15/12/2021
La pintura más amada del emperador.
Cuando pierdes a una persona amada, una fotografía o un retrato de esa persona puede ser el mayor tesoro del mundo, hoy podemos recurrir a la fotografía pero hubo un tiempo en el que sólo un buen pintor podía ayudarte a recordar.
Hoy os quiero contar una historia muy entrañable sobre un retrato que tenemos en el museo Del Prado: el retrato de Isabel de Portugal de Tiziano.
Lo primero que tenéis que saber es que el matrimonio entre Carlos V e Isabel de Portugal se concertó como el resto de los matrimonios reales, por conveniencia. La sorpresa es que nada más conocerse se enamoraron profundamente, la muerte de la emperatriz (con tan sólo 35 años) supuso un duro golpe, tanto que Carlos no quiso volver a casarse.
Carlos no tenía ningún retrato de Isabel, pidió a su hermana que le mandara uno que ella tenía, cuando lo recibió no era lo que el esperaba así que encargó que le pintaran uno a Tiziano.
Ocurre que el amor suele ser ciego y actúa en nuestra mente como el mejor Photoshop, borra cualquier imperfección del ser amado. Cuando Carlos recibió el retrato no le gustó el detalle de la nariz aguileña así que se lo devolvió a Tiziano para que hiciera la cirugía estética y se pareciera a “como él la recordaba”. Lo peor es que el pobre Tiziano había pintado a Isabel como era en realidad pero Carlos había olvidado ese “defectillo”.
Este primer retrato salieron varias versiones, uno con vestido negro que se quemó en un incendio y otro con vestido rojo que es el tenemos en el prado y un tercero en el que se ve a la pareja junta.
Lo cierto es que esta mujer llegó a ser muy amada, no sólo por su marido sino también por su corte, cuenta la leyenda que el duque de Gandía acompañó los restos de la emperatriz hasta la capilla real de granada, allí se abrió el ataúd y al ver el cuerpo empezando a marchitar dijo "He traído el cuerpo de nuestra Señora en rigurosa custodia desde Toledo a Granada, pero jurar que es ella misma, cuya belleza tanto me admiraba, no me atrevo. [...] Sí, lo juro (reconocerla) pero juro también no más servir a señor que se me pueda morir" e ingresó en la orden religiosa de los Jesuitas, allí se convirtió en San Francisco de Borja.
¿Es una bonita historia verdad? ¿No conoces a nadie que sufra de esa ceguera de amor? Que levante la mano aquel que no la sufra o la haya sufrido 😜