25/12/2025
Esta Navidad en casa fue diferente, más silenciosa , con sillas vacías , con ausencias que duelen en lo más profundo del corazón. No solo se fue mi suegro, dejando un gran vacío en nuestra familia, sino que también una de nuestras queridas alumnas del colegio partió a la Casa del Señor, y su partida nos ha marcado el alma, como comunidad y como familia. Sentir tan de cerca el dolor de sus padres y compañeros nos hizo vivir esta Navidad con más fe, más preguntas y también más necesidad de abrazar fuerte a quienes todavía están a nuestro lado.
En medio de este gran dolor, Dios nos regala algo inmenso: tener a mis cuatro hijos juntos, compartir la mesa con mi hermano Rafael , enjugar las lágrimas de mi cuñado Julio y de mi querida Rochi; sentir que el amor todavía sostiene nuestra historia.
No hubo pavo ni lechón, pero sí una cena sencilla y profunda, llena de miradas honestas, lágrimas contenidas y abrazos que decían más que las palabras.
Esta Navidad entendí que hacer lo correcto y lo justo, puede que te deje con menos gente alrededor pero te queda lleno el corazón de una paz que solo viene de Dios.
Hemos orado al Niño Jesús pidiéndole salud, amor y paz para todos, especialmente para quienes viven estas fiestas con el corazón en duelo. Que Él nos recuerde que el verdadero sentido de la Navidad no está en lo que tenemos, sino en Quién nace en nuestro hogar y en nuestro corazón.
Feliz Navidad mis queridos y estimados amigos.
Dios los cuide y acompañe siempre