Divulgación STEMocionante

Divulgación STEMocionante Página dedicada a divulgar la ciencia y la tecnología de manera emocionante y divertida.

Cuando Apollo 11 despegó en 1969, Tomás tenía diez años. La televisión era pequeña, en blanco y negro, y la señal tembla...
01/04/2026

Cuando Apollo 11 despegó en 1969, Tomás tenía diez años. La televisión era pequeña, en blanco y negro, y la señal temblaba como si también estuviera nerviosa.

No entendía del todo lo que pasaba, pero sí entendía algo esencial: los adultos estaban en silencio. Y eso, en su mundo, significaba que algo importante estaba ocurriendo.

Su padre, sin apartar la mirada, le dijo:
—Mira bien… esto no vuelve a pasar.

Tomás no sabía que esa frase se le quedaría grabada más fuerte que las imágenes borrosas de la Luna.

Esa noche vio a un hombre bajar lentamente por una escalera imposible, pero sintió algo que sí entendió: el mundo podía cambiar de golpe.

Durante años, ese recuerdo se convirtió en una especie de brújula invisible. Tomás siempre volvía ahí, a ese momento en que la humanidad hizo algo que parecía imposible.

Pero el tiempo hizo lo suyo.
Los hijos crecieron.
La televisión cambió.
La vida se llenó de pendientes.

Y durante mucho tiempo, la Luna volvió a ser solo… la Luna.

Hasta que un día, ya con el cabello completamente blanco, Tomás vio una noticia sobre el programa .

Sintió nostalgia y algo más, como una chispa que se negaba a apagarse. Así llegó el día del lanzamiento de Artemis II.

Esta vez había una pantalla enorme, nietos corriendo, hijos revisando horarios, preguntas cruzándose en el aire.

—¿De verdad van a regresar a la Luna, abuelo?
—Sí —respondió Tomás—. Pero no es solo regresar… es aprender a quedarnos.

Cuando el cohete encendió, el sonido no tembló como antes. Esta vez fue nítido, profundo, casi físico. Todos se quedaron quietos. Y Tomás sonrió.

Porque entendió algo que a los diez años no podía poner en palabras:

Que no se trataba de ver un cohete despegar.
Ni siquiera de llegar a la Luna.

Se trataba de esto.

De estar juntos.
De hacerse preguntas.
De sentir que el mundo, otra vez, podía cambiar.

Uno de sus nietos, con los ojos brillantes, le preguntó:
—Abuelo… ¿esto es importante?

Tomás no respondió de inmediato.
Miró la pantalla, luego a su familia, y finalmente dijo:

—Sí… pero lo más importante es que tú lo estás viendo.

La experiencia se transmitió. 🚀

08/03/2026
Las cuotas de género en ciencia no son la solución 🔬En muchos sistemas científicos ocurre un fenómeno conocido como la t...
08/03/2026

Las cuotas de género en ciencia no son la solución 🔬

En muchos sistemas científicos ocurre un fenómeno conocido como la tubería con fugas. Hombres y mujeres pueden entrar a la formación universitaria o a programas de posgrado en proporciones cercanas al 50/50. Sin embargo, a medida que avanza la carrera académica, esa proporción cambia. En puestos de liderazgo, direcciones de laboratorio o cátedras, las cifras suelen acercarse más a un 80/20. Es decir, el sistema pierde talento femenino en el camino. 📉

Este patrón se ha observado en múltiples países y disciplinas: muchas mujeres comienzan carreras científicas, pero pocas llegan a posiciones de liderazgo o reconocimiento. El problema, por tanto, no parece estar solo en quién entra al sistema, sino en lo que ocurre dentro de él a lo largo del tiempo. 🧪

Otro fenómeno relacionado es el llamado "Efecto Matilda", un concepto en estudios de ciencia que describe cómo las contribuciones científicas de mujeres han sido históricamente invisibilizadas o atribuidas a colegas hombres. No significa que ocurra siempre ni que sea necesariamente intencional, pero sí que se trata de un patrón documentado en la historia de la ciencia. 📚

Un ejemplo conocido es el de Lise Meitner. Esta física desempeñó un papel fundamental en la explicación de la fisión nuclear. Sin embargo, cuando en 1944 se otorgó el premio Nobel de química por ese descubrimiento, el reconocimiento fue únicamente para su colega Otto Hahn. A pesar de que su trabajo fue clave para comprender el fenómeno, su nombre quedó fuera del premio. ⚛️

Ante situaciones como estas, muchas instituciones han implementado cuotas de género con la intención de acelerar la corrección de desequilibrios históricos. La motivación es comprensible: si el cambio cultural es lento, las políticas pueden intentar empujarlo. Pero las cuotas suelen actuar más como un parche temporal que como una solución estructural. 🧩

Si un sistema introduce cuotas solo en la entrada —por ejemplo, garantizando admisiones cercanas al 50/50— pero no cambia las dinámicas que afectan la permanencia, la promoción o el reconocimiento, el resultado final puede seguir siendo desigual. El problema no desaparece: simplemente se desplaza hacia etapas posteriores de la carrera científica. 🔍

Por eso, más que enfocarnos únicamente en cuotas, tal vez deberíamos preguntarnos qué dinámicas dentro de la cultura científica están produciendo esas fugas en la tubería. Diversos estudios en sociología y educación científica sugieren algunas estrategias prometedoras: 💡

— Hacer visibles las contribuciones históricas de científicas para ofrecer referentes diversos.
— Revisar procesos de evaluación, contratación y promoción para reducir sesgos implícitos.
— Implementar evaluaciones más transparentes o incluso anónimas (Double Blind) en concursos, premios y promociones.
— Reconocer de forma clara las contribuciones individuales mediante sistemas de autoría más detallados (CRediT)
— Promover mentorías, redes de apoyo y condiciones laborales que permitan desarrollar carreras científicas sostenibles. 🔬

La ciencia necesita talento, curiosidad y diversidad de perspectivas. Si el sistema pierde a muchas personas valiosas en el camino, no solo es un problema de equidad: también es una pérdida para el propio progreso científico. 🌍

Las cuotas de género no son la solución. No por sí solas. En el mejor de los casos, son un parche temporal. El objetivo debería ser que algún día ya no sean necesarias, porque habremos sido capaces de corregir las dinámicas que hoy hacen que parte del talento científico se pierda en el camino. 🚀

Desde nuestra posición —docencia, investigación, o administración— podemos empezar por exigir transparencia, cambiar prácticas de nominación y formarnos para reconocer sesgos. ¿Qué vas a hacer tú desde tu lugar? ✊

Durante siglos, millones de personas han practicado el ayuno, no como castigo, sino como lo que la psicología llamaría e...
01/03/2026

Durante siglos, millones de personas han practicado el ayuno, no como castigo, sino como lo que la psicología llamaría entrenamiento de autocontrol.

En una era de constante,
quizá necesitamos un poco de .
No para dejar de vivir. Sino para empezar a decidir. Pues cuando decides pausar algo, descubres cuánto control tenía sobre ti.

En México, el sarampión volvió a tocar puertas.Más de 9,000 casos desde 2025.28 vidas perdidas.Pero detrás de cada númer...
17/02/2026

En México, el sarampión volvió a tocar puertas.

Más de 9,000 casos desde 2025.
28 vidas perdidas.

Pero detrás de cada número hay algo que no aparece en los reportes:
Hay personas que no pueden simplemente “decidir vacunarse”.

Un bebé de seis meses todavía no tiene su esquema completo.
Un paciente oncológico puede no generar la misma respuesta inmune.
Durante el embarazo, algunas infecciones se vuelven más peligrosas.

Ellos dependen de algo invisible, pero poderoso:
la protección de quienes los rodean.

La inmunidad colectiva no es una teoría.
Es el gesto silencioso de alguien que revisa su cartilla.
Es la decisión consciente de actualizar una vacuna.
Es el “yo me cuido para cuidarte”.

El sarampión es uno de los virus más contagiosos que existen.
No necesita muchas puertas abiertas.
Solo una brecha.

Y cuando la brecha aparece, no golpea primero al más fuerte.
Golpea al más vulnerable.

Vacunarte, cuando puedes hacerlo, no es un acto político.
Es un acto de responsabilidad compartida.
Es una forma concreta de decir: tu vida también me importa.

Porque al final, la salud pública se construye así:
persona por persona, decisión por decisión.

Revisa tu esquema de vacunación.
Si tienes dudas, acude a tu centro de salud. Actualiza lo que haga falta.

Y comparte esta información.
Alguien puede necesitar leerla hoy.

Porque proteger a quienes no pueden protegerse solos es una de las formas más claras de amor colectivo.

¿Y si el gesto más romántico ♥️ de la humanidad no fue una carta 💌… sino una sonda espacial? 🛰️
15/02/2026

¿Y si el gesto más romántico ♥️ de la humanidad no fue una carta 💌… sino una sonda espacial? 🛰️

DOCTORA MEXICANA  HACE HISTORIA EN EL DEPORTE El frío de Italia le corta la piel, pero antes de dar el primer impulso, R...
13/02/2026

DOCTORA MEXICANA HACE HISTORIA EN EL DEPORTE

El frío de Italia le corta la piel, pero antes de dar el primer impulso, Regina Martínez ya ha ganado algo: es la primera mujer mexicana olímpica en esquí de fondo.

Comienza la carrera. Su respiración se acomoda al ritmo de la nieve. Cada brazada es técnica, precisión, resistencia. Como en una cirugía o una guardia interminable en el hospital.

Avanza recordando Minnesota, donde el frío y la soledad le llevaban por la depresión estacional. Paro allí, la joven médica mexicana descubrió el esquí de fondo casi por casualidad. “Me salvó y me devolvió un sueño”, diría después.

En 2018 vio a un mexicano —Germán Madrazo— cruzar la meta olímpica al final, pero con la bandera en alto. Piensa: Si él pudo, yo también puedo. Lo contacta y se vuelve su entrenador. Pero en México no hay tradición, infraestructura o recursos. Se muda a Miami y entrena cuando puede. A veces de madrugada, antes del hospital. A veces después de jornadas extenuantes.

A media carrera el cansancio es real. Ella ajusta técnica, respira, analiza y corrige.
Pues ella sabe algo que otros quizá olvidan: esto no se trata del podio sino del proceso. En ciencia, no todo experimento termina en publicación de alto impacto. En investigación, no todos los datos son perfectos.

Mira la meta a la distancia, da su máximo esfuerzo y entonces lo logra. Cruza la línea con lágrimas. Es la última en llegar, pero la primera en algo más importante:
la primera mujer mexicana en terminar esta prueba olímpica.

La espera una brasileña para abrazarla. La esperan las medallistas, que se quedan para felicitarla. Porque en el esquí de fondo —como en la ciencia— se respeta a quien persevera.

La historia de Regina no es una historia de velocidad. Es la historia de una mujer que combinó medicina y alto rendimiento. Que entrenó cuando nadie veía.
Que estudió cuando nadie aplaudía. Que resistió cuando nadie apostaba.

Y eso es exactamente lo que exige una carrera STEM. No brillantez instantánea ni talento milagroso. Sino repetición, método, disciplina y perseverancia. La meta es no rendirse.

Y tú, ¿Qué meta estás dispuesto/a a cruzar aunque no haya podio?

En 1967 Jocelyn Bell, una estudiante de doctorado mira sin pestañear unos gráficos. Para los demás, son solo trazos y es...
11/02/2026

En 1967 Jocelyn Bell, una estudiante de doctorado mira sin pestañear unos gráficos. Para los demás, son solo trazos y estática: ruido cósmico que cualquier sistema podría descartar. Pero ella no ve ruido. Siente un ritmo. Un pulso que se repite con la constancia de un latido. Su ojo atento transforma esa irregularidad en algo inmenso. Imagina por un segundo la emoción de descubrir algo que nadie más ha visto: ¡el primer púlsar! —una estrella que late en el silencio del universo—.

En 1974, el descubrimiento recibe el reconocimiento mayor :el Premio Nobel de Física, pero... su nombre no aparece. El honor recae sobre su asesor y otro astrónomo. Es una herida sutil pero profunda.

Décadas después, su historia toma un giro, la ciencia finalmente reconoce la carrera de la Dra. Bell en 2018 con un premio de $3 millones de dólares, y ella hace algo que redefine su legado: donarlo todo para crear becas destinadas a mujeres, a personas de minorías y a estudiantes que, con frecuencia, se quedan fuera. Su respuesta no fue solo reclamar un nombre, fue crear oportunidades para que otros nombres también pudieran sonar.

Este 11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, es más que una fecha: es una invitación a revisar a quiénes escuchamos, a quiénes damos el micrófono y qué historias repetimos. No se trata solo de celebrar logros visibles; se trata de crear trayectorias para que más curiosidades puedan convertirse en descubrimientos.

¿Y qué puedes hacer ahora? Pequeñas acciones con gran impacto:
* Invita a una estudiante a un taller, laboratorio o charla.
* Da crédito público a quienes colaboran en tus proyectos.
* Ofrece tiempo como mentor/a o conecta a alguien con una oportunidad.
* Comparte esta publicación y etiqueta a alguien que te haya abierto una puerta en STEM. En mi caso la maestra Mirna Villanueva Guevara

Hacer no es sólo "mostrar datos". Es contar historias que conecten, que visibilicen a las personas detrás de los descubrimientos, que nombren las injusticias y propongan vías para cambiar las cosas.


29/11/2025

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