20/10/2025
LALEYENDA DE LA LLORONA
Había una vez, hace muchos años, una joven llamada María que vivía en un pequeño pueblo junto al río. María era conocida por su gran belleza y humildad, y estaba casada con un hombre al que amaba profundamente. Tuvieron dos hijos pequeños, a quienes María adoraba. Sin embargo, su felicidad no duró para siempre: con el tiempo, su esposo dejó de regresar a casa y finalmente la abandonó por otra mujer, dejándola sola con los niños.
Consumida por la tristeza y la desesperación, María comenzó a perder la razón. Una noche oscura, cegada por el dolor y el resentimiento, llevó a sus dos hijos a la orilla del río. En un acto trágico, los arrojó al agua fría. Al ver a los pequeños desaparecer en la corriente, María inmediatamente se dio cuenta de lo que había hecho. Llorando con un lamento desgarrador, intentó rescatar a sus hijos, pero ya era demasiado tarde. Desesperada y llena de culpa, María se dejó llevar por la corriente del río, encontrando también ella la muerte.
Desde entonces, cuenta la leyenda que el alma en pena de María vaga por las noches cerca de ríos y lagunas, vestida con un velo blanco y lanzando un lamento escalofriante. A la medianoche se escucha su triste voz gritar: «¡Ay, mis hijos!», buscando a los niños que perdió.
Los habitantes del pueblo aseguran que en las noches de luna llena se oyen sollozos cerca del río, y que es La Llorona, la fantasma de aquella madre, quien recorre las calles con un llanto eterno. Nadie se atreve a salir al oír su lamento, pues sienten un frío que hiela la sangre.
Así, la figura de La Llorona se convirtió en parte del folclor local: una advertencia trágica sobre el dolor, la culpa y las consecuencias de los actos desesperados.