Seminario Moravo Latinoamericano "Dunamis Ministerial Center"

Seminario Moravo Latinoamericano "Dunamis Ministerial Center"

Compartir

Este Seminario Teológico tiene por finalidad contribuir con la formación académica de todos aquel

Mi Dios suplirá todas las cosas conforme la multitud de su Gracia.

06/07/2025

Volveremos a empezar porque Dios está conmigo, Dios está conmigo y eso basta.

12/11/2023

Este es el día del Señor, "Venid ante Su presencia con regocijo. Entrad por sus puertas con alabanzas"

30/12/2022
28/10/2022

Texto diario Moravo
Viernes, 28 de octubre de 2022
— Salmo 119:97-104
2 Samuel 18:31–19:30; Juan 10:11–21
Hijos, que no conocen esta ley, óiganla y aprendan a temer al Señor su Dios mientras vivan. Deuteronomio 31:13 NVI
El estudio, el conocimiento de la revelación que Dios nos ha dado en Su palabra es esencial en la vida cristiana, porque así podemos conocer al Dios de quien decimos ser. Esto tiene que ver con la identidad, si te identificas con Cristo definitivamente tienes que saber todo respecto a Él. El temor de Dios, la reverencia, el amor, la adoración no es algo que debemos vivir cada cierta etapa de nuestra vida sino, durante toda nuestra vida. Este enfoque era y es especialmente importante para los niños. A través de la palabra de Dios, ellos podían llegar a una relación personal con el Señor.
Gloria y honra y paz a todo el que hace el bien, al judío primeramente y también al griego. Porque Dios no muestra acepción de personas. Romanos 2:10-11
O sea, que Dios no hace diferencias entre unos y otros. Éste es uno de los grandes principios del Antiguo Testamento. En Deuteronomio 10: 17, leemos: "Porque el Señor vuestro Dios es Dios de dioses, y Señor de señores, Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas, ni recibe sobornos". Simón Pedro se dio cuenta de esto cuando entró al hogar de Cornelio y dijo que en ese momento entendía que Dios no hacía diferencia entre una persona y otra. (Hechos 10:34). Para Dios, no hay favoritos. Él no tiene hijos mimados. Todos los hombres son iguales para Él sin importar el cargo que pueda ocupar en la iglesia o el título que ostente. La justicia tiene los ojos vendados no porque sea ciega, sino para no ver la diferencia entre el rico y el pobre. Entre el líder y la oveja. Todos deben ser iguales delante de ella. Cuando se atiende solo a una parte y no a la otra se está actuando en contra de lo establecido por Dios. No se está haciendo justicia de esa manera. Es por esta razón que debemos estudiar Su palabra para no pecar contra Dios.
Oremos. - Dios de gracia, estamos agradecidos por los recursos que nos ha dado y que nos permiten conocer tu voluntad. Ayúdanos a utilizarlos sabiamente para expandir el conocimiento de tu plan de restauración para la creación. guíanos con misericordia. Amén.

27/10/2022

QUERIDO PASTOR: GUÁRDATE DE LA AUTOCOMPASIÓN.
Este es un artículo de nuestra serie «Querido pastor», en el que proporcionamos a pastores reales situaciones ficticias y les pedimos que respondan en una carta. Esta situación—aunque inventada—representa a innumerables pastores que experimentan luchas similares.
Nuestra meta es servirte, querido pastor.
Situación:
Te reúnes con un pastor de tu zona para comer. Cuando le preguntas cómo va el ministerio, es como si acabaras de romper una presa. Se desahoga. Su iglesia está pasando por un momento difícil, algunos desaprueban su ministerio y han amenazado con irse. Algunos ya se han ido. Siente que su iglesia está dividida y luego admite que las cosas también han sido difíciles en casa.
No importa cuánto se esfuerce—exhala—parece que las cosas no funcionan. «No sé por qué Dios me hace pasar por esto», admite. Han pasado unos 45 minutos y este pastor no te ha hecho ni una sola pregunta. Es como si la alegría hubiera sido absorbida de su vida. Te identificas con su lucha, pero también te preocupa que este pastor pueda estar cayendo en la autocompasión. Temiendo quebrar una caña cascada, oras por él y pagas por la comida.
Pero mientras conduces a casa, sigues orando por él. No te lo puedes sacar de la cabeza el resto del día. Claro, su ministerio es difícil. Pero él parece estar revolcándose, incluso en ir espiral. Decides sentarte y escribirle una carta.
Carta:
Querido pastor,
Mientras conducía a casa después de nuestro almuerzo de hoy, no pude evitar orar al Señor Jesús por ti. Describiste varias luchas y desilusiones tanto en casa como en el ministerio, y mientras hablabas desde lo profundo de tu corazón cargado, resoné con varios aspectos de tus pruebas. La mayoría de los pastores que conozco han sido, en un momento u otro, tentados como tú lo estás siendo ahora.
Pero, mientras me alejaba, se me ocurrió que en nuestra conversación hice más por escuchar que por responder. Si bien esto es comprensible, dado tu deseo de derramar tu corazón, pensé que ahora sería apropiado animarte y aconsejarte con miras a ayudarte, querido hermano. Me gustaría darte algunos consejos basados en la Escritura, que es, por supuesto, como ambos sabemos y afirmamos, el principal lugar al que acudir cuando nos sentimos zarandeados por el dolor, el desconcierto y cualquier forma que tomen las luchas en nuestras vidas como ministros del Evangelio.
Una de las cosas que compartiste conmigo fue la decepción en tu hogar. Aquí es donde tenemos que empezar, no porque haya olvidado o considere sin importancia las luchas que estás enfrentando en el ministerio, sino por el impacto que el tiempo con nuestra esposa e hijos puede tener en el ministerio. Ambos sabemos que, si hay luchas dentro del matrimonio, estas tensiones se extienden a nuestras vidas. Tus hijos pueden incluso empezar a notar la tensión entre mamá y papá, lo que también puede llevarlos a manifestar su propia tensión hacia ustedes dos.
Como bien sabes, la Escritura no nos da instrucción incierta sobre nuestra vocación como pastores: «Que gobierne bien su casa, teniendo a sus hijos sujetos con toda dignidad (pues si un hombre no sabe cómo gobernar su propia casa, ¿cómo podrá cuidar de la iglesia de Dios?)» (1 Ti. 3:4–5). Tu ministerio comienza primero en el hogar; de hecho, es el mismo terreno de prueba para tu llamado como pastor.
Harías bien en sentarte con tu esposa y pedirle que te brinde una evaluación honesta de tu liderazgo en el hogar. Escúchala humildemente aceptando cualquier consejo sabio y amoroso te ofrezca. Confiesa y abandona cualquier cosa que esté impidiendo que tu hogar te respalde como un líder espiritualmente calificado, reflejando así ese liderazgo probado para la Casa de Dios. Si Dios realmente te ha llamado al ministerio en la iglesia, y no dudo que lo haya hecho, debes demostrar este llamado en primero casa como un terreno de prueba para el ministerio en la iglesia. Procura ser irreprochable en ambas esferas, mi querido pastor y hermano.
También, dedicaste mucho tiempo a explicar las desilusiones dentro de la iglesia. Lo que compartiste sobre algunas personas que ya han dejado la iglesia, mientras que otras contemplan la posibilidad de irse, puede ser sumamente doloroso para nosotros como supervisores del rebaño. Créeme, conozco el dolor que esto puede causar en el corazón, y ciertamente escuché el insoportable dolor en tu voz cuando dijiste: «No sé por qué Dios me hace pasar por esto». Pero no olvides que los propósitos providenciales de Dios para las ocasiones de prueba dentro de la comunidad eclesiástica podrían ser una fuerte advertencia para que no te complazcas en la autocompasión, que en sí misma no es más que una máscara para el orgullo y la arrogancia. No digo esto porque pueda ver dentro de tu corazón y saber lo que se esconde allí. Más bien, es una advertencia para que todos nosotros, como responsables ante el Príncipe de los pastores, resistamos la tentación de centrarnos en nuestras propias heridas y no lo suficiente en las batallas espirituales que todos los ministros afrontan a diario. Ten mucho cuidado de que las palabras «No sé por qué Dios me hace pasar por esto» no sean una acusación velada contra nuestro bondadoso y amoroso Padre celestial. Él busca pastores fieles que centren su atención en la guerra espiritual por las almas de las personas. Él te está haciendo pasar por esta temporada porque está luchando contigo, no contra ti. Recuerda, la batalla más poderosa en tu ministerio y en el mío es por el bien del Evangelio y sus profundas raíces implantadas en las almas de las personas confiadas a nuestro cuidado.
Con base en lo que me compartiste durante el almuerzo, permíteme exhortarte a considerar lo que realmente puede estar ocurriendo. Dios podría estar sacando a la luz ciertas actitudes y acciones en el rebaño que entristecen a su Espíritu Santo y que deben ser tratadas. La carta de Pablo a los Gálatas habla de manera directa de estas cosas. Pablo desafió a los Gálatas de la siguiente manera: «Habiendo comenzado por el Espíritu, ¿vais a terminar ahora por la carne?» (Ga. 3:3). Tú y yo sabemos, ya que ambos hemos predicado a través de esta epístola, que ciertos enemigos del Evangelio habían entrado a las iglesias de Galacia en Asia Menor para proclamar un falso evangelio: la fe en Cristo más las obras de la carne—incluyendo la circuncisión judía como un requisito para estar bien con Dios. En Gálatas 1, Pablo condena este supuesto «evangelio» junto con aquellos que lo enseñan y abrazan. Con gran preocupación, Pablo también escribe:
¡Oh, gálatas insensatos! ¿Quién os ha fascinado a vosotros, ante cuyos ojos Jesucristo fue presentado públicamente como crucificado? Esto es lo único que quiero averiguar de vosotros: ¿recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? ¿Tan insensatos sois? Habiendo comenzado por el Espíritu, ¿vais a terminar ahora por la carne? ¿Habéis padecido tantas cosas en vano? ¡Si es que en realidad fue en vano! Aquel, pues, que os suministra el Espíritu y hace milagros entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley o por el oír con fe? (Ga. 3:1–5)
¿Por qué te digo esto? La gente deja las iglesias por todo tipo de razones. A veces se van por las obras de su carne. Sólo sirven al verdadero Evangelio con sus labios, pero a menudo también son engañados—como el propio desafío de Pablo a estos Gálatas—y abandonan las iglesias que no toleran la expresión continua de tales obras carnales. Como sabes, Gálatas 5:16–26 habla de dos paradigmas totalmente opuestos: las obras de la carne frente al fruto del Espíritu. Asegúrate de que tanto tú como la iglesia manifiesten claramente el amor, el gozo, la paz, la paciencia, la amabilidad, la bondad, la fidelidad, la mansedumbre, el autocontrol y cosas similares (vv. 22–23). Funda tu ministerio en este verdadero Evangelio, tratando de unificar a tu pueblo en torno a la vida del Espíritu. Con tal saturación del Evangelio dentro de la congregación, las obras de la carne se hacen evidentes, revelando a aquellos que no están caminando en el Espíritu. Mata la carne en tu propia vida también, en tu hogar y en tu iglesia. Toma a pecho lo que es la propia autodeclaración de Pablo: «Lejos de mí el gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me ha sido crucificado, y yo al mundo» (Ga. 6:14).

En Cristo,

Autor: Lance Quinn
Lance serves on the Pastoral Team at Grace Immanuel Bible Church in Jupiter, Florida. He was married for 33 1/2 years to his late-wife Beth, who died of cancer in March 2020. His favorite pastime is reading books that pertain to understanding the Bible and Christianity.

20/09/2022
20/09/2022
16/09/2022

UN DÍA COMO HOY:
Día del Pacto de Ministros†
† Durante una conferencia sinodal en Londres, Jesucristo fue reconocido como anciano principal de la Iglesia de los Hermanos. El día se observa como un día de pacto para los siervos de la iglesia.

15/09/2022
15/09/2022
15/09/2022
06/09/2022
¿Quieres que tu escuela/facultad sea el Escuela/facultad mas cotizado en Chiclayo?

Haga clic aquí para reclamar su Entrada Patrocinada.

Localización

Teléfono

Página web

Dirección


Chiclayo