22/09/2026
¿Corregimos rápido porque entendemos o porque nos desesperamos?
Hay momentos cotidianos en los que el cansancio pesa más de lo que creemos: preparar comida, responder mensajes, ordenar la casa, terminar pendientes… mientras un niño pide atención, insiste, interrumpe o necesita ayuda.
En esos momentos, es fácil corregir rápido, subir el tono o responder desde la desesperación. No siempre porque entendimos lo que el niño necesitaba, sino porque nosotros también estamos saturados.
A veces, antes de corregir la conducta, vale la pena preguntarnos:
¿qué está necesitando el niño y qué estoy necesitando yo en este momento?
Reconocer nuestro propio cansancio no elimina los límites, pero sí puede ayudarnos a responder con más conciencia y menos reacción.