Little Angels Guarderia

Little Angels Guarderia

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EL mejor cuidado para lo que más amas, y tu tranquilidad, estan en buenas manos.

Cuidado optimo y amoroso de tus pequeños, con actividades de estimulación temprana y aprendizaje significativo

17/06/2014

Juego en casa en días de lluvia...

No tienes que salir de la casa para pasar un magnífico día fuera. Con un poco de imaginación tú y tu hijo pueden viajar lejos... desde la comodidad de tu propia cama.

Habilidades desarrolladas: imaginación, lenguaje
Qué necesitas: almohadas y almohadones para construir tu "auto"; un plato de papel o plástico es muy útil como volante.

Convierte tu cama en un auto con la ayuda de algunos almohadones y almohadas. Pídele a tu hijo que lo maneje (si lo hace, dale un plato de papel para que lo utilice como volante) y pregúntale adónde le gustaría ir. Algunos viajes favoritos incluyen una visita al zoo, la selva, el mar, una granja o incluso un safari. A tu hijo seguramente le encantará hacer el ruido del auto en marcha mientras tú comentas adónde van y las cosas que están viendo. ¿Es eso un león en el árbol o puede ser aquello una serpiente entre la hierba?

A él le encantará por el solo hecho de divertirse con mamá.

Photos 09/06/2014

Se acerca el día de padre y nosotros tenemos algo muy especial para los papis de nuestros angelitos... visitanos!

Photos 06/06/2014
Photos 06/06/2014

Ya estamos preparando el festival y regalos para nuestros papis!!!! Trae a tu peque y demosle juntos una sorpresa a papá... En Little Angels el cuidado de tu gran amor y tu tranquilidad, están en buenas manos.

06/06/2014

Resistencia: ¿Qué hacer cuando se la pasan diciendo “no”?

Los niños pequeños dicen “no” porque pueden. “Acaban de descubrir que tienen voluntad y quieren ejercerla”, explica Susanne Denham, profesora de psicología del desarrollo en George Mason University y autora de Emotional Development in Young Children (Desarrollo emocional infantil).

Esta fase suele empezar de repente y los padres se quedan perplejos con el desafío inesperado de su hijo pequeño. Lourdes Gómez, de San José, California, asegura que su segunda hija, Mariana, comenzó a decir "no" poco después de cumplir 2 años, sentada a la mesa familiar un domingo por la tarde. "Cuando le dije ´Marianita termina tu pollito, hija´, dijo 'No' con una voz tan grave y firme, que todos nos quedamos congelados por un momento”, explica Lourdes, "nos miramos porque nunca la habíamos escuchado decir algo así y con ese tono".

La época del “no” puede desaparecer con la misma rapidez con la que comenzó. “Un día, en lugar de 'No'", continúa Lourdes, "dijo 'Mmmmmmm no sé'. Y, a partir de ahí, fue alternando los dos". Mientras esperas que pase esta época difícil, quizá quieras probar algunas estrategias para lidiar con la eterna resistencia de tu niñito.
Qué puedes hacer

Ofrecer elecciones. "Dos, dos, ¡todo ocurre a pares estos días!" se queja John Raeside, padre de la niña Abby, de 2 años de edad. Tú también te cansarás de esto antes de que se termine la fase, pero ofrecer una elección limitada es la mejor manera de evitar tener conflictos con tu niño pequeño. “¿Quieres ponerte los zapatos blancos o los rojos?” “¿Quieres jugo o leche?” “Muy bien, ¡es hora de escoger! ¿Quieres guardar tus bloques o tus animales de peluche?” A esta edad, dos elecciones son suficientes y esta técnica se puede usar para todo, desde vestirse hasta resolver disputas con otros nenes: “¿Quieres jugar sin pelearte con Eliana, o prefieres jugar tú sola?”

Contar funciona a veces con niños pequeños indecisos: “Voy a contar hasta diez y luego tú puedes elegir, o bien yo elegiré por ti”. Tu hijo seguramente tomará la decisión una vez comience la cuenta atrás (guarda esta técnica como último recurso porque pierde efecto si la usas con demasiada frecuencia).

Ofrece la apariencia de dar opciones. Para que esto funcione, tienes que tener presente dos hechos importantes: Tú sabes más que tu hijo pequeño y prácticamente puedes convertir todo en una elección. Dile: “¿Quieres bajarte del auto ahora o jugar durante dos minutos y luego bajarte del auto?” En cualquier caso, tiene que bajarse del auto. O bien di: “¿Quieres ponerte el suéter del revés o del derecho?” Como ambos saben que no se pondrá el suéter del revés, lo que estás haciendo es romper la tensión (y, si te sigue la corriente, déjale que se lo ponga del revés). De cualquier modo, él piensa que le has dado una elección.

Muestra a tu hijo pequeño otras maneras de responder. Uno de los motivos por los que los niños pequeños dicen “no” tantas veces es porque no saben muchas palabras. Ayuda a tu hijo pequeño a expandir su vocabulario convirtiendo el “no” en un juego: “¿Cuál es el opuesto de 'no'?" (eso es fácil). "¿Qué palabra está entre 'no' y 'sí'?" (Quizá, a lo mejor, posiblemente). "¿Cual es una manera más agradable de decir 'no'?" ("No, gracias". Si tu hijo habla bien, procura que diga: “No, muchas gracias, no puedo”.

Puedes hacer que un "no" sea una respuesta menos automática (e incluso a veces conseguir un “sí”) si preparas la situación de antemano, con una pregunta inocente: “¿Qué haría un pájaro si le dijeras: 'Sr. Pájaro, ¿le gustaría comer un gusano?” Cuando tu hijo pequeño diga "¡Sí!" sigue con un: “¿Y qué dirías tú si te preguntara si quieres un trozo de tomate?” Con suerte, para este momento, tu hijo pequeño estará riendo demasiado como para rechazar el tomate.

Dí "no" con cuentagotas. Tu hijo puede estar diciendo una retahíla de “nos” porque constantemente escucha cómo tú le dices esa misma palabra. Si ése es el caso, procura utilizar menos esa palabra y usar alternativas al "no" cuando te sea posible. Una táctica es reemplazar la palabra con otra frase más específica para la situación de ese momento, como “es peligroso jugar en las escaleras. Juguemos con los bloques aquí en el piso” o “Usa tu voz suavecita para hablar dentro de la casa por favor”.

Mantente firme. A pesar de tus esfuerzos para evitar un conflicto, habrá veces en que tendrás dificultades con tu hijo pequeño. Si se detiene en mitad de la carretera y se niega a caminar, por ejemplo, sácalo de ahí y hazlo rápido. Pero la seguridad de tu hijo no es lo único que ha de motivarte a mantenerte firme. “Un niño pequeño tiene una voluntad pero no puede estar siempre ejerciéndola”, dice la psicóloga del desarrollo, Denham. “Es demasiado confuso para él tener siempre la última palabra”.

Es perfectamente apropiado decir a veces “ahora no puedes elegir. Sé que no te gusta y lo siento, pero así tiene que ser”. Puedes incluso decir: “Lo has de hacer así porque lo digo yo, que soy tu mamá”.

Photos 29/05/2014

AYUDA A TU HIJO A AMAR LA LECTURA:

Usa los libros para crear lazos
No se trata sólo de leer palabras. En esta etapa se trata más de disfrutar de la interacción con papá o mamá. Cuando tu hijo se sienta en tu regazo para que le leas en voz alta, no está solamente disfrutando de los libros sino de la atención total que le prestas en ese momento.
Establece un ritual

Fijar un tiempo para leer establece una rutina tranquilizadora que a los niños les encanta. Por eso es que leer un cuento antes de irse a dormir es una tradición tan antigua. Pero no te olvides de que hay muchos otros eventos diarios que proporcionan buenas oportunidades para la lectura. De vez en cuando intenta establecer un nuevo ritual leyendo un cuento durante el desayuno, durante el baño, nada más llegar de la guardería, o incluso mientras tu hijo esté sentado en el orinal. Algunos niños pequeños (y también niños más grandes) que duermen muy profundamente y tienen mucha dificultad para despertarse por la mañana, se levantan más fácilmente si sus padres los "despiertan" con la lectura de un cuento, en vez de sacarlos a la fuerza de la cama.
Escoge libros apropiados

A los niños pequeños les encantan los libros de cartón, los libros de plástico que se pueden meter en la tina y los que tienen ilustraciones que se despliegan; lo importante es que un libro se pueda sujetar fácilmente y que sea fácil de manipular. Les encantan las historias acompañadas de dibujos brillantes, claros y realistas. Y, por supuesto, les encantan las rimas. Esto no quiere decir que tu hijo de dos años no aprecie las historias que escogen sus hermanos mayores; quién sabe ¡puede que Harry Potter acabe siendo su libro favorito! Pero asegúrate de que también tiene acceso a libros más simples.
Repite, repite, repite

Reprime tus bostezos si has leído el cuento de Caperucita roja cada noche durante el mes pasado y tu hijo te pide que se lo leas de nuevo. La repetición es la clave en estos años. La razón por la que a los niños les gusta leer las mismas historias una, y otra, y otra vez es que están deseando aprender. Pronto te darás cuenta de que tu niño ha memorizado sus pasajes favoritos y que le hace mucha ilusión participar, diciendo las frases clave él mismo; ambos son signos de que cada vez está más listo para leer.
Exagera

Pierde tus inhibiciones cuando le estés leyendo a tu hijo. Ruge como el papá oso en Ricitos de oro y gruñe como el cerdito de Los tres cerditos. A los niños les gusta el drama tanto como a los adultos; de hecho, quizás a tu hijo le encante pretender que es el lobo que se come a la abuela de Caperucita. Anímale, incluso si esto hace que la lectura vaya más despacio. Obtendrá más beneficios de la historia si está participando activamente.
Fomenta sus intereses

Escoge libros acerca de sus actividades favoritas: visitar el zoo, nadar, jugar a atrapar una pelota. Respalda sus videos y programas de televisión favoritos con libros acerca de los personajes. Puede que te parezca un misterio lo mucho que le gustan los Teletubbies, pero si a tu hijo le encantan estas alegres criaturas, también le encantarán los libros acerca de sus aventuras. Síguele por donde te lleve, pero experimenta también con una variedad de libros. Quizás tu hija pequeña, que adora a sus muñecas, te sorprenderá pidiéndote que le leas historias acerca de dinosaurios y monstruos una y otra vez.
Visita la biblioteca

Incluso a los bebés les encantan las visitas a la biblioteca durante las horas de lectura colectiva para niños, y son una aventura fantástica para los niños de más de un año. Tu hijo puede descubrir uno de sus nuevos cuentos favoritos cuando se lo presente el bibliotecario con su animada lectura, que quizás vaya acompañada de algunos dibujos o marionetas para ilustrar la acción. Y, por supuesto, las bibliotecas permiten a los padres y a los niños llevarse a casa muchos libros sin tener que gastarse ni un centavo.
Conecta el audio

Hay muchos libros maravillosos en casete o disco compacto. Puedes aplacar la impaciencia de tu hijo por escuchar El gato con botas por millonésima vez, justo mientras tienes que empezar a cocinar la cena, conectando el casete (con o sin el libro de imágenes que lo acompaña). También puedes grabar libros e historias tú misma o pedir a los amigos queridos o familiares que lo hagan. Escuchar la voz de la abuela leyendo una historia favorita es un regalo especial.
No hagas que los libros sean una recompensa

No le digas a tu hijo que puede escuchar una historia si se acaba la cena. Cuando la lectura está asociada con sistemas de premio y castigo, no es una experiencia positiva. En vez de eso, escoge momentos para leer que sean apropiados, como cuando quieres que tu hijo esté tranquilo antes de dormir una siesta.
Cómo manejar a un niño inquieto

Hay algunos niños muy inquietos que no pueden quedarse quietos durante toda la lectura de una historia. No te preocupes. Simplemente escoge algo corto, hojéalo durante unos pocos minutos (o incluso segundos) y deja que tu hijo se vaya. Al día siguiente puedes intentar una sesión un poco más larga. Algunos niños siempre estarán más interesados en correr que en leer. Si tu hijo es del tipo al que le gustan las actividades físicas, puede responder mejor a actividades que no están relacionadas con los libros, como las que se describen abajo.
Haz que contar historias sea una parte de la vida

Cuenta historias durante la cena o cuando estás en el auto. Historias clásicas como Blancanieves y los siete enanitos están bien, o anécdotas acerca de tu propia niñez, o historias que presentan a tu hijo como el personaje principal. Confecciona libros con los dibujos de tu hijo o con sus fotos favoritas, y cuéntale historias acerca de ellos o pídele que sea él el narrador.
Señala las palabras

Allá donde vayas puedes mostrar a tu hijo que las palabras son una parte importante de la vida diaria. Incluso los niños pequeños aprenden rápidamente las señales de tráfico como STOP. Los imanes para el refrigerador que tienen las letras del alfabeto son muy comunes en muchas casas. Otras familias ponen etiquetas en las estanterías en las que se lee BLOQUES, MUÑECOS, etc. Si tu hijo está en un grupo de juego o en una guardería, déjale una nota cada día en su almuerzo. Aunque no pueda leer GATO, ver la palabra impresa en un pedazo de papel, junto con un adhesivo o dibujo de un gatito, será algo divertido que alentará su interés por leer. Si esto te parece demasiado ambicioso, intenta dibujar un corazón o una cara con una sonrisa donde simplemente se lea "Te quiero"; esto le ayudará a interesarse por el significado que tienen las palabras.
Háblale con frecuencia

Los niños de familias que hablan en la mesa tienen vocabularios más amplios, de acuerdo con investigadores de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos. Habla con tu hijo y no tengas miedo de usar palabras y frases complejas. Contesta sus preguntas y escucha sus explicaciones. Los niños son curiosos y se preguntan una y otra vez acerca del mundo; por eso, no seas tímida y explora sus intereses con él.
Demuéstrale tu propio amor por los libros

Tu hijo quiere imitarte. Si ve libros por toda la casa y sabe que te gusta sentarte a leer uno siempre que tienes un momento para ti misma, aprenderá que los libros son esenciales para la vida diaria. Mostrarle que te gusta leer será más motivador que hacer que cumpla con las horas establecidas para leer un cuento.

Photos 29/05/2014

AYUDA A TU HIJO A AMAR LA LECTURA:

Usa los libros para crear lazos
No se trata sólo de leer palabras. En esta etapa se trata más de disfrutar de la interacción con papá o mamá. Cuando tu hijo se sienta en tu regazo para que le leas en voz alta, no está solamente disfrutando de los libros sino de la atención total que le prestas en ese momento.
Establece un ritual

Fijar un tiempo para leer establece una rutina tranquilizadora que a los niños les encanta. Por eso es que leer un cuento antes de irse a dormir es una tradición tan antigua. Pero no te olvides de que hay muchos otros eventos diarios que proporcionan buenas oportunidades para la lectura. De vez en cuando intenta establecer un nuevo ritual leyendo un cuento durante el desayuno, durante el baño, nada más llegar de la guardería, o incluso mientras tu hijo esté sentado en el orinal. Algunos niños pequeños (y también niños más grandes) que duermen muy profundamente y tienen mucha dificultad para despertarse por la mañana, se levantan más fácilmente si sus padres los "despiertan" con la lectura de un cuento, en vez de sacarlos a la fuerza de la cama.
Escoge libros apropiados

A los niños pequeños les encantan los libros de cartón, los libros de plástico que se pueden meter en la tina y los que tienen ilustraciones que se despliegan; lo importante es que un libro se pueda sujetar fácilmente y que sea fácil de manipular. Les encantan las historias acompañadas de dibujos brillantes, claros y realistas. Y, por supuesto, les encantan las rimas. Esto no quiere decir que tu hijo de dos años no aprecie las historias que escogen sus hermanos mayores; quién sabe ¡puede que Harry Potter acabe siendo su libro favorito! Pero asegúrate de que también tiene acceso a libros más simples.
Repite, repite, repite

Reprime tus bostezos si has leído el cuento de Caperucita roja cada noche durante el mes pasado y tu hijo te pide que se lo leas de nuevo. La repetición es la clave en estos años. La razón por la que a los niños les gusta leer las mismas historias una, y otra, y otra vez es que están deseando aprender. Pronto te darás cuenta de que tu niño ha memorizado sus pasajes favoritos y que le hace mucha ilusión participar, diciendo las frases clave él mismo; ambos son signos de que cada vez está más listo para leer.
Exagera

Pierde tus inhibiciones cuando le estés leyendo a tu hijo. Ruge como el papá oso en Ricitos de oro y gruñe como el cerdito de Los tres cerditos. A los niños les gusta el drama tanto como a los adultos; de hecho, quizás a tu hijo le encante pretender que es el lobo que se come a la abuela de Caperucita. Anímale, incluso si esto hace que la lectura vaya más despacio. Obtendrá más beneficios de la historia si está participando activamente.
Fomenta sus intereses

Escoge libros acerca de sus actividades favoritas: visitar el zoo, nadar, jugar a atrapar una pelota. Respalda sus videos y programas de televisión favoritos con libros acerca de los personajes. Puede que te parezca un misterio lo mucho que le gustan los Teletubbies, pero si a tu hijo le encantan estas alegres criaturas, también le encantarán los libros acerca de sus aventuras. Síguele por donde te lleve, pero experimenta también con una variedad de libros. Quizás tu hija pequeña, que adora a sus muñecas, te sorprenderá pidiéndote que le leas historias acerca de dinosaurios y monstruos una y otra vez.
Visita la biblioteca

Incluso a los bebés les encantan las visitas a la biblioteca durante las horas de lectura colectiva para niños, y son una aventura fantástica para los niños de más de un año. Tu hijo puede descubrir uno de sus nuevos cuentos favoritos cuando se lo presente el bibliotecario con su animada lectura, que quizás vaya acompañada de algunos dibujos o marionetas para ilustrar la acción. Y, por supuesto, las bibliotecas permiten a los padres y a los niños llevarse a casa muchos libros sin tener que gastarse ni un centavo.
Conecta el audio

Hay muchos libros maravillosos en casete o disco compacto. Puedes aplacar la impaciencia de tu hijo por escuchar El gato con botas por millonésima vez, justo mientras tienes que empezar a cocinar la cena, conectando el casete (con o sin el libro de imágenes que lo acompaña). También puedes grabar libros e historias tú misma o pedir a los amigos queridos o familiares que lo hagan. Escuchar la voz de la abuela leyendo una historia favorita es un regalo especial.
No hagas que los libros sean una recompensa

No le digas a tu hijo que puede escuchar una historia si se acaba la cena. Cuando la lectura está asociada con sistemas de premio y castigo, no es una experiencia positiva. En vez de eso, escoge momentos para leer que sean apropiados, como cuando quieres que tu hijo esté tranquilo antes de dormir una siesta.
Cómo manejar a un niño inquieto

Hay algunos niños muy inquietos que no pueden quedarse quietos durante toda la lectura de una historia. No te preocupes. Simplemente escoge algo corto, hojéalo durante unos pocos minutos (o incluso segundos) y deja que tu hijo se vaya. Al día siguiente puedes intentar una sesión un poco más larga. Algunos niños siempre estarán más interesados en correr que en leer. Si tu hijo es del tipo al que le gustan las actividades físicas, puede responder mejor a actividades que no están relacionadas con los libros, como las que se describen abajo.
Haz que contar historias sea una parte de la vida

Cuenta historias durante la cena o cuando estás en el auto. Historias clásicas como Blancanieves y los siete enanitos están bien, o anécdotas acerca de tu propia niñez, o historias que presentan a tu hijo como el personaje principal. Confecciona libros con los dibujos de tu hijo o con sus fotos favoritas, y cuéntale historias acerca de ellos o pídele que sea él el narrador.
Señala las palabras

Allá donde vayas puedes mostrar a tu hijo que las palabras son una parte importante de la vida diaria. Incluso los niños pequeños aprenden rápidamente las señales de tráfico como STOP. Los imanes para el refrigerador que tienen las letras del alfabeto son muy comunes en muchas casas. Otras familias ponen etiquetas en las estanterías en las que se lee BLOQUES, MUÑECOS, etc. Si tu hijo está en un grupo de juego o en una guardería, déjale una nota cada día en su almuerzo. Aunque no pueda leer GATO, ver la palabra impresa en un pedazo de papel, junto con un adhesivo o dibujo de un gatito, será algo divertido que alentará su interés por leer. Si esto te parece demasiado ambicioso, intenta dibujar un corazón o una cara con una sonrisa donde simplemente se lea "Te quiero"; esto le ayudará a interesarse por el significado que tienen las palabras.
Háblale con frecuencia

Los niños de familias que hablan en la mesa tienen vocabularios más amplios, de acuerdo con investigadores de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos. Habla con tu hijo y no tengas miedo de usar palabras y frases complejas. Contesta sus preguntas y escucha sus explicaciones. Los niños son curiosos y se preguntan una y otra vez acerca del mundo; por eso, no seas tímida y explora sus intereses con él.
Demuéstrale tu propio amor por los libros

Tu hijo quiere imitarte. Si ve libros por toda la casa y sabe que te gusta sentarte a leer uno siempre que tienes un momento para ti misma, aprenderá que los libros son esenciales para la vida diaria. Mostrarle que te gusta leer será más motivador que hacer que cumpla con las horas establecidas para leer un cuento.

Photos 29/05/2014

Buen día a todos!!! Little Angels Guarderia les desea un excelente día, nosotros ya lo tenemos, con nuestros angelitos riendo, jugando y gritando felices, porque aquí los cuidamos tal como tu lo harías....

28/05/2014

¿Tu niño muerde o Patea?
Penney Hames
Psicóloga infantil y periodista

Muchos niños de dos y tres años pasan por una fase agresiva. Pero con amor y firmeza puedes mostrarles cómo deben comportarse.

Los niños pequeños pegan, muerden, patean y dan puñetazos porque es una forma segura de obtener nuestra atención, algo que los niños desean mucho. Necesitas enseñarles que eso no funciona.

Tan pronto como golpee a alguien (no esperes) dile que como ha golpeado o mordido ahora tendrá que sentarse solo por dos minutos (un minuto por cada año que tenga). Díselo de forma tan calmada como puedas y no le digas nada más. Después, llévalo de forma firme, pero amable, a una silla que hayas designado (preferentemente una en la que sus pies no puedan tocar el piso ni pueda dar patadas a la paredes) y déjale allí sentado.

No le envíes a su cuarto o a que se siente en la escalera, por ejemplo. Necesitas tenerlo a la vista y él necesita tan pocas distracciones como sea posible. Una silla en la cocina, mientras estás allí cocinando, funciona muy bien.

Si se levanta, siéntalo de nuevo inmediatamente. Dile que el tiempo sólo empezará a contar cuando esté sentado. Pon tu mano en su pierna para animarle a que permanezca sentado. No le perdones el castigo si dice que lo siente, primero tiene que quedarse sentado. No hables con él durante este tiempo ni dejes que nadie más lo haga. Usa estos dos minutos para calmarte tú también. Cuando el tiempo haya pasado, pídele que se disculpe y luego perdónalo y olvida el incidente. Ya verás como, al final, tu hijo comprenderá el mensaje.

Tu hijo está aprendiendo lo que puede y no puede hacer. Con estos momentos de aislamiento y tu atención y amor siempre que esté jugando como debe, seguro que no estará golpeando ni mordiendo mucho más tiempo.

Photos 28/05/2014

Aquí en Little Angels, educamos a los bebés con valores, el amor a los padres es uno de los primordiales, porque TU lo mereces.

Photos 27/05/2014

Espacio diseñado para que nuestros angelitos salgan a activarse con la clase de deportes, y claro, ¡¡se diviertan un montón!!

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