28/12/2025
Hoy se cumplen 21 años desde el día que casi pierdo la vida… y la volví a recibir.
Hace 21 años un accidente cerebrovascular hemorrágico llegó sin aviso.
Me llevó al coma, a cirugías delicadas en mi cerebro, a terapias largas y a un proceso que jamás imaginé vivir.
No entendía nada.
Solo sabía que mi vida, tal como la conocía, se había detenido.
Hubo momentos de profundo silencio, de miedo, de no saber si volvería a ser la misma.
Y la verdad… no volví a ser la misma.
Mi madre estuvo ahí, firme, amorosa, sosteniéndome cuando yo no podía hacerlo 🤍.
Y aunque mi cuerpo estaba frágil, Dios nunca se apartó de mí.
Aun cuando no podía hablar, caminar o entender, Él me sostenía.
El camino no fue fácil.
Reaprender, sanar, confiar, aceptar…
pero con cada paso entendí que este proceso no venía a destruirme, sino a transformarme.
Hoy miro atrás con gratitud, con inmensa gratitud.
Porque este evento marcó mi vida y la de mi familia, sí…
pero también me dio una nueva conciencia, una fe más profunda y una sabiduría que solo nace después de atravesar la prueba.
Soy testimonio de que Dios restaura,
de que la vida puede volver a florecer,
y de que después del dolor… también hay renacer ✨.
Por eso hoy agradezco a Dios estos 21 años de vida.
Por cada aprendizaje, por cada segundo, por esta nueva mujer que soy:
más fuerte, más consciente y profundamente sostenida por la fe.
🙏 Si hoy estás atravesando algo difícil, quiero decirte esto:
🙏✨No estás sola. Dios sigue obrando, incluso cuando no lo ves.
💛 Déjame un 🤍 si esta historia resonó contigo
y escríbeme en los comentarios si también estás esperando tu milagro.