14/10/2015
"EL AMOR VIENE PRIMERO"
Pablo añadió un desafìo desde un àngulo diferente. En los hermosos términos, dijo que ganar conocimiento y poder-aùn sacrificando nuestros propias cuerpos-carece completamente de valor si no tenemos amor:
"Si yo hablase lenguas humanas y angelicales, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y su tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todo mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve" (1 Corintios 13:1-3).
El resultado de un ministerio sin amor es serio: "Soy como un metal que resuena, címbalo que retiñe . . . nada soy . . .de nada me sirve". En otras palabras, aùn las acciones màs admirables y sacrificiales carecen de valor si no están investidas del poder del amor.
Muchos buenos pastores han confesado que estuvieron tan atrapados por las ocupaciones del ministerio que estaban activos, en movimiento, pero sin amor por su gente. La mayoría de nosotros tenemos que esmerarnos mucho para mantener la primicìa del amor.
Según Pablo, cada vez que tratamos de enseñar a alguien con esta mentalidad, podemos estar seguro de que nos hemos vuelto nada màs que un metal que resuena o un cìmbalo que retiñe; nos hemos hecho a nosotros mismos fastidiosos e irrelevantes.
Cumplir el mandamiento de Jesús de hacer discípulos no consiste simplemente en tener la teología correcta o puntos de enseñanza bien desarrollados. Recuerda que si tú "entendieses todos los misterios y toda ciencia" y con todo no tienes amor, nada es. En la primera parte de esta carta. Pablo dijo: "Pero si alguno ama a Dios, es conocido por èl" (1 Corintios 8:2-3). No se trata de lo que conozcas-o lo que "pienses" que sabes-, se trata del amor.
Si no estamos deseo de poner el amor a Dios y a la gente como tu màs alta prioridad, detente. En serio, ve y considera hasta que resuelvas este punto esencial. La falta de amor es una inconfundible marca de muerte: "Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, pertenece en muerte" (1 Juan 3:14).
Hacer discípulos no consiste en juntar alumnos a escuchar tu enseñanza. El verdadero foco no està en enseñar a las personas, en modo alguno: el foco està en amarlas. El llamado de Jesús a hacer discípulos incluye enseñar a las personas a ser seguidores obedientes de Jesús, pero la enseñanza no es la meta final. En ùlitma instancia, de lo que se trata es de ser fiel al llamado de Dios de amar a las personas que te rodean. Se trata de amar a esas personas lo bastante como para ayudarlas a ver su necesidad de amar y obedecer a Dios. Se trata de traerlas al Salvador y permitirle que las libere del poder del pecado y de la muerte, que los transforme en amorosos seguidores de Jesucristo. De lo que trata es acerca de glorificar a Dios mediante hacer discípulos obedientemente, que enseñaràn a otros a amar y a obedecer a Dios.
¿Cuándo te preocupas por las personas que te rodean? Cuando te paras en medio de una multitud, interactùas cont u familia, o hablas a las personas de tu iglesia, ¿las amas y anhelas verlas glorificar a Dios en cada aspecto de sus vidas? Evaluemos sinceramente nuestro corazón y pidemosle a Dios que nos purifique nuestros motivos se conviertan en hàbitos en nuestra vida.
Dedica un tiempo a considerar tus relaciones-familia, amigos, compañeros de trabajo, vecinos, etc. La forma en que piensas de las personas que Dios ha colocado en tu vida y còmo interactúas con ellas pueden decirte mucho acerca de lo que hay en tu corazón. Piensa en tus relaciones y pregúntate cuànto amas a los que te rodean. Mediante la evaluación de tus relaciones actuales, puedes identificar áreas en las cuales necesitas trabajar màs.