08/12/2017
Aquí les compartimos la información que COAN nos facilita.
¿Qué fórmula para estimar el % de grasa es la mejor? Una pregunta de todos los días…Sumatoria de Seis Pliegues la mejor opción. De esta forma más sencilla y a la vez más práctica, un incremento en la suma de los pliegues es indicativo de un aumento de masa grasa y viceversa.
• Sumatoria de seis pliegues
Índice que expresa la adiposidad de una persona sumando seis pliegues cutáneos que son: pliegue de tríceps, subescapular, supraespinal, abdominal, muslo medial y pantorrilla.
Para poder comparar este valor con valores de referencia debemos corregirlo con respecto a la talla.
Valor x (170,18cm / talla en cm)
Las diferencias en la suma de los pliegues, presentan unos valores inferiores en los deportistas, especialmente a nivel de los pliegues abdominal, suprailíaco y del muslo, que presentan valores casi un 100% superiores en los sujetos sedentarios respecto a los deportistas (Calbet, 1993 y 1996). Por todo ello, mostramos a continuación, una aproximación del sumatorio de 6 pliegues para diferentes modalidades deportivas.
Antes de la utilización de cualquier fórmula es importante conocer como mínimo la metodología de la misma, las características de la población de origen (edad, raza, s**o, grado de actividad física, disciplina deportiva) y el plicómetro utilizado.
Sin tomar en cuenta estas condiciones, la magnitud del error en la estimación del porcentaje de grasa corporal puede llegar a ser muy importante. De ahí que se haya propuesto la utilización de la suma de varios pliegues como índice de adiposidad individual (Carter, 1982).
Los pliegues cutáneos
A partir de los pliegues cutáneos es posible obtener la densidad corporal utilizando fórmulas desarrolladas por regresión múltiple, que relacionan los pliegues medidos y la densidad corporal determinada por pesada hidrostática. La mayoría de las fórmulas doblemente indirectas, se han validado empleando como patrón o referencia la composición corporal, mediante la densidad corporal (Esparza, 1993).
Una vez conocida la densidad corporal se puede hallar el porcentaje de grasa mediante la fórmula de Siri (1961), siendo estas ecuaciones también específicas a la población, que representan las mismas características en cuanto: a la edad, raza, s**o, grado de actividad física.
En todas estas condiciones la magnitud del error en la estimación del porcentaje de grasa corporal puede llegar a ser muy importante. De ahí que se haya propuesto la utilización de la suma de varios pliegues como índice de adiposidad individual (Carter, 1982).
¿Qué pliegues medir?
En su excelente revisión, Lohman (1998) recalca que los pliegues que mejor correlacionan con la densidad corporal son el abdominal, tricipital y el pliegue anterior del muslo. No obstante, según otros estudios, las diferencias entre sujetos entrenados y sedentarios se establecen en el pliegue abdominal, anterior del muslo y suprailíaco (Calbet, 1993 y 1997).
En este sentido, podemos predecir que los deportistas perderán más de estos pliegues mediante el entrenamiento o serán los pliegues que se observarán pérdidas en las primeras etapas de cualquier tratamiento mediante la actividad físico-deportiva y dieta. No obstante, si bien es cierto, y sobre todo las deportistas de s**o femenino, que se observan mayores dificultades para la pérdida de tejido adiposo en el tren inferior.
Por otra parte decir que el pliegue cutáneo abdominal es conveniente medir en todo tipo de colectivos, ya que en estudios epidemiológicos han demostrado que el patrón de distribución de adiposidad tiende a ser de tipo centrípeto o abdominal en los sujetos sedentarios.
Este patrón en varios estudios se ha asociado a un riesgo cardiovascular aumentado (Sardinha, 2000). Sin embargo, decir que lo grupos integrados por deportistas presentan una distribución más homogénea de la grasa subcutánea. Esto puede ser porque los adipocitos del tronco sean más sensibles a la respuesta lipolítica que acompaña al ejercicio y respuesta lipogénica propia del balance energético positivo (Despres, 1985).
Según un estudio, el descenso de grasa subcutánea no es homogénea, se da una mayor disminución de grasa subcutánea cuando la perdida es producido por el ejercicio físico (Despres, 1985), en este estudio el perfil de los sedentarios que realizaron ejercicio de tipo aeróbico durante 20 semanas, se asemejaba más al perfil antropométrico de corredores de fondo que integraban el grupo control. Algunos pliegues cutáneos resultan más adecuados que otros para valorar la evolución de la masa grasa.
Al contrario de lo que ocurre con sujetos sedentarios cuando inician un programa de entrenamiento, la mayoría de los deportistas de alto nivel (ARD), que llevan varios años en activo, no experimentan cambios muy aparentes en la composición corporal, aún a pesar del importante volumen de ejercicio que realizan durante la temporada, puede ser por adaptaciones hormonales y metabólicas producidas por el entrenamiento durante años, de modo que la eficiencia metabólica aumenta enormemente (esto se observa especialmente en deportes de fondo).
Es una forma de entender cómo a la hora de valorar los requerimientos energéticos en deportistas de élite, las fórmulas quedan muy lejos de la realidad práctica.
Curiosamente en ciclistas de ruta de alto nivel, se observaron descensos significativos del grosor de los pliegues adiposos tricipital y subescapular, no obstante, no mostraron modificaciones significativas el resto de los pliegues analizados: abdominal, suprailíaco, anterior del muslo y pierna media (Calbet, 1993), esto reitera una vez más, que el ejercicio físico específico no disminuye la grasa localizada en los músculos activos, por lo que “hacer abdominales todo los días, no debería de bajar la grasa abdominal específicamente”, sino que muscular esta zona.
Sería conveniente medir los 4 pliegues que aparentemente más correlacionan con la densidad corporal en los deportista: el pliegue tricipital, abdominal, suprailíaco y anterior del muslo. Parece que estos son los pliegues más sensibles a los efectos del entrenamientos, tanto en los deportistas o sedentarios que empiecen un plan de entrenamiento (Calbet, 1993).
Las mujeres, tal como hemos comentado anteriormente, parece ser que son menos sensibles a las pérdidas en los pliegues del tren inferior. En este caso, puede que no sean los pliegues idóneos para hacer la valoración del estado nutricional, ya que las pérdidas de grasa en estas zonas, son más a la larga, especialmente el mujeres que llevan entrenando muchos años. Estas pueden ser más sensibles los pliegues del tren superior como: tricipital, abdominal y el supraespinal.
• Cabañas MD, Esparza F. Editores. Compendio de Cineantropometría. Madrid: CTO; 2009
• Calbet JA, Armegol O, Chavarren J, Dorado C. An anthropometric equation for the determination of the percentage of body fat in young men from the Canarian population. Med Clin (Barc), 1997, 108:207-213.
• Calbet JA, Ortega F, Dorado C, Armegol O, Sarmiento L. Valoración antropemetrica en ciclistas de alto nivel. Estudio de una temporada. Archivos de Medicina del Deporte. 1993, 10:127-132.
• Carter JEL, Yuhasz MS. Skinfonds and body composition of Olimpic Athletes. En: Carter JEL (de). Physical Structure of the Olympic Athletes. Part II: Kinanthropometry of Olympic Athletes. Vol 18. Kargel, Basel.1982:107-116..
• Lohman TG. Skinfols and Body density and their realtion to body faltness: a review. Hum Biol. 1998, 53:182:225.
• Martínez-Sanz JM y Urdampilleta A. Antropometria y control de peso. Sport Training Magazine. 2012; 41:54-7.
• Sardina LB, Teixeira PJ, Guedes PD, Going SB, Lohman TG. Subcutaneus central fat is asociated with cardiovascular risk factors in men independently of total fatness anf fitness. Metabolism. 2000, 49:1379-1385.
• Sociedad Internacional para el Avance de la Kineantropometría (ISAK). Estándares internacionales para la valoración antropométrica. Australia. 2011.
Créditos a Dr. Luis Aarón Quiroga Morales
Información de gran relevancia tomada de Luis Aarón Quiroga Morales