15/06/2026
Hoy en día, casi ninguna selección quiere enfrentarse a Japón en esta Copa del Mundo. Los Samurai Blue han demostrado que pueden competir de igual a igual contra potencias como Brasil, Alemania e Inglaterra, consolidándose como uno de los equipos más temidos del torneo.
Detrás de este crecimiento hay un proyecto que Japón comenzó hace cerca de 40 años. Todo inició tras no lograr la clasificación al Mundial de Italia 1990. A partir de entonces, la federación japonesa envió entrenadores a Europa para estudiar los métodos de trabajo, analizar partidos y aprender de las mejores escuelas futbolísticas del mundo.
En 1991 nació la liga profesional japonesa, incorporando modelos de formación europeos y promoviendo el desarrollo técnico de los jugadores. A eso le sumaron uno de los pilares más fuertes de su cultura: la disciplina. Desde ese momento, el país empezó a tomarse el fútbol con una visión mucho más profesional.
Los resultados no tardaron en llegar. En 1992 conquistaron su primer campeonato asiático y posteriormente volvieron a levantar el trofeo en 2000, 2004 y 2011, convirtiéndose en una de las grandes potencias del continente. Fue allí cuando comenzó a forjarse la identidad de los llamados Samurai Blue.
En 2005, la Asociación Japonesa de Fútbol lanzó un ambicioso objetivo: convertirse en campeona del mundo para el año 2050. Como parte de esa estrategia, se plantearon ingresar al Top 10 del ranking mundial antes de 2015 y alcanzar el Top 4, además de disputar al menos unas semifinales mundialistas antes de 2030.
Sin embargo, la planificación japonesa va mucho más allá. Su hoja de ruta se extiende hasta 2092, año para el que esperan contar con 100 clubes profesionales altamente competitivos dentro de su sistema futbolístico.
Uno de los pasos más importantes llegó en 2022 con la creación del documento "Japan's Way" (El camino japonés), una guía filosófica que define la identidad futbolística del país. Allí se detallan aspectos como la formación de jugadores, la cultura deportiva, las capacidades físicas ideales y el desarrollo desde las categorías juveniles.
Lo que alguna vez pareció un sueño hoy se acerca cada vez más a convertirse en realidad. Durante más de tres décadas, Japón ha invertido millones en infraestructura, tecnología, formación de entrenadores y exportación de futbolistas a las principales ligas del mundo. Mientras muchas selecciones buscan éxitos inmediatos, Japón sigue un plan meticulosamente diseñado que se proyecta hasta finales de siglo. La gran pregunta es: ¿será este el año de los Samurai Blue o aún está por llegar su momento histórico?