21/05/2026
¡QUE VIVA EL CENTENARIO!
Ignacio Ramírez es un pueblo nacido del espíritu de la Revolución Mexicana, levantado bajo los ideales de justicia, tierra y libertad; bajo aquella consigna histórica que marcó el destino de miles de familias campesinas: “la tierra es de quien la trabaja”.
Hace cien años, hombres y mujeres humildes, provenientes de la Ranchería El Terrero, emprendieron el camino en busca de mejores condiciones de vida para sus familias. Eran personas sencillas, acostumbradas al trabajo duro del campo, al sol intenso de las jornadas agrícolas, al esfuerzo diario y a la esperanza sembrada junto con la semilla sobre la tierra.
Aquellos abuelos y bisabuelos nuestros llegaron a un pequeño paraje que algunos llamaron “El Trozo” o “El Tronco”, debido a un viejo pedazo de madera que servía de descanso a los caminantes bajo la sombra de los árboles. Ahí, entre caminos de terracería, monte, trabajo y sacrificio, comenzó a escribirse la historia de nuestro pueblo.
Con el paso de los años, el asentamiento fue creciendo, cambiando de nombre en distintas etapas, hasta consolidarse formal y legalmente como lo conocemos hoy: IGNACIO RAMÍREZ, tierra de raíces profundas, de gente noble y trabajadora, orgullosa de su origen campesino y de la herencia que dejaron quienes construyeron este pueblo con sus propias manos.
Hoy, al cumplirse el CENTENARIO de su fundación, nuestro pueblo se viste de fiesta para celebrar cien años de historia, identidad, lucha y progreso. Bajo un ambiente festivo y de sana convivencia, se desarrollarán durante tres días diversas actividades culturales, deportivas y tradicionales que reunirán a familias, amistades y visitantes.
Habrá música, bailes, encuentros deportivos, cabalgatas, fútbol, actividades populares y expresiones propias de nuestras tradiciones, en un entorno de alegría colectiva que busca fortalecer la unión de nuestra comunidad y mantener vivas nuestras costumbres.
Pero más allá de la celebración, este centenario representa un acto de memoria y gratitud. Será el momento de honrar a los fundadores, reconocer el sacrificio de quienes trabajaron la tierra para sacar adelante a sus hijos y agradecer a todas aquellas generaciones que, con esfuerzo, honestidad y amor por su pueblo, hicieron posible el crecimiento de Ignacio Ramírez.
Porque este pueblo no nació de privilegios ni de abundancias. Nació del trabajo del campesino, del sudor diario, del sacrificio familiar y de la esperanza de construir un futuro mejor.
Que viva la memoria de nuestros abuelos y bisabuelos.
Que viva la gente del campo y del trabajo honrado.
Que viva nuestra identidad y nuestras raíces.
¡Y QUE VIVA POR SIEMPRE EL CENTENARIO DE IGNACIO RAMÍREZ