14/12/2025
LA IRA ES UN JUEGO DE NIÑOS
Jesús en el curso se refiere a nosotros como niños (a veces como bebés, infantes) y muchas veces le digo a la gente “tu vida es una caja de arena para juegos infantiles” y tu único error es que gateas con los otros niños, lanzándose los unos a los otros arena a la cara. Todo lo que tienes que hacer es levantarte, como un adulto, y entonces la arena nunca caerá en tus ojos (lo cual es siempre el problema). Quizás te cubra los tobillos, las rodillas, el mentón...pero eso es todo. El problema no es lo que los niñitos están haciendo-lanzándose arena a los ojos lo cual creen que es significativo-el problema es que tú crees que eres uno de ellos. Y todo lo que tienes que hacer es levantarte y entonces la arena que te han lanzado no te afectará. Esa es la clave para ser indefenso, que por supuesto es el corazón del perdón. No puedes perdonar si percibes que has sido atacado, porque te vuelves defensivo en lo que percibes como ataque de parte de otras personas. Sólo puedes volverte indefenso cuando reconoces que no hay alguien haciendo esto.
Lo que se nos pide que hagamos en este curso es levantarnos en la caja de arena con Jesús y darnos cuenta de que podemos ser adultos espirituales. Ese es el propósito del curso, ayudarnos a crecer. ¿Porqué la ira es un juego que juegan los niños? La ira dice: “la arena que me lanzaron en la cara me ha hecho daño”. La razón por la que hay arena en tus ojos es porque te pusiste a jugar con los niñitos. Te olvidaste que esto es un juego que juegan los niñitos, te olvidaste que estos son juguetes y pensaste que eran algo real. Por eso es que la ira nunca se puede justificar. Usamos los juguetes del ego para justificar la manera en que nos sentimos. Nuestra ira entonces tiene un propósito. El propósito es que la gente se sienta culpable o hacer que otras personas sientan que deben sentirse culpables para entonces nosotros ser la inocente víctima de lo que otras personas nos han hecho a nosotros. Si me levanto en la caja de arena y los niños me arrojan arena pues no debe tener un efecto en mí. Si tiene un efecto es porque me fui a su nivel y jugué con ellos y esa es mi responsabilidad. Levantarse en la caja de arena es estar por encima del campo de batalla con Jesús, realizando que soy una mente y no un cuerpo. Jugar en la caja de arena es identificarse con un cuerpo viviendo en un mundo como si existiese uno y no querer aceptar responsabilidad por estar en la caja de arena.
Porqué nos vamos a jugar a la caja de arena? El curso nos dice que lo hacemos porque así permanecemos como niños, como un ego, como un cuerpo, pero culpando a todos los demás por ello. Por eso es que la ira es un juego que los niños juegan. Jesús quiere que crezcamos hasta llegar a ser como él, no que juguemos juegos ni que lo invitemos a él a jugar. Él no nos juzga por nuestros juegos, su paciencia es infinita. Él es bondadoso, gentil pero tambien es muy claro. Y él esperará por nosotros a que le digamos que ya estamos listos para crecer.
“Anger Is a Game that Children Play” Kenneth Wapnick
(Trad. M. Bermudez)