05/02/2026
"Uniendo Caminos" 💚💙💛❤️
Dos caminos, una misma causa: mujeres que sostienen la inclusión desde la educación y el bienestar social
En Veracruz, la inclusión y la defensa de los derechos humanos no se construyen desde los discursos, sino desde el trabajo cotidiano de mujeres que han decidido poner su vida al servicio de los demás.
Desde espacios distintos, pero con una convicción compartida, Ivet Licona Martínez y Ana Karen Uscanga han tejido durante años una labor silenciosa y transformadora en favor de las personas con discapacidad y los grupos en situación de vulnerabilidad.
Ambas comparten algo más que una trayectoria profesional sólida: comparten la certeza de que el cambio social se logra acompañando, escuchando y generando oportunidades reales.
El trabajo social como trinchera de derechos
Para Ivet Licona Martínez, la vocación comenzó temprano. Egresada de la Universidad Veracruzana, campus Poza Rica–Tuxpan, su formación como Licenciada en Trabajo Social se consolidó en el contacto directo con la realidad social. Desde sus primeras experiencias como voluntaria en instituciones como el IMSS, PEMEX y el Hospital Regional, descubrió que su camino estaba ligado a las personas que históricamente han sido invisibilizadas.
En 2003 colaboró con Hábitat para la Humanidad en comunidades de Papantla, Veracruz, y un año después, durante su servicio social en un centro de atención a personas con discapacidad, reafirmó su compromiso con la inclusión. Su paso por el DIF Coatzintla, donde se desempeñó como Trabajadora Social y Secretaria Ejecutiva de la Niñez (CEDAS), fortaleció su mirada integral sobre la infancia y los derechos sociales.
Más adelante, su participación en Cumbre Tajín marcó un hito: durante cinco años impulsó el primer proyecto de inclusión social dentro de este importante festival cultural, demostrando que la diversidad también tiene un lugar en los grandes escenarios.
En 2011 fundó Fundación Danitos A.C., una organización que hasta hoy mantiene viva su misión de servicio, atención y promoción de la inclusión de personas con discapacidad.
A esta labor se suman su participación en el Primer Consejo de Discapacidad de Poza Rica y su actual liderazgo como Rectora de Neurodiversos Veracruz y Presidenta de Veracruz Inclusivo A.C. Su trayectoria ha sido reconocida con el Diploma Capítulo VII “Generosidad”, un reconocimiento que simboliza más de dos décadas de trabajo constante por la dignidad y los derechos humanos, titulada 4 veces en Autismo; Diagnostico e Intervención por el Centro de Estudios Guestalicos, ademas de múltiples talleres y diplomados en Desarrollo Infantil por Icaps, UV, Cesigue.
La educación especial como espacio de transformación
Mientras Ivet construía caminos desde el trabajo social, Ana Karen Uscanga hacía de la educación especial su campo de acción. Con 13 años de experiencia, su historia está marcada por el acompañamiento cercano a niñas, niños, jóvenes y familias que buscan no solo aprendizaje académico, sino también bienestar emocional y social.
Su formación profesional refleja una búsqueda constante de actualización: diplomados en estrategias didácticas, habilidades socioemocionales, terapia de lenguaje, tanatología, sexualidad en el autismo, psicoeducación creativa y métodos especializados como Troncoso para la lectoescritura en personas con Síndrome de Down y Discapacidad Intelectual.
Esta preparación se tradujo en acción cuando fundó y asumió la presidencia del Centro de Educación e Integración Social Down A.C., con presencia en Coatzacoalcos y Veracruz Puerto, consolidando espacios educativos donde la inclusión es una práctica diaria y no un concepto abstracto. como Directora General de Neurodiversos, Ana Karen lidera un modelo educativo centrado en el respeto, la autonomía y las oportunidades reales para todas las personas, reforzando la idea de que la educación inclusiva es una responsabilidad colectiva.
Dos historias que se cruzan.
Aunque sus trayectorias iniciaron en escenarios distintos —una desde el trabajo social asistencia social a la discapacidad , la otra desde la educación especial—, las historias de Gloria Ivet Licona Martínez y Ana Karen Uscanga se encuentran en un punto común: la convicción de que la inclusión se construye con compromiso, formación y presencia constante.
Lejos de la romantización, ambas representan a cientos de mujeres que sostienen el tejido social desde profesiones que rara vez ocupan titulares, pero que transforman vidas todos los días. Sus historias no son excepciones; son reflejo de una lucha colectiva por una sociedad más justa, empática e inclusiva.
Porque cuando la educación y el bienestar social se encuentran, la inclusión deja de ser un ideal y se convierte en realidad.