06/06/2021
Estas elecciones tienen la particularidad de que vienen con la cuota “Bicentenarezca” lo cual la vuelve objeto de atribuciones patrióticas ridículas que idolatran conceptos de “Libertad” a lado de la paupérrima y maltrecha Democracia que hoy instrumentan nuestra República, todo esto en un contexto completamente polarizado por una división social que, en mi opinión, ha generado un debacle social lleno de odio, insultos y posiciones fanáticas en pro de los 2 candidatos a la Presidencia del Perú, esto para empezar es lamentable pero típico en un País como el nuestro compuesto por una prole manipulable, poco preparada y en gran parte ideologizada por distintas corrientes que vierten de un liberalismo cada vez más encarnizado.
Por un lado, tenemos a Pedro Castillo un profesor de pueblo y afanado líder sindical, que a estas alturas ha demostrado una preparación paupérrima e improvisada que se hace evidente no solo en su planteamiento político sino más bien en su equipo técnico que en vez de limpiarle la cara solo hace ver por segunda vez lo improvisados y neófitos que son en este tipo de contiendas políticas. Pero lo más preocupante no parece ser lo anteriormente mencionado sino más bien su ideario y plan de gobierno, el cual se sedimenta en un planteamiento Marxista, Leninista y Mariateguista, como propuesta de gobierno puesto a solucionar los problemas hoy vigentes en la nación insistiendo de esta forma en un modelo caduco que solo traería descontrol, hiperinflación, incremento de la pobreza y un engrandecimiento desmedido del estado como ápice de Padre, maestro de todos los peruanos.
Y, por otro lado, se encuentra Keiko Fujimori a la que podríamos llamar la eterna candidata, actual representante del Fujimorismo que forzosamente trae o acoge el legado ya muy conocido del Dictador Alberto Fujimori quien lleva consigo el título de genocida, corrupto y delincuente, pero preso ya. Keiko actualmente se encuentra en medio de un proceso Penal en donde aún quedan muchas cosas que explicar como también demostrar, y si bien es cierto aún no existe un veredicto que indique su culpabilidad o inocencia, es evidente que mucho tiene que ver. Sin embargo, su Plan de gobierno e ideario se ajusta más bien a los estándares “aceptables” que podrían dar continuidad a nuestra forma de gobierno, pero también es difícil negar que, dado tales antecedentes, aunque aún no comprobables pues podría también llevarnos a una especie de nuevo fujimorismo acogiendo las viejas formas de control ya muy conocidas.
Lastimosamente nos queda elegir entre estas dos opciones y efectivamente ninguno de los candidatos ofrece una certeza total de como llevarán el papel de presidente de la República dado sus antecedentes y evidentes sombras políticas.
Es momento de ceñirnos a lo que tenemos a la mano, aplicar nuestro juicio crítico a los planes de gobierno e idearios políticos y aunque parezca algo bizarro lamentablemente es en lo que al menos podemos confiar. Y específicamente al vislumbrar tales planes e idearios aparentemente solo queda una sola opción viable que en cierta forma pueda garantizar o al menos mantener nuestra forma conocida de gobierno y que en cierta manera permita mantener el modelo económico que hoy nos permite llevarnos el pan sobre la mesa.
La realidad electiva de hoy parece ser de pesadilla, si bien es cierto, el voto en blanco es una opción y un derecho del ciudadano, no la recomiendo, ya que toca ponerse los pantalones y hay que decirlo, toca tomar bando, pero no de una forma militante adorando a un candidato por encima del otro, sino más bien, a ser agentes sociales pues toca ejercer ese derecho en favor de todos los que conforman esta maltrecha sociedad.