05/12/2025
🌹 Homenaje a la Profesora Atanasia del Rosario Rodríguez Zelaya.
2 Timoteo 4:7-8
“He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.”
Trayectoria de vida y servicio
La profesora Atanasia del Rosario Rodríguez inició su noble misión educativa en el año 1994, fue nombrada docente en el mes de las flores, el 1° de mayo, mes de las madres.
Comenzó su labor en la escuela de Loma Fría, impartiendo primer grado. Hoy esa institución lleva el nombre de Jairo López, ahí compartió labores con la profesora Doris Rodríguez.
En 1995 fue trasladada a la escuela El Suyatal, bajo la atención del municipio de Dipilto. Con cariño recuerda que pagaba dos córdobas de pasaje y viajaba acompañada de las profesoras Scarleth Rodríguez y Aracely Montesinos.
En 1996 continuó su entrega en la escuela de Las Manos, impartiendo primer grado. Hoy esta escuela honra el nombre de Raúl Zavala. Allí compartió con los maestros Teodorito García y Zulema Montano.
En 1997 regresó a El Suyatal, impartiendo clases multigrado en la combinación de 2° y 5° grado, bajo la coordinación de la maestra Martha Durón.
En 1998 fue trasladada a la escuela Rubén Darío, en la comunidad de Dipilto Viejo, donde además de ser maestra ejerció como coordinadora. Posteriormente, la dirección estuvo a cargo de la maestra Martha Durón.
En 2009 pasó a la escuela José Dolores Estrada, iniciando con segundo grado y culminando su servicio impartiendo quinto y sexto grado rotativo.
Palabras de gratitud de profesora Rosario.
“Doy infinitas gracias a Dios porque he logrado jubilarme con salud. Reconozco que pasé días bonitos, alegres y también tristes. Le deseo lo mejor a todos mis colegas del gremio, gracias por la despedida, tienen en mí a una colega, a una amiga, Dios les bendiga”
🌟 Reconocimiento
La comunidad educativa rinde homenaje a la profesora Atanasia del Rosario Rodríguez por más de tres décadas de entrega, vocación y amor a la enseñanza. Su legado permanece en cada estudiante que formó, en cada aula que iluminó con su esfuerzo y en cada corazón que inspiró con su ejemplo.
Su vida es testimonio de fe, perseverancia y compromiso con la educación de nuestra niñez y juventud.