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02/11/2022
Porque el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad.
2 Corintios 3:17
02/11/2022
Cristo nos liberó para ser libres, manténganse firmes y no se sometan de nuevo al yugo de la esclavitud.
Gálatas 5:1
02/11/2022
EL MESÍAS JUDÍO
Cristo (del latín Christus, y este del griego antíguo Χριστός, (khristós “ungido”), derivado de χρίσμα (khrísma “unción”); es una traducción del término hebreo de “Mesías” (מָשִׁיחַ, Māšîaḥ), que significa “ungido”; refiriéndose a la costumbre ungir en aceites a los reyes cuando se los proclamaba.
En el judaísmo, el mesías hace referencia a un futuro líder, un rey judío descendiente del Rey David, quien será ungido y por consiguiente el ungido del pueblo de Israel, e investido para gobernar tanto al pueblo judío como al resto de la humanidad.
En el Tanaj no solo se utiliza para referirse al mesías, también aparece como referencia al sumo sacerdote (Levítico 4:3,5,16; Levítico 6:15; Salmos 84:10), al Rey de Israel Lamentaciones 4:20; Salmos 20:7; Habacuc 3:13; 2 Crónicas 6:42, etc.), a Ciro II el Grande (Isaías 45:1) y a los patriarcas (Salmos 105:15; 1 Crónicas 16:22).
El concepto judío del Mesías es aquél que está claramente explicado por los profetas de la Biblia. Él es un líder de los judíos, fuerte en sabiduría, poder y espíritu. Él es el que va a traer completa redención espiritual y física al pueblo judío. Junto con esto, traerá paz eterna, amor, prosperidad y perfección moral al mundo entero.
El Mesías judío es realmente un ser humano en origen. Él nace de padres humanos ordinarios y es de carne y hueso como todos los mortales.
Como lo describe el Profeta (Isaías 11:2), el Mesías está “lleno de sabiduría y entendimiento, consejo y poder, conocimiento y temor de Dios”. Tiene un sentimiento especial por la justicia, o como el Talmud lo expone (Sanedrín 93b), “huele y juzga”. Puede virtualmente percibir la inocencia o culpabilidad de un hombre.
El Profeta (Isaías 11:4) sostiene además que el Mesías “herirá al tirano con la vara de su boca y matará al malvado con el aliento de sus labios”. La maldad y la tiranía no podrán levantarse delante del Mesías.
No obstante, el Mesías sobre todo es un rey de paz. Nuestros Sabios por lo tanto, nos enseñan (Derej Eretz Zuta:1): “Cuando el Mesías sea revelado a Israel, abrirá su boca solamente para la paz”. Así está escrito (Isaías 52:7): “Qué hermosos, sobre las montañas, son los pies del mensajero que anuncia la paz”.
La primera tarea del Mesías es redimir a Israel del exilio y de la servidumbre. Al hacer esto, también va a redimir al mundo entero de la maldad. La opresión, el sufrimiento, la guerra y todas las formas de ateísmo serán abolidas. La humanidad será de esta forma perfeccionada, y los pecados del hombre contra Dios, así como sus transgresiones en contra del prójimo, serán eliminadas. Todas las formas de guerra y antagonismo entre las naciones desaparecerán también en la Era Mesiánica.
Lo más importante, el Mesías judío hará retornar todas las personas a Dios. Esto se expresa más claramente en el rezo de Alenu Leshabeaj, que concluye los tres servicios diarios:
“Que el mundo sea perfeccionado bajo el reinado del Todopoderoso. Que todos los hombres invoquen Tu Nombre y que todos los malvados de la tierra se tornen a Ti. Que sepan todos los habitantes de la tierra que toda rodilla debe postrarse ante Ti… y que todos acepten el yugo de Tu reino”.
Encontramos un pensamiento muy similar en la Amidá del día de Yom Kipur en la cual rezamos: “Que todas las criaturas se inclinen ante Ti. Que formen una hueste para hacer Tu voluntad con corazón perfecto”.
El Mesías judío tendrá de este modo, la tarea de perfeccionar el mundo. Va a redimir al hombre de la servidumbre, de la opresión y de su propia maldad. Habrá gran prosperidad material en el mundo, y el hombre será restablecido a una existencia semejante al Edén (Paraíso), donde podrá disfrutar de los frutos de la tierra sin trabajar.
En la Era Mesiánica, el pueblo judío habitará libremente en su tierra, Habrá una “reunión de los exilios”, cuando todos los judíos regresen a Israel. Esto eventualmente traerá a todas las naciones a reconocer al Dios de Israel y a aceptar la verdad de Sus enseñanzas. El Mesías será no sólo rey sobre Israel, sino soberano sobre todas las naciones.
Finalmente, la redención viene sólo de Dios y el Mesías sólo es un instrumento en sus manos. Es un ser humano de carne y hueso como todos los mortales. Sin embargo, él es el ser más refinado de la raza humana y, como tal, debe coronarse con las más altas virtudes que un mortal puede alcanzar.
Aun cuando el Mesías puede alcanzar el cenit de la perfección humana, sigue siendo un ser humano. El reinado del Mesías judío, definitivamente es “de este mundo”.
El judaísmo es una religión basada en un pueblo servidor de Dios. Es a partir del judío, que las enseñanzas de Dios emanan a toda la humanidad. La redención de Israel debe por lo tanto, preceder a la del resto de la humanidad. Antes que Dios redima al mundo, él debe redimir a su pueblo oprimido, sufrido, exiliado y perseguido, regresándolo a su propia tierra y restituyéndole su posición.
La promesa final, no obstante, no está limitada sólo a Israel. La redención del judío está estrechamente unida a la emancipación de toda la humanidad, así como a la destrucción del mal y la tiranía. Es el primer paso del regreso del hombre a Dios, en donde toda la humanidad estará unida “en un solo grupo” para realizar el propósito de Dios. Éste es el “Reino del Todopoderoso” en la Era Mesiánica.
A pesar de que el Mesías puede ocupar un lugar central en este “Reino de los Cielos”, él no es la figura principal. Esta posición solamente puede pertenecer a Dios Mismo.
Breve concepto del Mesías judío, extraído del libro “El Verdadero Mesías”
https://esenciadecristo.org/inicio/f/el-mes%C3%ADas-jud%C3%ADo