20/05/2025
En un espacio abierto, los niños y niñas son acompañados en su proceso de aprender a aprender y a descubrir sus emociones. Para que este camino sea enriquecedor, se les proponen desafíos presentados de manera cuidadosa y organizada, brindándoles seguridad y confianza.
Esta forma de trabajo les permite anticipar lo que viene después, comprender la secuencia de las actividades y desarrollar la capacidad de reflexionar sobre su propio aprendizaje. Al final del día, se invita a cada niño a expresar lo que ha vivido, ya sea con palabras, gestos o dibujos, respetando su propio ritmo y vocabulario.
Todo este proceso fomenta la capacidad de escucha, tanto hacia uno mismo como hacia los demás, creando un ambiente donde cada niño puede reconocerse, compartir y seguir creciendo con libertad y alegría.