16/07/2026
La oración salesiana, surge de esa clara conciencia de ser hijos muy amados por el Padre Dios. Desde su niñez Juan Bosco, aprende de mamá Margarita a dar gracias a Dios, y de alabar su amor providente. Es una oración sencilla pero que surge de una profunda actitud creyente. Es lo que dirán de él, vivía como si viera al invisible. Un corazón de buen hijo que vive y orienta su caminar de cada día por los jóvenes. Un corazón encendido por el amor de Dios, es una presencia que contagia, que irradia más allá de las palabras. La presencia del salesiano, en la misión que Dios le confía, es signo del amor de Jesús Buen Pastor.