13/06/2023
La 96
Página de la promoción 1996 del colegio San Marcelino Champagnat.
13/06/2023
La 96
01/06/2022
Ceremonia de relevo de Estandarte Bodas de Plata.
10/06/2021
Vamos Champagnat Siempre.💛
Memorias de plata
LA SEMILLA
Por Frank Muñoz
Al igual que todos y cada uno, tenemos diversas experiencias (feas, tristes, alegres). Me permito escribir acerca de una en particular: recuerdo uno de los viajes que realizamos con la selección de básquet, en la que de forma sorpresiva tuve que tomar una decisión en base a lo que creí correcto en un momento que nos encontramos visitando un lugar llamado el cerrito de Pacasmayo, en donde decidí al igual que muchos de mis queridos compañeros, sólo observar y no entrar a probar y experimentar de forma prematura los servicios (que los entendidos en la materia se imaginarán). Se me viene a la mente la imagen cuando a un osado compañero que su nombre empieza con P…, quien se salvó de un correazo (de una proveedora de servicios # # #), así como las bromas que le gastaron a mi querido amigo CHE.. a quien le decían que había dejado su semilla en dicho lugar...
No quiero entrar en detalles de mis promos, ya que podría ser material para una interminable narración de varias hojas.
Sin embargo, resumo que viven en mi memoria la música que nos acompañaba en aquella época (Guns & Roses, Nirvana, Metálica, Tekno, etc.); así como recuerdos en los que compartíamos experiencias en el aula, patio, estadio, pampas de argentina, plaza de armas (desfiles) y coliseo, en donde se sentía el aliento de la hermandad champagnina, formados para afrontar adversidades. Estoy orgulloso de que los compañeros de diversas promociones demostremos ser ciudadanos útiles a nuestra sociedad.
Memorias de plata
LA HISTORIA DE LOS APODOS EN EL COLEGIO
Por Walter Rivasplata
Recuerdo del año 1993 - Colegio San Marcelino Champagnat.
Es tan grato dirigirme por este medio a todos ustedes queridos compañeros de aula y de colegio, recordar es volver a vivir y revivir aquellos momentos que hemos pasado juntos, aquellos momentos inolvidables que a pesar de los años, al traerlos otra vez a nuestra memoria pues realmente es como si no hubiera pasado el tiempo, yo tengo muchos recuerdos y vivencias con todos ustedes, tengo muchas historias de repente no podría terminar de contar, pero algo que sí recuerdo como algo muy especial para mí y mi etapa de alumno fue el día en que logré una de las primeras metas en mi vida, una meta que marcaría un buen y bendecido camino, cursábamos el segundo año de secundaria y justamente nuestra aula quedaba sobre la plataforma de Basket 🏀, yo recuerdo que a la hora de salida pues el equipo de la selección de Basket del colegio se quedaban a entrenar, al salir del aula me quedaba observándolos, en ese tiempo pues el colegio tenía un equipo muy fuerte y competitivo, con personajes reconocidos dentro del colegio los cuales nos trajeron también muchas alegrías muchos triunfos, recuerdo que los veía con mucho entusiasmo de algún día poder también pertenecer a ese gran equipo deportivo, nosotros teníamos nuestro asesor el profesor BRIONES quien se había percatado que yo por las tardes me quedaba viendo el entrenamiento y luego como me hacía tarde, salía corriendo del colegio hacia mi casa, una de esas tardes él me preguntó si me gustaba el básquetbol y lo segundo fue que si me gustaría también pertenecer al equipo 😱, según mi respuesta él hablaría con el equipo para que yo pudiera integrarme a los entrenamientos, yo estaba dispuesto a darlo todo para poder ser parte de tan grandioso equipo, recuerdo que el profesor BRIONES me comentó muy alegremente que el entrenador había aceptado que yo me integre a los entrenamientos y probar si tenía la habilidad para poder ser parte de esta selección, entonces con toda esa alegría y entusiasmo comencé a realizar los los entrenamientos y como era de esperarse, como era el más pequeño se puede decir de la selección todos comenzaron a aprobarme de alguna manera con empujones, con golpes, con burlas, pero realmente eso no me importaba, lo que yo quería era lograr ponerme una de esas camisetas de la selección y poder jugar en uno de los partidos, les cuento que dentro de esos entrenamientos pues comenzaron a indicar que como era el más pequeño era como que la mascota del equipo, de ahí nace el apodo que me pusieron, no recuerdo realmente quién lo hizo pero de ahí salió el apodo CHESTER, por aquel cachorro en una caricatura de la televisión que era una mascota, por eso es que ahí comenzó este apodo que luego se convertiría en muchas alegrías y experiencias para mí, nunca pensé que hasta ahora en la actualidad , que muchas personas aún me conocen o recuerdan con ese apodo, conocen la trayectoria que pude lograr a través de haber estado en la selección de Basket .
A qué quisiera llegar con todo esta historia mis amigos, a que desde ese momento comencé a creer mucho cómo persona en las metas, que si uno se las traza pues lo logrará alcanzar...
luego, en muchas de esas historias que viví con pasión están todos ustedes, en las barras alentadoras al equipo, en aquellas palabras de aliento, yo recuerdo mucho que dentro de estar en la selección pues teníamos una serie de privilegios jajajaja 🤣🤣🤣 cómo salir en horas de clases para entrenar o asistir a un partido, o hasta viajar en algún momento para jugar en provincia...
Yo se que a cada uno de ustedes les pusieron un apodo 🤣🤣🤣, para algunos tal vez hasta incómodo es hasta hoy, pero para mi es grato... ya que dentro de toda esta pequeña historia hubo una muy buena formación personal que agradezco a Dios todo lo ocurrido con todos ustedes, apesar de todo me gusta mi apodo ya que tiene una gran esencia para mi y de cómo me ayudo...
Estoy seguro que de todas maneras nos reuniremos en un futuro muy pronto para seguir contando nuestras anegdotas...
PD. Antes que me olvide le cuento un secreto..🤣🤣🤣 cuando era policía escolar y me tocaba cuidar la puerta trasera del colegio, muchos alumnos de primer y segundo año llegaban tarde, yo los dejaba pasar para que no los hagan ranear jajaja pero eso tenía un costo.... S/.0.20 o S/.0.50 según el alumno y los minutos que llegaba tarde 😎😎😎 eso me permitía tener para comprar en el quiosco o para los pasajes de regreso a casa...
Hubo muchas más travesuras por ahí jajaja pero esas quedarán para contarlas en otra oportunidad...
Un fuerte abrazo para todos... Pollos Queridos 💪💪💪😎😎😎
Recordados y queridos promociones👏👏👏🤩🤩
Memorias de plata
SAYA CON DOS PIES IZQUIERDOS
Por Jaime García
De pronto vienen a mi mente tantas cosas, tantas experiencias hermosas, feas, tristes, alegres. Compañeros a quienes he visto en los últimos años y compañeros a quienes no volví a ver. Entonces debo decidir escribir a cerca de un tema en particular, de un momento que más recuerde o que traiga un momento especial a la memoria. Hablar del relax del profesor Pajares, creo que lo escribirá otro compañero, hablar de los detalles de mis promos, creo que podría ser, habría material para varias hojas. Cómo olvidar los caracteres tan particulares de cada uno como el tobogán de Fonavi I cuando íbamos a casa de Micky para hacer los trabajos grupales, o la vez que estábamos peleando con mi buen amigo Milton Izquierdo, en el aula y la profesora nos estaba observando y tratando de separar… hay mucho por decir, pero recuerdo de un viaje especial, nuestro viaje de promoción a Huaraz. Fue un inolvidable tiempo. Mis padres quedaron tocados, su “pequeño hijo” viajó y aún recuerdo a papá despidiéndome con un eterno abrazo. Fuimos todos con mucha expectativa y recuerdo que en el segundo o tercer día, fuimos todos a la discoteca, allí encontramos otra promoción de Arequipa, se trataba de un colegio de mujeres, me resulta inolvidable, porque salí a bailar con una mistiana, una música rock, pero la siguiente canción era una saya, ella me miró y me preguntó ¿sabes bailar saya?, yo le respondí ¿y tú? Me dijo no, (yo menos) entonces le dije, es tiempo de aprender, hasta hoy me arrepiento, porque en esa parte del salón de baile de pronto se iluminó un poco más y yo estaba más perdido…
Pero el día que más recuerdo es exactamente el último. El día de la despedida, el día del adiós. Aquel funesto día llegó y a decir verdad veía a los demás escribiendo en las camisas, dejando recuerdos por aquí y por allá, pero yo estaba pensando en otras cosas, estaba pensando en los estudios que empezaría en la preparatoria y pensando en lo que quería estudiar. Pero entonces llegó la formación, salió el auxiliar, como siempre a dirigir el acto ceremonioso, luego rompieron mi pantalón, una profesora me apoyó con el grapador para no ir de manera casi impúdica por la calle, intercambiamos abrazos con algunos compañeros y luego me dirigí a la esquina que usualmente solía ir para abordar los viejos y verdes microbuses. De pronto los pasos recorrían la vereda del “Belén” y a mi mente vino una fuerte e inexplicable nostalgia, no, no vino a mi mente, ahora me doy cuenta que llegó al corazón. No volvería a realizar ese recorrido acostumbrado, no volvería a estar con los amigos del cole, no volvería a al lugar de tantos momentos hermosos. Entonces me di cuenta que la despedida había llegado y yo no me había despedido.
Espero volver a vernos, pero tampoco pienso despedirme. A cada uno, un gran abrazo, que Dios los guarde y guíe cada uno de sus pasos.
Memorias de plata
LOS GALLINAZOS
Por Clever Martin Arroyo Gallardo
Todos tenemos en mente la forma de educación estricta en aquellos tiempos que impartían los maestros y maestras (bueno salvo alguna excepción). Tomo el nombre del profesor Jorge Soriano, que al escuchar su nombre por el pasadizo (Jango), metía palo a diestra y siniestra con la persona que decía su chaplín.
Como no recordar el momento en el que pedía pañuelo o peinilla (elementos importantes e imprescindibles en el bolsillo del estudiante champagnino), caballeros si tenías papel higiénico en vez de pañuelo; pobre la palma de tu mano…PLOP, PLOP, PLOP…A ver si regresabas por tu vuelto…
La anécdota inicia cuando el profe Jango había pedido como material de arte para la próxima clase un metro de alambre de construcción (aprox)., claro está, como todo estudiante confiado uufff, todavía falta una larga semana para poderlo conseguir, días van, días vienen y llegó el día de la clase… y por ahí el que siempre cumple… te suelta a la hora de entrada la frase que te congela hasta el alma…”¿Trajiste el material que pidió el Jango?”; recuerdo que dijo que el que no traía materiales le aplicaría los palmetazos… (Añañauuu como dicen en mi tierra), para los que ya están en modo pituco, eso quiere decir…que rico golpe…
En eso ¿quién nos salva?; y recuerdo que en la parte de abajo del cole había la unidad de ciencias que daba hacia la puerta de Progreso (ahora jardín Aplicación)…Y habían dejado unas columnas a medio terminar y todos los que no habíamos llevado el alambre de construcción como locos saliendo a sacar uno de esos alambres (Nos convertimos de “pollos” en “gallinazos” tras nuestra presa), claro que era muy difícil sacar por lo menos uno; y cuando ya alguien estaba a punto de sacar el fierro, se iba a buscar una piedra para ayudarse un poco; y al regresar… ya otro con...mpañero ya se lo había llevado el material….jejejeje, como dice el dicho “nadie sabe para quién trabaja”; insultos van y vienen y en el camino se detienen….Todo para hacer con el alambre la nota “SOL” o “LA”….(que tal conciencia)…para colmo creo que el profe se olvidó de pedir el material o se hizo tarde…chesu…ya será para la otra…
Memorias de plata
EL DUELO DE BÁSQUET
Por Max Alexander Álvarez Cortez
Bueno paso a relatar mi anécdota en relación al deporte que práctico y que me apasiona, el basket, y que me permite aún hoy en día (antes de la pandemia y obvio pronto) encontrarme en las canchas con varios hermanos de ese entonces.
Cursábamos el 5to. año de secundaria y en la semana de las fiestas de nuestro cole, se desarrollaban diferentes actividades académicas y deportivas entre secciones, si bien es cierto, somos todos hermanos de la Promo 96, estábamos divididos en secciones; bueno, tocó jugar basket 5to. “A” vs. 5to. “B”, un duelo para mi memorable, ya que en el “B”, se encontraban la mayoría de jugadores de la selección del cole, pero en el “A”, sección a la cual yo pertenecía, también habían seleccionados, el más resaltante “J” (Juan José Sánchez Verástegui), quien tomo la batuta de formar el equipo, sumando al mismo a Ranú Castañeda, Miguel Espichan, Flavio Rojas y el suscrito, arengados para enfrentar a un quizás mejor equipo, formado por Chester (pívot de la selección), Franz, Regulo, Quiozo y Pirulo. Jugamos de igual a igual, en el patio principal rodeados por nuestros compañeros y alentados por ellos no nos dejamos doblegar, ya cansados en el último cuarto, nos empezaban a ganar, “J” pide tiempo y arma una estrategia, Chester si mal no recuerdo tenía 4 faltas, una más y tendría que salir de la cancha, así que J dijo que lo provocaría para lograr su expulsión, y así fue, se le pego, incomodándolo, hablándole, hasta que Chester lo empujo, “J” se tiró al suelo, creo que nuestro profe Mori arbitraba, pitazo 5ta. falta, expulsado, y jugamos con todo, no recuerdo quien entro porque igual se tenía que jugar 5 a 5, pero el que el pívot salga los desconcentro, terminó el partido, creo que ganamos, sin embargo eso no es lo importante, sino la confraternidad y la camaradería, que nos ha llevado a seguir compartiendo espacios hoy en día de amistad y hermandad en donde nos encontremos, y como dije también de este gran deporte, aunque ahora los encuentros basketbolísticos terminan con un full vaso, no Flavio jeje. Un abrazo hermanos de la “Promo 96”.
Memorias de plata
MI AMIGO ELIAS
Por Fernando Nuñez
El destino de cada hombre ha sido trazado por cosas que ocurren antes de que alguien pueda hacer algo para remediarlas. Para mí y mis vecinos de la urbanización Ramón Castilla, ese sello o marca lo constituía el pasaje Celendín, amplia y aireada vía que al día de hoy, junto a su carácter de vía principal, sigue siendo el punto de referencia casual y elegible de todos o al menos de la gran mayoría de vecinos. No puedo abarcar con la imaginación la cantidad de eventos que han tenido lugar a lo largo de esa cinta de pavimento, en sus cuarenta años de historia: citas, palomilladas, encuentros, algún altercado que canjeamos con un pedido de disculpa, en tanto nadie puede elegir a los vecinos pero si construir el mundo en donde estar bien, al lado de ellos.
La suerte de los que habitamos ese lugar fue, naturalmente, influenciada por el pasaje Celendín, especialmente si estudiabas en la Escuela Aplicación y te encontrabas en la transición de ingresar a secundaria. A ambos lados de su recorrido estaban nuestros amigos, vecinos y compañeros y, por supuesto, a un costado la plataforma deportiva y el terral que, durante los años de nuestra niñez y adolescencia, se metía como una cuña a la mitad de toda la urbanización. En lugar del estacionamiento y del parque que hoy la ocupan, era un área dedicada al juego y la celebración, sobre todo carnavalesca, y a los camotitos en los que recalábamos mañana y tarde, a la salida del colegio. De ahí que se pudiese decir de mis vecinos y compañeros que ese paisaje era propicio para que seas un chico alegre o deportista pero nunca vicioso. Que esto último lo aprendimos muy tarde, prácticamente al terminar el colegio, puede dar fe cada uno de mis condiscípulos.
Algunos meses antes de dar inicio de mis estudios secundarios, conocí a un vecino como de mi edad, pequeño y fortachón, no con la redondez de aquellos a los que le sobran lonjas en el cuerpo, sino de los que han sido moldeados prematuramente por el trabajo y, hasta podría decir, el rigor de la vida. Su cabeza, imitaba a la perfección la forma de un platillo chino, donde sus ojos miraban con vivacidad y una, muy bien, disimulada inteligencia. Venía a nuestra casa, junto a su padre, quien en su condición de albañil estaba levantando un murito para el jardín exterior de mi madre. Recuerdo bien haberme quedado esa tarde, hasta que se apagó su crepúsculo, al lado de ese niño dicharachero, mientras preparábamos los ladrillos y la mezcla de cemento antes de alcanzarla al maestro.
Tres meses más tarde, luego de pasar por la experiencia de oír en el megáfono del plantel nuestros nombres, al ser distribuidos en una de las cuatro aulas de primero de secundaria, para nuestro alivio el rostro de Elías Terán Huaccha vino a sumarse junto a la de cuantos vivíamos dentro de la urbanización, fortaleciendo nuestra amistad y haciendo más llevadero el impacto de dejar atrás el aula unidocente por unos nuevos métodos de enseñanza y la pléyade de profesores que enseñaban en la media.
Pese a los años, hay dos cosas características entre los estudiantes de un colegio de hombres, que dan la justa medida de lo que uno es: el fútbol y los puños. No dudo que tus buenas notas y tu elegancia para salir del desafío lanzado por un compañero, siempre serán ponderadas, pero si nadie nunca ha visto como peloteas o como respondes a una ofensa, corres el riesgo de vivir bajo la sospecha de los demás de que no seas como ellos, de forma completa y cabal. Eso no es lo mismo a decir que si haces caso a la expectativa que se ha formado el grupo, automáticamente te van a llevar de las orejas a donde sus líderes quieran, pues entre una cosa y la otra hay una gran diferencia. Pues mientras en último caso puede hablarse de pandillaje, lo cierto es que los desafíos de fuerza que, a menudo se resuelven con más ingenio que otra cosa, ayudan a que de forma natural se desarrollen en los alumnos una independencia de criterio, en la medida que fuésemos conscientes de no desconocer los grados estructurados alrededor de los escalafones principales que he referido. ¿Qué lugar ocupaba yo dentro de ellos? Personalmente, me sentiría satisfecho con que el resto coincida en mi percepción de ser un jugador correlón y que sabía usar la diplomacia cada vez que recibía una amenaza.
Su juego de habilidad y sorpresa de cara al gol, asentada en una talla ideal para el regate y el robo del balón, hicieron de Elías un jugador prácticamente irrastreable para el adversario y hasta el radar enemigo. Por eso mismo, era casi imposible que alguien lo hubiese mirado por encima del hombro. Con eso no quiero decir que él no se prestase a contestar a los que, haciendo mal en subestimarlo, se dirigían a él creyendo que iban a doblegarlo fácilmente. Una paz, no era ni mucho menos. Pues, sabía cuándo hacerles frente repitiendo, en tono de arremedo, la misma puya que acababa de recibir o, aprovechando el tumulto, esperaba el momento que pasase la crítica colectiva, siendo el que coloque la cerecita en el pastel, mientras tenía el grupo de su lado, confiado en no recibir represalias:
- Tu eres una madre cuando defiendes, ni pareces que tuvieras ganas de jugar en el equipo- podíamos repetir en coro a quien se había desempeñado de manera displicente o irresponsable.
Para no ser menos, Elias metía su cuchara:
- Sí, compañero, debes escuchar, eres un adefesio que no sabe matarse por el equipo.
Como todos, él sabía que hacer sentir su voz en la multitud es importante en el colegio y en la vida.
Ahora que pienso en eso, me alegra que en el clima de camaradería y los lazos de amistad que hicimos, lo hubiesen hecho sentir apreciado y una parte irremplazable dentro del grupo.
Todos sabemos que su vida fue segada en el momento que la flor de su edad empezaba, con las justas, a mostrarse en el mundo. Pero todos los que lo conocimos y tratamos sabíamos, a pesar de no tenerlo claro en esos años, que su alma era capaz de sobrevolar los dolores y dificultades con que la enfermedad le probó, una y otra vez, durante esos fatídicos dos años finales, hasta que convencido de su valor la Vida puso en su cabeza, y antes que a cualquiera de nosotros, su celeste palma. Es el premio inmortal que acredita a los seres que hoy gozan de la presencia del Señor.
06/06/2021
¡Feliz LX Aniversario!