Entonces el abuelo preguntó:
—¿Saben cómo podemos honrar ese amor?
—¡Siendo buenos! —dijo uno.
—¡Ayudando a los demás! —gritó otra.
—¡Perdonando! —dijo Ana.
El abuelo Tomás sonrió con orgullo.
—Exactamente. Cuando ayudan, cuando comparten y cuando perdonan… están haciendo que el amor de Jesucristo siga vivo en el mundo.
El sol terminó de esconderse y el cielo se llenó de estrellas.
Esa noche, mientras los niños regresaban a sus casas, todos llevaban algo especial en el corazón:
la promesa de ser un poco más buenos al día siguiente.
✨ Moraleja:
El amor y la bondad que damos a los demás pueden cambiar el mundo.