12/03/2026
“Justificados, pues, por la fe…”
La justificación es un acto forense (legal) de Dios. No significa que el creyente se vuelve perfecto instantáneamente, sino que Dios lo declara justo basándose en la obra de Cristo. El medio para recibir esa justificación es la fe, no las obras.
“…tenemos paz para con Dios…”
Antes de la justificación el ser humano está en enemistad con Dios a causa del pecado. La paz aquí no es solo tranquilidad emocional; es reconciliación objetiva con Dios: la relación rota queda restaurada.
“…por medio de nuestro Señor Jesucristo.”
La base de esa paz no es el mérito humano, sino la obra redentora de Cristo: su muerte sustitutoria y su resurrección. Él es el mediador que hace posible la reconciliación.