La Escuela de Misterios del Ojo Horus

La Escuela de Misterios del Ojo Horus La historia de una cerrada organización sacerdotal, que dirigió los destinos del pueblo Egipcio, durante miles de años

Este grupo fue creado por Mayra Tutmes III, para compartir la sabiduria ancestral del Egipto Antiguo. " Todos podemos alcanzar la conciencia superior y la vida eterna, para esto se necesita disciplina y aprendizaje, para conocerse internamente uno mismo y asi poder accesar al conocimiento ilimitado del Universo"..... Tutmosis III ( a traves de Mayra Tutmes)

14/05/2026

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17/02/2026

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Hace unos 3.400 años, un príncipe egipcio dejó una prueba de cariño tan obsesivamente elegante que todavía hoy suena a “esto no debería existir”… y sin embargo existe.

El joven era Thutmose, hijo mayor del faraón Amenhotep III y heredero previsto del trono. Y su gata aparece nombrada como Ta-Miaut (tA-miAt): literalmente, “La gata”.

Cuando murió, Thutmose ordenó algo rarísimo para un animal doméstico: un ataúd/cofre funerario de piedra caliza hecho a medida, con inscripciones jeroglíficas y fórmulas funerarias.

En el Egipto faraónico, la piedra tallada se reservaba sobre todo para élites humanas y ciertos animales con culto; para una mascota privada, era una afirmación emocional sin pudor: “esta vida importó”.

La inscripción no se esconde detrás de poesía. Es directa, casi moderna: el nombre de Ta-Miaut, acompañado por los títulos del príncipe. Simple. Firme. Inmortal.

Hoy, el objeto se conserva en el Egyptian Museum de El Cairo (catálogo CG 5003 / JE 30172). Y aquí va el matiz que lo vuelve aún más interesante: su autenticidad ha sido debatida por especialistas, así que conviene contarlo como un caso famoso, pero no intocable.

El golpe final es histórico: Thutmose nunca llegó a ser faraón. Murió antes que su padre. El trono pasó a su hermano menor, Amenhotep IV (Akhenatón).

Y aun así, el nombre que sobrevivió fue el de una gata. A veces, el amor no necesita coronas: solo necesita un nombre que se niegue a desaparecer.

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