Escuela de Magia MAKER

Escuela de Magia MAKER

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Escuela de Magia fundada en el año 2006 por Frank. P.

Barrios Gómez, donde sus alumnos aprenden magia ceremonial y sus aplicaciones para proteger, sanar y atraer la buena fortuna a las personas, así como para convocar a las fuerzas invisibles del cosmo

25/05/2026

Están invitados al inicio de conferencias públicas, este martes, 26 de mayo, a las 7.30 p.m.
Lugar. Calle Úrsulo Galván 124, zona centro.
Xalapa. Veracruz. México.
Días de conferencias. Martes y miércoles.
Entrada libre.
Informes. 2289884303

25/05/2026

ESCUELA DE MAGIA MAKER.

Frank Barrios Gómez.

Corría el año 2006, cuando unos alumnos gnósticos, en uno de los talleres que estaba impartiendo sobre esoterismo, me pidieron les enseñara en base a la experiencia, que he adquirido a como investigador de los fenómenos paranormales.
Les tomé la palabra como si se tratase de un juego, y les dije que iba a hacerlo. En el siguiente taller, volvieron a preguntarme lo mismo, y eso me puso a pensar. Lo que yo tome como algo al azar, me estaba orillando a cumplir la promesa hecha. Y en el tercer taller que impartí, volvieron a cuestionarme que para cuando iba a fundar algo propio.
Y les dije: “Voy a fundar una escuela de magia, que es en lo que yo me desenvuelvo”, y para un 20 de mayo de 2006, fundé la “Escuela de Magia Maker”.
Mi experiencia adquirida a lo largo de 50 años, se ve reflejada en los conocimientos que imparto en dicha escuela, única en su género, donde al estudiante se le enseña lo que es la magia pura, la cual fue enseñada en templos egipcios hace 5 mil años.
“La magia es la ciencia que nos permite, invocar y mandar a las inteligencias invisibles que nos rodean”. No confundir con prestidigitación, donde al que llaman mago, realiza trucos que se ven gratos a los ojos de los presentes.
En Magia Maker, se le enseña al estudiante el verdadero conocimiento para convertirse en mago, y practicar “alta magia”. Grandes magos como Eliphas Levi, Rasputín, Cornelius Agripa y San Cipriano, nos dejaron mucha enseñanza, con la cual el estudiante aprende a invocar y mandar a los espíritus de la naturaleza, y conjurar energías negativas para erradicar salaciones, y desintegrar trabajos de magia negra. Invocar a los ángeles y solicitarles favores. Dominar la mente y abrir puertas invisibles, para ser próspero en general.
La religión más antigüa, de la que se derivan todas las existentes, es la magia. Hermosa en todos sus aspectos, y en manos de un verdadero mago, realiza maravillas.
El mago conoce las leyes cósmicas, y no las infringe. Actúa de acuerdo al mandato divino, y no a los caprichos de gente sin escrúpulos.
Charlatanes, encontramos muchos que no se tocan el corazón, para estafar al incauto. Este tipo de embaucadores se dan a conocer de inmediato, metiendo miedo a las personas, diciéndoles que tienen un trabajo negro, que les llevará a la tumba, y de esta manera presionan psicológicamente al débil, estafándole fuertes sumas monetarias.
El mago no mete miedo. Actúa y quita el daño de la persona, al menos que tenga un fuerte karma que pagar.

25/05/2026

EL PODER DE LA PALABRA.

Frank Barrios Gómez.

“En el principio era el verbo, y el verbo era con Dios, y el verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas”. (Juan 1.1-3).
El uso de la palabra, es una de las facultades con que nace el hombre. Es un don divino, que debe utilizarse para ayudar, mas no como se acostumbra emplearlo en la actualidad.
Todavía, hace unas pocas decenas de años atrás, no era necesario firmar documento alguno, porque el poder de la palabra pesaba, y era lo que marcaba la calidad moral en el hombre.
Hoy día eso se perdió. El hombre se volvió convenenciero, vendiéndose al mejor postor, y de lo que hoy jura fidelidad, a la vuelta de la esquina quedó en el olvido. Ahora, se hace necesario que se estampe la rúbrica, para que no se finja demencia. Y aun así, no falta más de un vivillo que no quiere aceptar lo que firmó.
El cuerpo humano, hablando filosóficamente, podemos compararlo con un gran barco. ¿Qué instrumento es el que le da la dirección a esa embarcación? ¡El timón! Y al humano, ¿qué músculo lo dirige? ¡La lengua! La cual viene siendo un órgano móvil, situado en el interior de la boca, desempeñando importantes funciones como la masticación, deglución, lenguaje y el sentido del gusto.
Es muy fuerte este músculo, pero más fuerte son las palabras que emite, las cuales suelen llevar consuelo o desconsuelo. La palabra es un don divino, que nos otorga nuestro Creador, para que podamos comunicarnos con nuestros semejantes; y como todos los dones, debe ser empleado para hacer el bien.
Los pensamientos y sentimientos, se conjugan en la mente, para que sean externados por medio de la palabra. En la antigua Grecia, los sabios filósofos, primero educaban a sus discípulos, para que aprendieran a darle la dirección correcta al verbo.
Los chinos no se quedaban atrás. Su filosofía milenaria, todavía está en boga en cualquier cuerpo de doctrina filosófica. La serenidad de estos grandes maestros, desarmaban a quien quisiera pasarse de listo con ellos.
En cierta ocasión Confucio, quien se encontraba dando sus enseñanzas, fue increpado por Pu Shang, conocido como maestro del arte de la intriga. Qué clase de sabio eres tú, que te atreves a decir que Yen Hui te supera en honradez; que Tuan Mu es superior a ti a la hora de explicar las cosas, que Chung Yu tiene más valor que ti, y que Chuan Sun te supera en elegancia.
Pu Shang, con una sonrisa maliciosa, que no podía esconder, terminó de vomitar su veneno preguntando: Si aceptas que te superan, ¿por qué son tus discípulos?
Con esa serenidad que sólo la experiencia de la vida, confiere a los grandes hombres, responde Confucio: “Yen Hui es muy honrado, pero no sabe cómo ser flexible. Tuan Mu es un maestro en el arte de la elocuencia, pero no sabe dar un simple sí o no por respuesta. Chung Yu posee mucho valor, pero le falta ser prudente. Y Chuan Sun es muy exquisito con su elegancia, pero carece de modestia. Por eso, los 4 están muy contentos de ser alumnos míos, porque quieren superar esos defectos.
Los pensamientos y sentimientos, aunados a la palabra, son herramientas muy poderosas que bien, pueden abrirnos o cerrarnos puertas; atraer a repeler multitudes, ser felices o vivir en la zozobra.
La palabra, hablada o escrita, constituye un conjunto de vibraciones que influyen en el corazón, mente y alma de quien la escuche o lea. Bien enfocada, puede ayudar en su momento a un necesitado, que está requiriendo un sabio consejo, para ponerlo en práctica y salir delante de un problema, o a la hora de tomar una decisión que cambiará su vida.
Somos los únicos responsables sobre el uso que se le dé a las palabras que salen de nuestra boca. No hay que ser viscerales, como dicen los mediocres, que por sus venas no corre leche, y no se miden a la hora de externar sus sentimientos, aunque después se arrepientan, pero este tipo de gente, parece que jamás aprende la lección, porque no han salido de una, cuando ya están diciendo o escribiendo otra atrocidad.
Bien claro dijo Jesús de Nazaret, que no hace tanto daño lo que entra, sino lo que sale de la boca. Como reza un refrán chino: “Si estás enojado, cierra la boca porque podrías decir cosas de las que te arrepentirás. Si las dijiste, de inmediato corrige ese error”. Pero el falso orgullo, hace que muchos, por su soberbia, no acepten que cometieron un error y viven con ese remordimiento por toda su vida.
Un mensaje bien escrito o hablado, por ley de afinidad será un bálsamo para quien lo requiera. Y para otros, es lo que necesitaban para reforzar lo que ya conocían. Todo lo contrario sucede, cuando se utiliza esta herramienta sin escrúpulos, con fines egoístas y ambiciosos, llenos de rencor y destrucción, el resultado suele ser destructivo.
Una palabra puede acariciar o herir, ser un bálsamo para alentar o deprimir; despertar los más altos o bajos instintos, dar valor o fomentar la cobardía, impulsar al heroísmo o a la degradación, construir o destruir. Todo esto, suele verse a diario con gente positiva, que inyecta esa energía a quienes la aceptan. O personas chismosas, que se deleitan sembrando en mentes débiles discordia, desconfianza y más, cuando son los causantes de hacer que se rompan muchas uniones, ya sea de amistad o matrimoniales.
Las palabras no se las lleva el viento, porque dejan una huella que siempre acompañará al individuo. Por eso, los griegos decían que la palabra era divina, y los sabios elogiaban el silencio. Hay que aprender a seleccionar los sentimientos, porque se convertirán en palabras, las cuales marcarán un destino.
Pueden echarse muchas cosas a rodar y luego recogerlas, sin mucho problema. Pero hay que cuidar y seleccionar las palabras que salgan de la boca, porque en muchas ocasiones, va de por medio la felicidad o infelicidad, la paz o la guerra, el éxito o el fracaso.
El hombre, es el único que se tarda en construir algo toda su vida, y al mismo tiempo, se da el gusto de destruirlo en un abrir y cerrar de ojos. La palabra puede considerarse como una gema. Si se lanza al rostro de alguien resultará herido, pero si se envuelve en un papel, y con delicadeza es entregada a la persona, será aceptada con agrado.
El sabio calla. El inteligente opina, mientras que el ignorante grita. El día en que se aprenda a hacer buen uso del verbo, se notarán muchos cambios en la vida de quien emplee esta filosofía. Hay que desenvolverse como el sabio y el inteligente, porque el tercero, hará de su vida un mar encabritado, que siempre estará lleno de fuertes vientos, arrastrando al abismo todo aquello que esté sobre su superficie. Aprendamos a seleccionar nuestras amistades, aunque cada quien aceptará las cosas de acuerdo a sus vibración interior.

24/05/2026

XTABAY.

Frank Barrios Gómez.

Recordar a la hermosa tierra del faisán y el venado es cosa melancólica. No necesariamente me refiero a la tristeza, me enfoco a la hermosura y magia de ese sitio; a la opulencia que en su momento tuvo, gracias a que ahí se gestó una de las civilizaciones prehispánicas más poderosas de América, los mayas.
Todavía recuerdo cuando viví en ese lugar paradisíaco. La gente, sencilla y con un corazón tan grande, que me pregunto cómo es posible que les quepa en su pequeño cuerpo. La tranquilidad que ahí respiré hace más de 3 décadas todavía se sigue respirando, por ser uno de los Estados más seguros de nuestra hermosa República Mexicana.
El idioma maya, no permitió que fuera adulterado por modismos impuestos por los colonizadores, y hasta la fecha sigue intacto. Recuerdo que uno de mis alumnos en ese entonces, me ofreció enseñarme la lengua maya, diciéndome que él lo hablaba en un 60 %, y en mi ignorancia producto de la juventud (23 años), no le tomé la palabra.
Cuando tuve que irme de Mérida, se lo comuniqué a un gran pilar que hasta entonces la divinidad había puesto en mi camino, el Teniente enfermero Víctor Manuel Torres Hawar, del Distrito Federal. Era como un padre para mí. Casi llorando me dijo: “No te vayas, Frank. No te vayas”. Metiéndose la mano en el bolsillo continúa: “Es dinero, dime cuanto necesitas, yo te lo doy, pero no te vayas”. Con pesar por el dolor que le estaba causando respondí: “Teniente, no es por dinero. Ya pedí mi cambio a las autoridades gnósticas de México y me lo aceptaron”.
Grandes historias me platicaba el Teniente Hawar, como le decíamos, ya que en su momento, él visitaba los lugares más recónditos del Mayab, donde todavía no llegaba el hombre blanco, y cuando llegaban a esas rancherías las casas estaban vacías. El pueblo era fantasmal y el guía que le acompañaba, comenzaba a hablar en la lengua materna diciendo que los visitaban en son de paz, llevándoles alimento, ropa y medicina.
Poco a poco, iban apareciendo los hombres de la tribu. Escuchaban al guía y con desconfianza entrecruzaban palabras cortas con él. Por fin, cuando los jefes de la tribu quedaban convencidos que no iban a sufrir daño alguno, comenzaban a llamar al resto del pueblo, quien emergía entre la maleza. Mujeres, niños y ancianos hacían acto de presencia.
Por la confianza que llegó a granjearse con esos nativos el Teniente Hawar, se le permitió estar presente en algunos de los ritos que hacían dependiendo de las necesidades. Un día me dice el Teniente: “En el ritual de los 4 sapos a los puntos cardinales, para la lluvia, una vez terminado de inmediato una llovizna empezó a caer en el lugar”.
Una de las historias que rara vez se escucha entre los habitantes del mayab, comentada por mayas que todavía conservan su pureza, es la de “La mujer Xtabay”. A su alrededor, cobijados todavía por las llamas de una hoguera, todos siguen con atención las palabras del narrador. Y puede escucharse la leyenda varias veces, notándose que en lo mínimo es cambiado el contenido.
En un poblado de la Península de Yucatán vivían 2 hermosas mujeres. Una de ellas, conocida por su mote “Xkeban”, que significa “prostituta”. Su belleza era tal, que sin importar el rango, los hombres caían rendidos de amor a sus pies. Era la envidia de las mujeres, quienes no dudaban a atacarla inmisericordemente. Los maridos escuchaban y guardaban silencio. En sus adentros si no es que ya habían probado con Xkeban las mieles del amor, estaban a punto de ceder ante sus angelicales encantos. El verdadero nombre de esta mujer fue “Xtabay”.
Cerca de su casa, vivía otra mujer que no desentonaba con su belleza. Era muy pulcra, se vestía divinamente, su casa bien arreglada. Se decía que permanecía virgen y que ella era la manifestación de la pureza. No se le conocía pecado alguno, y más de un galán quiso casarse con este dechado de virtudes, quien no los aceptaba para permanecer pura ante los dioses del mayab. Su nombre fue Utz-Colel.
Pero la gente del pueblo, desconocía que el alma de Utz-Colel estaba envenenada. La envidia hacia su vecina le hacía proferir infinidad de maldiciones hacia ella. Las presunciones de dadivosa no las cumplía, porque no se le veía convivir con los más necesitados. Era fría, calculadora como una serpiente, y sentía repugnancia hacia los necesitados.
Los galanes que visitaban a Xtabay le obsequiaban verdaderos tesoros en oro y especies. Esto más motivaba los desaires que le hacían en el pueblo pero ella, nunca los enfrentó y siempre se mantuvo con la cabeza altiva, haciendo de oídos sordos a los desaires.
Era común que Xtabay se ausentara del pueblo por varios días. Decían las malas lenguas, que no conforme con sonsacar a los hombres del lugar, su lujuria la hacía ir a otros poblados a vender sus encantos.
Pero el verdadero motivo de los viajes de Xtabay, era porque visitaba a los más necesitados de otras poblaciones, compartiendo con ellos el dinero que había recabado, ayudándoles a saciar su hambre, cubrir sus cuerpos con ropa y comprar medicamentos para quienes lo requerían.
Y así pasó la vida de esta paladina, entre vender sus encantos en su pueblo y visitar a los necesitados, para ayudarles compartiendo con ellos lo ganado.
Un día, los habitantes del pueblo no vieron por días salir de su casa a Xtabay. Grande fue la alegría principalmente de las mujeres, quienes decían que descansaban de tan nefasta presencia. Pero conforme transcurrían los días, un agradable aroma a flores comenzó a invadir al pueblo.
Sus intrigados habitantes estaban maravillados con la presencia de tan inefable aroma. Decían que se trataba de la bendición de los dioses. Decidieron investigar el sitio de donde salía ese aroma, y notaron que era de la casa de la pecadora.
Cuando entraron a la casa, vieron que Xtabay yacía mu**ta en su cama. Tenía días en esa situación, y varios animales estaban a su alrededor cuidándola. Cuando Utz-Colel se enteró, se enfureció diciendo que todo era mentira. Que los espíritus del mal se estaban manifestando de esa manera para seguir sonsacando a los varones; y cuando ella muriera, el pueblo notaría que de su cuerpo emanaría el más exquisito aroma.
A los pocos días murió Utz-Colel. Mucha gente asistió a su sepelio. Pocos días después del entierro, de su sepultura comenzó a emanar un olor tan desagradable, que era el de un cuerpo putrefacto. De la tierra donde la enterraron brotó el cactus Tzacam, lleno de espinas y de mal olor. Mientras que en la sepultura de Xtabay, brotó la flor Xtabentún, de inigualable belleza y aroma exquisito. Los dioses del mayab, premiaron a las 2 mujeres con estas plantas, en base a la grandeza del corazón que manifestaron en vida.

24/05/2026

LA LEYENDA DEL ZURQUI.

Frank Barrios Gómez.

Costa Rica, cuna de la democracia latinoamericana, está conformada por una pequeña extensión de 50.100 km2. Ubicada en la franja central del continente americano, ofrece una vasta red de diversiones para propios y visitantes.
Algo que llama la atención del mundo, es que en esa tierra llamada “La Suiza centroamericana” no existe ejército. Como en cualquier lugar del mundo, Costa Rica no escapa a la problemática que le aqueja. En 1948, el entonces golpista, José Figueres Ferrer, dio un golpe de estado ya que las elecciones entre Luis Rafael de la Trinidad Otilio Ulate Blanco y Rafael Ángel Calderón Guardia, resultando ganador el primero, fueron anuladas por el Congreso, lo que ocasionó ese golpe armado.
Se puso como presidente a Teodoro Picado, y fue derrocado por José Figueres Ferrer, quien 1 ½ años después del levantamiento armado, entregó la presidencia a Otilio Ulate, el ganador de las elecciones.
Entre las reformas de la Nueva República, el presidente interino José Figueres Ferrer, abolió al ejército. Cada 1 de diciembre se lleva a cabo esta celebración. Costa Rica, tierra pacífica, que ha soportado varias intromisiones en su gobierno, ha defendido su territorio levantando la bandera blanca de la paz, y ha rechazado cualquier tipo de ayuda militar que se le ha ofrecido, basándose en su firme creencia, de que primero debe agotarse el diálogo para eliminar asperezas.
Como todo pueblo de América, Costa Rica posee un rico historial en leyendas, siendo una de ellas la del Zurquí. Se trata de una zona boscosa, ubicada a 14 kilómetros de la capital, San José. Rica en flora y fauna, aunado a la explotación que se le ha dado para el turismo.
El visitante no puede pasar por alto ese hermoso lugar, donde se aprecia que el país es uno de los protectores de flora y fauna a nivel mundial. La práctica del rapel, es propicia para quienes gustan llevar a cabo descensos complicados que hacen aflorar la adrenalina.
El teleférico, permite que el visitante explore desde las alturas el vasto bosque m***añoso, como si en realidad estuviera volando. Ya más tranquilos, después de una práctica que agota físicamente, el turista se puede degustar de los excelentes platillos culinarios que ahí se acostumbran.
La amabilidad de la gente de la región, hacen sentir al foráneo como si estuviera en casa, y cuando abandonan el país, siempre queda la nostalgia por volver a visitar el lugar y convivir con genta pacífica como lo es la de Costa Rica.
Son comunes los manantiales, los cuales se aprecian en forma abundante. El lugar es húmedo, haciendo que esta tierra sea fértil, y permita el crecimiento de especies únicas en el mundo. En estos momentos, se aprecia ese paraíso cuidado celosamente por el gobierno, sabedor que se trata de un pulmón para el país, gracias al cual todavía se respira aire puro prácticamente en todo el territorio nacional.
Pero si nos rem***amos siglos atrás, cuando todavía el hombre blanco no llegaba a estas tierras, encontramos que en la región del Zurquí habitó la tribu Térraba. Eran pacíficos, pero cuando se trató de defender su territorio, provocaron batallas encarnizadas para expulsar al invasor.
Fueron guardianes celosos de lo que les rodeaba. Cazaban lo necesario para comer. Cortaban únicamente los árboles necesarios para construir sus chozas. No envenenaban los ríos, sabedores que toda especie viviente necesita de ese líquido vital para subsistir. Y entre ellos predominaba la armonía. Su gobierno estaba compuesto por los ancianos más sabios, quienes gracias a su experiencia, supieron impartir la justicia.
Cuenta la leyenda que existió una princesa de enorme belleza. Turi uah, fue su nombre, llamada también la princesa de los valles del Volcán Barba. Llegaron tiempos de guerra y su padre, el cacique de la tribu la cuidaba celosamente ya que si algo llegaba a pasarle, él moriría de pena, porque su hija era lo que más amaba sobre la tierra.
Pero entre los enemigos, se encontraba un guerrero de frente alta, como si fuese un espejo brillante como la plata, y que además recibía el agua que caía como bendición del cielo.
Y cuando vio a Turi uah, se produjo en él un flechazo que a pesar de luchar con todas sus fuerzas para arrancarlo de su corazón, no pudo hacer nada. Sólo bastó que viera la tierna mirada de la princesa, para saber que ya no podía echar marcha atrás, porque su destino estaba marcado por la llama del amor.
Entre los jóvenes se llevó a cabo una relación sentimental. Ambos estaban atemorizados porque sus tribus eran enemigas, y no aceptarían que esa unión se llevara a cabo.
Los jóvenes enamorados olvidan lo prohibido de su idilio y decidieron huir lejos, donde nadie les conociera para vivir su romance. A su paso, la tierra húmeda marcaba las huellas de los fugitivos, y la naturaleza deseosa de ayudarles en su huida, se encargaba de cerrar esas marcas de pasos cerrando los hoyos y borrándolos con la pertinaz llovizna que siempre estaba presente.
Pero cuando el cacique se entera de la huida de su hija, m***a en cólera y envía a los más fieros guerreros en busca de los fugitivos. La orden era dar muerte de inmediato al invasor que se había llevado a su hija, y a ella traerla de regreso a la tribu, junto con un grupo de doncellas que la habían acompañado, mostrándole fidelidad.
Turi uah junto con sus damas de compañía, no podían avanzar muy rápido por los escabrosos caminos. Sus delicados cuerpos no estaban acostumbrados a ese tipo de trajín, y la distancia entre ambas partes, poco a poco se fue acortando hasta que les dieron alcance.
Por más fiereza que mostró el gallardo guerrero de frente alta y luminosa como la plata, fue superado en número y le dieron muerte, como lo había ordenado el cacique.
Turi uah y sus doncellas lograron avanzar un poco, pero su corazón estaba desgarrado al ver que su amado había sido asesinado. Ya nada le importaba, lo que quería era alcanzarlo en ese viaje que había emprendido, y no sentía las heridas que le provocaban las espinas de los arbustos, que poco a poco desgarraban su frágil piel.
Los dioses se compadecieron de la tristeza de la princesa, y tanto ella como sus acompañantes, pronto comenzaron a sentir que sus cuerpos se tornaban ágiles, cubiertos por hermosas plumas y pronto elevaron vuelo, ante los sorprendidos ojos de sus perseguidores.
Se habían convertido en jilgueros. Su canto es melancólico y habitan en la región del Zurquí. Cuentan los viejos de la zona, cuando los escuchan cantar, que se trata de la princesa Turi uah, que llama a su amado, y al no obtener respuesta, su canto se vuelve melancólico. Y las demás aves, son las damas de compañía que la acompañan en su dolor.

23/05/2026

23/05/2026

Magia ¿Dónde buscarla?

Frank Barrios Gómez.

Querer, saber, osar y callar, son los 4 pilares que debe recorrer, quien se adentra al conocimiento. El sabio calla. El inteligente opina. El ignorante grita.
Para poder externar un punto de vista, primero hay que recorrer el camino. Nadie que no se haya adentrado por un sendero, tiene derecho a dar una opinión.
Muchos son los que hablan a ciegas sobre la magia, sin haberla practicado. La práctica es la que hace al maestro, y son muchos años de ejercer un conocimiento, para llegar a dominarlo.
La magia actúa, y se manifiesta en el momento preciso, ni antes ni después. Esto lo sabe el mago, y al aplicarla, espera pacientemente el resultado.
Cuando se lleva a cabo un trabajo de Alta Magia, hay que esperar a que el resultado se materialice, dejando asombrados a más de un escéptico, que se tragará todo el veneno que había lanzado, al burlarse de algo que desconocía, y lo hizo actuar como un ignorante, de los que existen muchos.
Xalapa. E. Veracruz. México.
23.05.2021

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