04/11/2023
La Decisión que Marco un Destino…. Hoy 2 de noviembre … En 1810, tras el triunfo del Monte de las Cruces, un día como hoy en el actual estado de México, y después de meditar profundamente sobre la conveniencia o inconveniencia de atacar la ciudad de México, don Miguel Hidalgo se retira hacia Querétaro, el 2 de noviembre de 1810. Una de las preguntas que muchos historiadores se han hecho es porque el cura de Dolores, no siguió el avance de sus tropas hacia la ciudad de México, que por cierto en aquella época contaba con aproximadamente con 180 mil habitantes, según datos de Humboldt. Varios académicos se han dado a la tarea de reconstruir e interpretar las circunstancias y como estas pudieron incidir en las decisiones tomadas por el cura Hidalgo. Según estos académicos, la elección de dejar para otro momento la capital del país, fue uno de los motivos que distancio a Hidalgo de Ignacio Allende. Otra razón puesta sobre la mesa, es la conducta del ejército insurgente, que saqueaba los sitios en que triunfaban. En el libro Luchas por la Independencia de Silviano Hernández; Relata que Toluca cayo en poder de los insurgentes el 25 de octubre, el 30 de octubre, fue la batalla de Monte de las Cruces, los realistas son derrotados, era un ejército virreinal formado por cerca de 4000 hombres, mientras el ejército insurgente estaba conformado alrededor de 80 mil gentes, los realistas se retiraron ante la abrumadora mayoría, pero a los insurgentes les provocaron cuantiosas pérdidas, los cuales por primera vez entraron en una batalla real, dejando en el campo de batalla alrededor de 16 mil mu***os y el ejército de Hidalgo tuvo alrededor de 30 mil deserciones. Hidalgo, para evitar una masacre como la de Guanajuato en la Alhóndiga de Granaditas, el 31 de octubre de 1810 mando una comisión formada por Mariano Abasolo y Mariano Jiménez a bordo de un carruaje con bandera blanca y escoltada por decenas de jinetes, transitó el camino de Cuajimalpa a Chapultepec. Se llevaba el encargo de entregar la intimidación al virrey Francisco Javier Venegas, misma que, según el coronel Pedro García, incluía el siguiente párrafo. “Al terminar esta comunicación me dirijo a la Divina providencia, pidiéndole fervorosamente incline el corazón de vuestra excelencia a la moderación, al buen juicio, para resolver sin pasión, sino sólo consultando a la justicia y al derecho con que esta nación pide su independencia y libertad. Sangre y destrozo, dicha y felicidad para la América, son dos extremos, que entiendo elegirá vuestra excelencia el más humano, el más justo y racional, y mucho más cuando contemple detenidamente las consecuencias precisas de cada uno de ellos” (García, 1982: 86-87). A trasmano el virrey recibió y abrió la correspondencia de Hidalgo; pero la regresó sin respuesta y amenazando de muerte a los comisionados en caso de no retirarse de inmediato. El virrey Francisco Xavier Venegas, el cual rechazo capitular y a partir de este hecho. Hidalgo cambio el rumbo de movimiento, en vez de tomar la capital del país, avanzaron hacia el bajío para continuar la lucha, ahí comenzaron las desgracias de los insurgentes, marcando su destino. Quizá el desaliento de muchos y las deserciones en masa fueron las primeras consecuencias del repliegue; pues, sin conocer los detalles, se apreciaba como un fracaso. Para otros, la imposibilidad de saquear la ciudad de México le restaba atractivo a la campaña y desistían de seguir adelante. En el colmo, el encuentro imprevisto con la milicia de Calleja en las inmediaciones de San Jerónimo Aculco causó la desbandada de aquellas tropas bisoñas. Nadie podía imaginar entonces que una oportunidad similar para asestar el golpe definitivo al régimen no se repetiría sino en 1821, cuando el movimiento Trigarante consumó la independencia.