02/05/2024
LAS AGUAS CRISTALINAS Y LAS VERDES MONTAÑAS SON CORDILLERAS DE ORO Y PLATA
Elmer Miranda
Las palabras del título de este artículo fueron pronunciadas por Xi Jinping, Presidente de la República Popular China, durante la alocución que hizo en el Evento Nacional del Día del Medio Ambiente del año 2022. No es difícil que esta frase nos traiga a la memoria aquella consigna que recién resonó en las calles de nuestro país: “El oro de Panamá es Verde”.
Ambas frases relacionan la conservación de la naturaleza con las posibilidades de desarrollo económico. ¿Es esto posible? ¿Cómo se hace en China? ¿Cómo puede plantearse en Panamá?
Alineados con la definición de desarrollo sostenible del Informe Brundtland, que sostiene que es “aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones de satisfacer las propias”; el gobierno chino se plantea como meta lograr “la construcción de la civilización ecológica, promover con energía la transición ecológica integral del desarrollo económico y social, y coordinar el tratamiento de la contaminación, la protección ecológica y el afrontamiento del cambio climático, en un esfuerzo por construir una China bella en la que el ser humano y la naturaleza coexisten armoniosamente”.
A este planteamiento, la República Popular China ha respondido con dos políticas claras: la transición energética, en la que ya dominan ampliamente las industrias de fabricación de paneles solares, de automóviles eléctricos, de baterías y la generación de energía eólica.
La recuperación y protección de ecosistemas y territorios afectados por la contaminación o la desertificación es la otra política que identifico. Para este fin, es de amplia divulgación los monumentales esfuerzos de reforestación para detener y recuperar territorios desertificados que se han transformado en bosques y en tierras de cultivo.
Es decir, la civilización ecológica a la que aspira el gobierno y el pueblo chino tiene sus bases en un amplio conocimiento tecno-científico y un poderoso sistema industrial. No debemos perder de vista las dimensiones de los requerimientos energéticos de una sociedad que es conocida por ser la fábrica del mundo. Alrededor de un tercio de las manufacturas globales son realizadas en el coloso asiático.
Si bien no se ha implementado plenamente, el paradigma de la civilización ecológica es el fundamento filosófico del desarrollo nacional chino desde que fue incluido en la Constitución de 2012. No se trata de un componente de un plan de desarrollo, sino que esta inmerso en la visión holística del desarrollo del país, en el corto, mediano y largo plazo.
En la concepción de la civilización ecológica se enuncian los elementos claves que la deben hacer posible siendo estos la justicia, la eficiencia, la armonía, la búsqueda de altos niveles de producción a partir de procesos limpios, el uso sostenible de los recursos y la buena gobernanza social.
Panamá, por su parte, se debate entre las contradicciones que se dan entre grupos sociales por las diferentes visiones que se tienen del uso de los recursos naturales, y aun no se vislumbra un acuerdo que permita, en efecto, lograr que el verde de Panamá sea de oro.
Tenemos una oportunidad de construir nuestro camino hacia la “civilización ecológica” con características panameñas. La cancelación de las actividades de minería metálica a cielo abierto debe ser seguida de la apertura de avenidas de desarrollo sostenible que propicien la elevación de la calidad vida de toda la población panameña en todo el territorio nacional.
Sin embargo, acometer este empeño requiere de acuerdos políticos claros, amplios e inclusivos, así como de una base filosófica, tecnológica y científica que nos permita erigir nuestra versión de una civilización ecológica.
Para nuestra fortuna hay elementos que deben servir para edificar nuestro desarrollo sostenible, tales como el hecho de ser un país carbono negativo, contar con sendas políticas de seguridad hídrica y de transformación del sistema agroalimentario y con una población que demuestra preocupación por el deterioro de las condiciones del ambiente.
Se debe esbozar una propuesta que vaya más allá de la conservación de la naturaleza. Con los elementos planteados, parece que, en la conservación y rehabilitación de las cuencas hidrográficas, la administración y aprovechamiento económico del agua y la producción sostenible de alimentos, están los cimientos de la “civilización ecológica con características panameñas”. Los recursos humanos y naturales los tenemos. Falta la aplicación de la ciencia y tecnología a través de un acuerdo político.