21/03/2018
Queridos amigos, quiero compartir esta publicación que los ayudará mucho en su quehacer educativo.
¿Qué es la escalera de la metacognición?
18/03/2018 Escrito por Santiago Moll
La escalera de la metacognición. Esta es mi tercera entrada relacionada directamente con la metacognición. De un tiempo a esta parte cada vez me he sentido más atraído por la importancia no solo de formular preguntas abiertas, sino también ir un paso más allá y trabajar las preguntas no desde la perspectiva del docente, sino desde la perspectiva del alumno.
Concretamente, en este artículo tengo la intención de tratar un concepto muy interesante y que se denomina la escalera de la metacognición.
Espero que en este artículo encuentres buenas respuestas que provengan, cómo no, de las mejores preguntas.
Así que, sin más demora, zarpamos…
Imagen extraída de Shutterstock
¿Qué es la metacognición?
A propósito de la escalera de la metacognición.
Para todos aquellos que desconozcáis este término, deciros que la metacognición es un término que consiste en la unión de:
• Meta: ‘más allá’
• Cognitio: ‘acción y efecto de conocer’
Por tanto, la metacognición es la capacidad que tiene un individuo de conocerse a sí mismo y así autorregular su propio aprendizaje o, lo que es lo mismo, planificar estrategias para cada situación, aplicar dichas estrategias y aprender a controlarlas, detectando las debilidades y fortalezas.
Gracias a la metacognición el individuo es capaz de aprender y comprender los aspectos que se derivan de una determinada actividad.
¿Qué es la escalera de la metacognición?
La escalera de la metacognición está compuesta por cuadro grandes peldaños que son:
Primer peldaño. Uso tácito.
• Pregunta: ¿QUÉ HE APRENDIDO?
Este primer peldaño se centra básicamente en tomar conciencia del propio pensamiento. En esta fase de lo que se trata es de conseguir lo que se denomina como rutina de pensamiento, es decir, aprender a elegir una forma de pensar.
Segundo peldaño: Uso consciente.
• Pregunta: ¿QUÉ PASOS HE SEGUIDO?
Se trata de recordar todo lo que se ha hecho para que se haya producido un determinado aprendizaje. Por ejemplo, puedo aprender un concepto y las características de dicho concepto. Y lo he aprendido, por ejemplo, gracias a:
• Powerpoint, vídeo, libro de texto
• Explicación docente
• Rutinas de pensamiento: veo-pienso-pregunto
• Esquemas
• …
Así como el primer peldaño no se consideraría como metacognición en el sentido estricto, esta segunda fase ya implica un cierto grado de conciencia, es decir, ser conscientes de que se está pensado, aunque solo sea para clasificar, ordenar o etiquetar.
Tercer peldaño. Uso estratégico.
• Pregunta: ¿PARA QUÉ ME HA SERVIDO?
En este peldaño de lo que se trata es de reflexionar sobre la utilidad de lo aprendido. Por ejemplo:
• El vídeo me sirvió para darme cuenta de que…
• El libro de texto me ayudó a clarar que…
• La explicación del profesor hizo que…
• El esquema lo utilicé para…
Este peldaño es fundamental para tomar conciencia de que va creciendo nuestro conocimiento. Así, lo que hacemos no es solo pensar, sino orientar dicho pensamiento hacia lo que uno quiere aprender y hacerlo de manera consciente. Es lo que se podría denominar como ‘pensar que se piensa’.
Cuarto peldaño. Uso reflexivo.
• Pregunta: ¿EN QUÉ OTRAS SITUACIONES PUEDO UTILIZARLO?
En este peldaño de lo que se trata es de interiorizar la rutina para aplicarlo a otro tema o situación. Por ejemplo:
• Usaré este tipo de esquema para la asignatura de…
• La rutina de pensamiento también me servirá para…
De esta manera se consigue asentar y consolidar los aprendizajes desde el pensamiento y gracias al alto grado de conexión con el entorno del alumno.
La escalera de la metacognición.
A modo de conclusión.
La intención de este artículo no ha sido otra que darte a conocer que existen distintos grados de metacognición. Conocer estos grados nos permite saber en qué punto del aprendizaje están nuestros alumnos para así orientarlos hacia un conocimiento significativo.
Conocer la escalera de la metacongición me ha servido para darme cuenta de que en el aula muchas veces nos quedamos en el primer o segundo peldaño, cuando lo verdaderamente importante es aquel conocimiento capaz de crear conexiones (cuarto peldaño) y que estas conexiones tengan una determinada utilidad (tercer peldaño).
Espero que la lectura de este artículo te haya servido para reflexionar acerca de la importancia de conocerse a uno mismo para, desde la formulación de las mejores preguntas, adquirir nuevos y significativos aprendizajes.
Acabaré con una cita de Fernando Savater que creo que resume el espíritu de esta entrada y que reza así:
“La verdadera educación no solo consiste en enseñar a pensar, sino también en aprender a pensar sobre lo que se piensa y en este momento reflexivo -en el que con mayor nitidez marca nuestro salto evolutivo respecto a otras especies- exige constatar nuestra pertenencia a una comunidad de criaturas pensantes.”
Metacognición.
Cómo hacerse buenas preguntas para aprender
26/06/2016 Escrito por Santiago Moll 21 comentarios
Metacognición. ¡Vaya término, vaya reto! El artículo de hoy tiene la intención de darte a conocer qué tipo de preguntas son las que mejor funcionan para estructurar la mente y almacenar la información y los distintos aprendizajes que día a día se adquieren.
Para la redacción de este artículo me he servido del excelente manual escrito a cuatro manos por Antonio Marina y Carmen Pellicer y que tiene por título La inteligencia que aprende. La inteligencia ejecutiva explicada a los docentes. Desde Justifica tu respuesta aprovecho para recomendar este manual a todos aquellos docentes interesados en el potencial y desarrollo de la inteligencia en el aula.
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Metacognición. ¿Cómo se formula una buena pregunta?
En el manual de Marina y Pellicer se insiste en algo que me ha llamado poderosamente la atención y tiene que ver con la relación entre metacognición y pensamiento crítico. Es más, Marina y Pellicer afirman que:
“El pensamiento crítico es el máximo nivel de metacognición, porque se encarga de evaluar la verdad de las afirmaciones, la corrección de los argumentos, la validez de las evaluaciones, la bondad o maldad de nuestros actos.” (pág. 199)
Ante esta afirmación los autores insisten que en que se puede enseñar a los alumnos a adquirir un hábito que les permita elaborar las mejores preguntas para obtener las mejores respuestas.
Porque enseñar a formular preguntas es una excelente manera de implicar a los alumnos en aquello que los docentes queremos que aprendan.
En este sentido hay que tener muy en cuenta el peligro de formular preguntas cerradas, es decir, preguntas que se responden con un sí o un no o, lo que es lo mismo, preguntas con una única respuesta correcta. Porque, ¿qué peligro encierra una única respuesta correcta? Pues que, si no se sabe, se cierra el proceso mental de alumno.
De ahí que Marina y Pellicer insistan en su libro en que las preguntas deben ir orientadas no al control de lo que saben, sino que deben ir orientadas a aportar un crecimiento personal y significativo.
Metacognición: ¿Qué debería encerrar una buena pregunta?
Aquí van algunas sugerencias:
• Formulación clara
• Información relevante
• Nivel de complejidad adecuado
• Intención positiva
• Fomento de desafíos
• Fomento de la imaginación
Junto con estas sugerencias tampoco hay que olvidar que deben servir de modelo para que los alumnos puedan imitarlas en el desarrollo de sus aprendizajes.
¿Qué preguntas son las que mejor funcionan para un aprendizaje centrado en la metacognición?
1. Preguntas que animan a dar razones. Ejemplos:
• ¿Por qué piensas así?
• ¿Cómo justificarías que lo que acabas de decir es cierto?
2. Preguntas que animan a someter a crítica lo que dice. Ejemplos:
• ¿Qué le dirías a un compañero que piensa diferente?
• ¿Cómo sabes que esa persona está equivocada?
3. Preguntas que incitan a aclarar el pensamiento. Ejemplos:
• ¿Qué significa para ti esa palabra o expresión?
• ¿Qué ejemplo pondrías para entenderlo mejor?
4. Preguntas que animan a sacar posibles consecuencias. Ejemplos:
• Si eso fuera verdad, ¿qué podría suceder?
• Si alguien hiciera eso, ¿cuáles crees tú que podrían ser las consecuencias?
5. Preguntas que animan a la corrección. Ejemplo:
• ¿Qué otra solución podría darse?
¿Por qué es tan importante la metacognición?
Un pensamiento metacognitivo pobre es el causante en los alumnos de:
• Pobreza narrativa
• Dificultad a la hora de organizarse
• Inseguridad ante lo que van aprendiendo
• Dependencia
• Dificultad para reconocer los errores de uno mismo
• Ausencia de visión de conjunto
• Dificultad para consolidar nuevos aprendizajes
De ahí que sea tan importante adquirir el hábito de formular las mejores preguntas para obtener las mejores respuestas y que estas respuestas permitan fijar en cada uno de nuestros alumnos un aprendizaje significativo.
Metacognición.
Preguntar mejor para aprender mejor.
A modo de conclusión.
Como docentes tenemos el enorme deber y la gran responsabilidad de acompañar a nuestros alumnos hacia un aprendizaje que esté enfocado en lo significativo, lo riguroso, lo crítico y lo creativo.
Es fundamental que sepamos hacerles ver la utilidad de reflexionar sobre cómo piensan para que aprendan a pensar mejor. ¿Y cómo se logra? Marina y Pellicer proponen preguntas tan interesantes como:
• ¿Cómo sabes cómo aprender mejor?
• ¿Qué te ayuda a recordar lo que aprendes?
• ¿Acostumbras a relacionar lo que aprendes?
• ¿Eres consciente mientras aprendes de lo que más te sorprende o impacta?
• ¿Cómo te organizas a la hora de aprender algo?
• ¿Valoras cómo aprendes?
08/03/2018
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