25/10/2017
¿QUIEN NOS ENSEÑA A AMAR?
Hace unos meses, mi esposa viajó a Madrid y me contó que una amiga le había pedido que le consiga el libro “Mujeres Malqueridas” de Mariela Michelena. Su amiga sabía que por entonces, en el Parque del Retiro se exponía la Feria del Libro, y que ahí podía conseguir el libro. Grande fue mi sorpresa, cuando un día en la noche encontré a mi esposa leyendo el libro. Mi esposa se había comprado un ejemplar para ella. No entendía porqué se lo había comprado, ni mucho menos porqué lo leía, pues el título refiere a alguien que es malquerida y yo la quiero bastante bien. Cuando le consulté, ella me dijo: todas las mujeres hemos sido malqueridas en algún momento, hemos sufrido y llorado por amor, hemos estado en relaciones tormentosa sin poder escapar de ellas. Pese a toda nuestra educación, grados, títulos y conocimientos, en algún momento nos hemos entregado a un “mal amor”.
El reciente caso de Micaela de Osma (23) me hizo recordar lo que mi esposa me dijo en ese momento sobre los amores malos. Micaela declaró ante los medios de comunicación que él (Martín Camino, 29) siempre la gritaba y que era agresivo, y hacía 2 años la había agredido en la calle. ¿Porqué continuar con esa relación? ¿Porqué Micaela seguía atada a una relación destructiva y sin futuro? El tema no es Martín, el tema es más remoto y su origen se encuentra el patrón de infancia que vive en los recuerdos, la mente y en el subconsciente de Micaela.
Cuando Micaela tenía 3 años, su padre fue sentenciado por un homicidio. Según una importante revista del medio, era conocido por presentar frecuentes expresiones de violencia, incluso, golpeando a la madre de Micaela.
¿Que debemos tener entonces en consideración para evitar estas conductas, en nosotros, en nuestros hijos, en nuestra sociedad? En principio esta el RESPETO. Respeto a nosotros mismos, a nuestras parejas, a nuestros hijos, al interior de nuestras familias y también a terceros. No olvidemos que nuestros hijos nos están observando continuamente, viendo cada una de nuestras acciones. Si observan comportamientos violentos al interior de la familia, los “normalizarán” y los replicarán en sus relaciones, y esto es altamente riesgoso tanto para ellos como para terceros. Situaciones como la de Martín, que por no controlar sus emociones y ser agresivo, se encuentra en prisión, pudiendo haber ocasionado un grave daño físico (el daño emocional ya lo causó) a Micaela. Un joven de 29 años, con un futuro por delante, ingresando a un centro penitenciario por el tiempo que dicte la justicia peruana, es realmente lamentable. Debemos enseñar el respeto y la propia valoración a nuestras hijas, a quienes estamos educando para ser fuertes en todos los ámbitos profesionales y laborales de la vida, excepto para resguardarse de aquellos que las quieren mal.
En segundo lugar, es fundamental también profundizar en el CONTROL DE LAS EMOCIONES. El amor, el odio, el sufrimiento, la tristeza, la alegría, los celos, son emociones que vivirán siempre con nosotros y que debemos aprender a controlar adecuadamente, para que no nos jueguen una mala pasada. Y por último, es sobre todo nuestro trabajo como padres enseñar a RECONOCER el verdadero amor, que si bien puede tener sus altos y bajos, es aquel que te ayuda a crecer y a ser una mejor persona.
Pablo Martínez Veloz
Coach para Jóvenes