28/11/2024
La violencia empieza con un tono de voz, con alzar la voz porque queremos imponer nuestra opinión o tener la razón.
Observémonos para ver dónde podemos elevar nuestras palabras, nuestros pensamientos, nuestros argumentos en vez de nuestra voz. Y preguntémonos también si es necesario tener siempre la última palabra, tener la razón a toda cuesta.
Seamos curiosos y escuchemos a la otra persona y a su opinión. Podríamos aprender algo nuevo.
Como padres démosle la oportunidad a nuestros hijos de expresar su opinión, de pensar con su cabeza, de tener ideas diferentes a las nuestras. Permitámosle desarrollar su pensamiento, escuchemos lo que quieren decir. Así crecerán sintiendo que tienen voz, que su opinión tiene valor y podrán tomar decisiones críticamente en vez que seguir los demás sin pensar.