07/01/2026
Generalmente las personas buscan una mejor calidad de vida: mejores ingresos, artículos de consumo, viajes, diversión, comodidades, lujos y bienestar. No obstante, hacemos pocos esfuerzos conscientes y decididos para prepararnos, superarnos y conseguir lo que quieremos. En su lugar, queremos obtener las cosas haciendo el mínimo esfuerzo, obtener beneficios inmediatos por llevar a cabo algún esfuerzo esporádico o utilizar la misma técnica para todos los casos y todas las situciones. Es decir, queremos pasar del punto de partida hasta el destino sin realizar ningun esfuerzo. Y cuando las cosas no resultan, nos desmotivamos y recurrimos a otra técnicas parecida o simplemente tiramos la toalla.
Y muchas personas que consiguen sus metas, con frecuencia comenten el error de pensar que la meta final de la vida es el éxito económico. Albergan ideas como: “si yo tengo más y mejores cosas, entonoces soy mejor persona”, “si tengo un mejor puesto que mis compañeros, tengo derecho a tratarlos como quiera”, o “ya que tengo más dinero, soy una persona más valiosa”, etc. Estas falsas creencias, tan arraigadas en la sociedad, se repiten o insinúan en distintos escenarios: los medios de comunicación, las redes sociales, la música, etc. Es una reducción del bienestar y la felicidad al ingreso económico.
Vivimos en una sociedad fuertemente influenciada por los valores económicos, los cuales tienden a moldear y distorsonar nuestra mentalidad sobre quienes somos y cuales son las metas verdaderamente importantes de la vida. El resultado, un gran número de personas estresadas por no contar con los recursos mínimos para cubrir sus necesidades básicas, otro grupo importante de personas frustradas por no poder mejorar sus condiciones de vida y lograr sus metas, y un pequeño número de personas que disponen de muchos recursos pero que sostienen una visión distorsionada sobre ellos mismos y la sociedad. Estas ultimas personas con frecuencia emplean mal sus recursos y terminan provocando más sufrimiento y malestar a las otras personas.
Si realmente queremos una mejor calidad de vida, es necesario cambiar nuestra forma de pensar. El primer paso no es incrementar nuestros ingresos, el primer paso es trabajar en nosotros mismos. Es preciso cultivarnos para comenzar. Primero invierte en ti y después en cosntruir el mundo que deseas. Tu eres tu recurso más importante para conseguir tus metas, y no solo materiales, sino en todos los aspectos de la vida.