30/07/2026
Esto también es TDAH… aunque muchas veces pase desapercibido
Cuando pensamos en el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), es común imaginar a un niño que no puede quedarse quieto, interrumpe constantemente o parece tener mucha energía. Sin embargo, el TDAH es mucho más que hiperactividad.
Muchas personas, especialmente quienes presentan un perfil predominantemente inatento, adolescentes, mujeres y adultos, experimentan dificultades que suelen confundirse con desorganización, pereza, falta de interés o irresponsabilidad. En realidad, estas conductas tienen un origen neurobiológico relacionado con el funcionamiento de las funciones ejecutivas del cerebro.
Algunas manifestaciones menos conocidas incluyen:
• Desconectarse en medio de una conversación sin darse cuenta.
• Buscar repetidamente objetos que acaban de perder.
• Sentirse emocionalmente sobrepasado y reaccionar con mayor intensidad.
• Llegar tarde de forma frecuente, aun cuando exista la intención de ser puntual.
• Percibir tareas sencillas como extremadamente abrumadoras y no saber por dónde empezar.
• Esforzarse por ocultar las dificultades para que los demás no las noten, lo que puede generar un gran desgaste emocional.
• Tener dificultad para conciliar el sueño porque la mente continúa activa durante la noche.
• Olvidar fechas, compromisos o entregar trabajos fuera de tiempo.
Es importante recordar que ninguna de estas características, por sí sola, confirma un diagnóstico de TDAH. Todos podemos experimentar alguna de ellas ocasionalmente. La diferencia está en que, en las personas con TDAH, estas dificultades son persistentes, aparecen en diferentes contextos y afectan significativamente su desempeño escolar, laboral, social o familiar.
Comprender el TDAH desde una perspectiva amplia nos ayuda a dejar de juzgar conductas que muchas veces no dependen de la falta de esfuerzo. Detrás de un niño que parece distraído, un adolescente que olvida constantemente sus tareas o un adulto que lucha por organizarse, puede existir una condición que necesita comprensión, estrategias adecuadas y, cuando es necesario, una evaluación profesional.
Conocer el TDAH es el primer paso para reemplazar los prejuicios por empatía y ofrecer los apoyos que cada persona necesita para desarrollar su máximo potencial.