15/07/2026
¿Cómo cambiaría la educación si los niños convivieran con animales y naturaleza?
Cambiaría profundamente la manera en que entendemos qué es aprender.
La educación dejaría de centrarse exclusivamente en transmitir información y comenzaría a construirse desde la experiencia, la observación, el vínculo y la curiosidad.
Desde la pedagogía, Friedrich Fröebel, creador del concepto de kindergarten, consideraba que la naturaleza debía ser una parte central de la educación infantil. Para él, el niño debía conocer el mundo natural a través del juego, la exploración y la experiencia directa, comprendiendo las relaciones entre los seres vivos.
Y aquí aparece algo muy poderoso: un niño que observa una hormiga no solamente está viendo una hormiga. Está formulando preguntas, comparando, anticipando, desarrollando lenguaje y construyendo pensamiento científico.
🧠 La naturaleza convertiría el aprendizaje en una experiencia más activa
Una revisión sistemática que analizó 147 estudios sobre aprendizaje al aire libre encontró beneficios relacionados con el compromiso de los estudiantes, la autonomía sobre su aprendizaje, las habilidades sociales y colaborativas, el autoconcepto y, en algunos casos, el rendimiento académico.
Esto significa que aprender en la naturaleza no sería simplemente “salir a jugar”.
Podríamos aprender matemáticas contando semillas.
Lectura describiendo un animal.
Ciencias observando una metamorfosis.
Arte estudiando texturas, colores y formas naturales.
Y educación socioemocional aprendiendo a cuidar la vida.
🐾 Los animales introducirían una dimensión que los libros no pueden reemplazar: el vínculo
La investigación sobre intervenciones asistidas con animales en contextos escolares muestra resultados prometedores en áreas como el comportamiento, el funcionamiento social y emocional y algunos aspectos del aprendizaje; sin embargo, la evidencia todavía es heterogénea y los investigadores señalan la necesidad de protocolos más rigurosos y de garantizar siempre el bienestar y la seguridad de los animales.
Por eso, no se trata de llevar animales al salón como una simple atracción.
Se trata de que el niño aprenda que otro ser vivo tiene necesidades, límites y formas de comunicarse.
Un animal puede convertirse en una oportunidad pedagógica para trabajar:
empatía, responsabilidad, observación, autorregulación, comunicación, respeto por los límites, pensamiento científico.
🌎 La educación también formaría niños que comprendan su responsabilidad con el planeta
UNESCO señala que integrar la biodiversidad en la educación es fundamental para construir sociedades capaces de conservarla y utilizarla de manera sostenible.
Y aquí, para mí, como maestra multidisciplinaria está el punto más importante:
Es muy difícil que un niño quiera proteger aquello que nunca ha conocido.
Un niño que ha observado una mariposa, cuidado una planta, tocado una piedra, escuchado aves o aprendido a respetar el espacio de un animal, comienza a construir una relación emocional con el mundo natural.
Y la educación ambiental deja de ser una lista de conceptos.
Se convierte en una experiencia personal.