09/06/2013
Hay recuerdos y momentos en la vida de las personas que son realmente difíciles de olvidar. Épocas pasadas que nos marcan de por vida ya no solo por nuestras vivencias, sino por lo aprendido en el transcurso de las mismas. Un ejemplo de esto que estoy diciendo son los muchos momentos buenos y malos que todos hemos pasado en el colegio, y es precisamente de eso de lo que hoy quiero hablar.
Normalmente, una vez que ha pasado un tiempo desde que lo hemos dejado, los recuerdos que no evoca nuestra época de escolares suelen ser buenos momentos, anécdotas y curiosidades que a todos nos han pasado, y hablo de todo esto porque me ha invadido la nostalgia después de hacer una visita al que durante 5 años (desde primero de media) fue mi colegio y por así decirlo mi segunda casa.
La idea de hacer una visitilla rondaba desde hacía ya tiempo por mi cabeza, pero no fue hasta la semana pasada, cuando un amigo me llamó y bajo la excusa de tomarnos uno de los míticos bocadillos de tortilla de la “cantina” nos fuimos para allá.
La verdad es que los cambios le habían dado una nueva imagen, y pude ver cosas que me sorprendieron, desde un edificio nuevo donde antes había estado ”mi salón", lavado de cara que le habían dado al eterno salón de actos… pero lo que más me impactó fue el no encontrar en su sitio la legendaria figura de forja (MARÍA PARADO)que había cerca al edificio donde he comentado que antes estaba mi salón. La verdad, esa imagen del herrero trabajando en la forja y la frase que la acompañaba (Heroina de Cangallo), es algo que siempre me ha impactado y que siempre he tenido muy presente, y más en un lugar como es un centro escolar, donde a la vez que se enseñan conocimientos y educación, se inculcan unos valores que llevaremos como estandarte de por vida.
No sé que les parece a Ud´s, pero yo siempre he guardado un buen recuerdo de mi época de colegio. No puedo negar que allí fue donde encontré a los amigos que aún en el día de hoy veo casi a diario, donde tuve mis primeros desengaños, fiascos y triunfos y donde me enseñaron gran parte de los conocimientos que con el paso del tiempo he ido ampliando y tengo ganas de seguir haciendolo (recuerdo a mis amados lectores que aún sigo siendo estudiante…).
Dando una vuelta por los pasillos no pudimos evitar el ir a ver la relación de promociones anteriores. Por supuesto lo primero que hicimos fue ir a ver la nuestra, para ver y recordar como éramos hace unos años y alguna de las anécdotas que tuvimos con otros compañeros allí presentes a los cuales hace tiempo que no vemos, y la verdad, solamente podíamos recordar cosas buenas, porque con el tiempo, es de eso de lo que uno se acuerda cuando mira hacia atrás y ve desde la perspectiva del paso de los años cómo ha ido pasando el tiempo.
Sonrío ahora pensando en la conversación que tuvimos con alguno de nuestros antiguos profesores cuando nos cruzamos con ellos. Para no variar intercambiamos anécdotas, y las risas fueron de menos a más, así que ya se pueden imaginar.
Para no aburrirlos mas con mis divagaciones, solamente diré una cosa: nunca podemos olvidar de dónde venimos allá a donde vayamos.
P.D. Por cierto, ¡la bocadilla de tortilla estaba Muy buena!!