21/01/2026
En un congreso de neurociencias me permitió recuperar y resignificar algunos planteamientos clave sobre el aprendizaje. En particular, se abordó la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner, la cual, en la práctica escolar, fue excesivamente simplificada hasta reducirse a la clasificación de los estudiantes como visual, auditivo o kinestésico.
A partir de esta simplificación, se comenzaron a aplicar tests para etiquetar a los alumnos, asignándoles un solo “canal de aprendizaje” y planificando actividades dirigidas únicamente a ese canal. El problema no radica en la propuesta original de Gardner, sino en su interpretación reduccionista y rígida.
Lo que plantea hoy la neurociencia
La neurociencia actual no niega la existencia de los sentidos, pero sí cuestiona tres supuestos ampliamente difundidos en la escuela:
Que una persona aprende mejor únicamente por un solo canal.
Que los alumnos puedan clasificarse de forma fija.
Que un test determine de manera permanente “cómo aprende” un niño.
Hoy sabemos que el cerebro es plástico y dinámico. Aprende integrando múltiples redes neuronales, utiliza varios sentidos de manera simultánea y cambia según la tarea, la emoción, el contexto y la experiencia previa.
Por ejemplo, un niño puede al mismo tiempo:
Leer (visual),
Escuchar una explicación (auditivo),
Manipular materiales (motor),
Expresar lo que hizo (lenguaje),
Experimentar seguridad o estrés (emocional).
Todo esto ocurre de manera integrada, no aislada.
Entonces, ¿ya no existen los canales?
Los canales no han desaparecido; lo que hoy se reconoce es que no funcionan de forma aislada ni rígida. En consecuencia, ya no se evalúan como etiquetas permanentes, sino que se observan como estrategias que pueden facilitar el aprendizaje en determinados momentos.
Antes se preguntaba:
¿Qué canal de aprendizaje tiene este alumno?
Hoy la pregunta cambia hacia:
¿Qué estímulos le facilitan la comprensión?
¿Qué apoyos regulan mejor su atención?
¿Con qué tipo de experiencias responde más rápido?
¿Qué combinación de estímulos le permite mantenerse involucrado?
Este cambio de enfoque es sustancial.
Cómo se resignifica el enfoque en la actualidad
Lo que permanece vigente es que:
El aprendizaje es multisensorial.
A mayor activación de sentidos, mayor conexión de redes neuronales.
La emoción y el movimiento potencian el aprendizaje.
No todos los alumnos responden igual ante el mismo estímulo.
Por ello, hoy se habla más de:
Experiencias multisensoriales,
Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA),
Flexibilidad en la enseñanza,
Variabilidad del aprendiz,
y menos de tests cerrados o clasificaciones estáticas.
Esta es una interpretación pedagógica actualizada desde la neurociencia, con implicaciones directas para la práctica docente y la intervención educativa.