20/05/2014
El Espacio Público en América Latina III
Son precisamente estos dos últimos elementos de funcionalidad y accesibilidad, los que parecerían dar el contenido más generalizado en las sociedades contemporáneas. El “debate actual en las ciencias sociales invita a pensar los espacios públicos y privados como espacios de sociabilidad, más allá del contenido político, interesa concebirlos como escenarios de la vida cotidiana en el sentido… la ciudad podría ser entendida como escenario donde, se sitúan las actuaciones o las puestas en escena de los actores sociales, las posibilidades dramáticas y, las representaciones comienzan a circular de modo que la vida en público y la vida en privado se constituyen como espacios de interacción y presencia… marcados por la posibilidad de sociabilidad continua, las relaciones sociales, el intercambio recíproco de expresividad y la visibilidad” (Soto, 2013)… Especialmente, los espacios públicos de interacción estarían «público designa aquí lo que es visible y se despliega a la luz del día en oposición a lo privado, entendido como aquello que se sustrae de la mirada, a la comunicación y al examen, que conecta históricamente con lo sacro» (Douglas, citado por Soto). “un espacio público es, pues, un espacio en el que el intruso es aceptado, por más que este no haya encontrado todavía su lugar y por más que no haya abandonado su libertad de ir y venir´” (Joseph, citado por Soto). Con base en estos puntos, se podría concluir que “el espacio público es el mundo común, no identificable con la naturaleza, que está constituido por los diversos objetos que fabrica el hombre y por la trama de relaciones humanas. El espacio público es este mundo común que mantiene unidos y, al mismo tiempo, separados a los hombres, y en donde cada uno ocupa una posición diferente al de al lado; por ello la diversidad de perspectivas o pluralidad es irreductible y constitutiva del espacio público” (Di Pego, 2013).