19/05/2022
Los olmecas y el "misterio" detrás de las cabezas colosales.
El genio escultor olmeca creó diversos elementos que permiten identificar de inmediato la particularidad de esta cultura. Sobresalen las cabezas colosales, las estelas, los tronos y una serie de glifos o símbolos que serán la base de la escritura, el sistema numérico y la cosmovisión de esta gran civilización.
En 1862 José Ma. Melgar encontró la primera cabeza colosal en Hueyapan, dentro del área de Tres Zapotes, Veracruz. Desde entonces se han hallado 17 cabezas colosales. Tres en este sitio, diez en San Lorenzo, Veracruz y cuatro en La Venta, Tabasco.
Las cabezas colosales constituyen, hasta el presente, el sello de identidad de la cultura olmeca. Ningún otro pueblo, posterior a los olmecas, continuó con esta tradición. Como afirma la experta Beatriz de la Fuente (1995): las cabezas “son ejemplo único en la historia de la humanidad”.
Por su tamaño y peso han impactado desde el descubrimiento de la primera cabeza colosal. La altura de los monolitos va de 1.47 hasta 3.40 metros y su peso varía de entre 6 a 50 toneladas.
Durante un tiempo se creyó que las cabezas colosales representaban a jugadores de pelota, por el supuesto casco que llevan sobre la cabeza. También se llegó a pensar que eran retratos de guerreros o sacerdotes. Finalmente, por la información que se tiene hasta el presente, se puede afirmar que las cabezas colosales son retratos de los dirigentes políticos, de los jefes o gobernantes.
“Que la fuerza, la salud y el conocimiento nos acompañen”
Dr. Feliciano Wong Ortiz.
Presidente del Centro Difusión y Rescate de la cultura Olmeca cdyrco