Gabriela Mistral - El Rosario

Gabriela Mistral - El Rosario

Compartir

Somos una Institución Educativa Publica comprometida con nuestra sociedad, para el desarrollo y formación

13/12/2024

Agradecer a los integrantes de la Mesa Directiva de padres de familia ,y vocales, para armar este escenario, que trae a nuestra escuela esta bella época navideña.

Mobile uploads 29/10/2024

Anécdotas en Janal Pixán, el Paseo de las Ánimas.

María sostenía en sus manos un aro de madera, presurosa y con gran agilidad pasaba su aguja de un lado para otro, destacada mujer bordadora, su trabajo era muy solicitado, en ocasiones tantos que no podía dormir bien en días. Ella vivía aún con sus padres, en una pequeña casa de huanos y horcones en un poblado del interior.

Las horas que pasaba María bordando causaba problemas entre su madre y ella, un día su madre la reprendió: -hija, en estos días de finados no es bueno que los niños anden gritando y jugando a altas horas de la noche, los campesinos llegan antes de caer el sol a sus casas, las costureras apagan sus máquinas y almacenan sus agujas, el cazador no sale a cazar porque dicen que de noche las ánimas salen a pasear, aquellas olvidadas que vagan por el mundo buscando a quien llevar-.

María un poco molesta por la interrupción se dirigió a su madre: -yo no creo en esas cosas, son puras mentiras, además que debo terminar con mis encargos, muchos de ellos ya están pagados-, su mamá sobresaltada le advirtió que no durmiera muy tarde y se retiró junto a su esposo a descansar.

Siguiendo su afanosa tarea de bordar, no se percató que el tiempo transcurrió, su ardua tarea le ocasionó un poco de calor, así que decidió abrir la puerta delantera para que entrara aire fresco otoñal, siguió a la luz del foco amarillento su faena, después de un rato, sintió un deseo inevitable de levantar la vista, observó que a lo lejos unos resplandores dorados venían acercándose.

A los lejos se escuchaba como una especie de murmullos, un canto que no logró reconocer, cerca de la albarrada que dividía su predio a la calle una mujer ataviada con un hipil y un reboso sobre su cabeza se acercó: -Muchacha, ayúdame, es que voy aquí cerca, ¿Te puedo encargar mi vela?, estoy muy cansada de llevarlo, regresaré pronto por el-, María hipnotizada por la escena, tomó en sus manos la vela que aquella mujer le había ofrecido cuidar, al retornar dentro de la casa, sintió cansancio y se recostó para dormir.

La madre de María se levantó temprano, como de costumbre, extrañada de no ver a su hija se dirigió a la habitación donde esta dormía, acercándose notó que ella ardía en una fiebre mortal, se dispuso a tratar de despertarla, en un cansancio casi fulminante ella logró hablar, le contó todo lo que había sucedido la noche anterior, la vela, según María, yacía sobre la mesa.

Su madre impactada por la escena, encontró sobre la mesa un hueso humano, temiendo por la vida de su hija la llevó con el curandero de su pueblo, este le dijo a las dos: -esta muchacha será llevada por las ánimas en la noche, pues su sello es la vela de quien la recibía-, horrorizadas repararon en el llanto, el brujo viendo tal sufrimiento les dijo que hay una forma de salvarse: -Deberás buscar un bebé recién nacido, te lo llevarás a casa, esperarás, cuando ellas vengan por tí, devolverás el hueso y tendrás en tus brazos al bebé, le dirás que no puedes ir, porque éste bebé no podrá vivir solo, así romperás el sello de la muerte, con una nueva vida-.

Habiendo buscado en todo el pueblo un bebé recién nacido, convencido a la madre de este, lo llevaron a su casa a esperar la hora cuando aquella mujer vendrá de nuevo. Las horas parecieron eternas, el reloj marcaba las 3 de la mañana, afuera una voz se escuchaba llamar, María intentó despertar a su madre, pero esta no respondía a su llamado, salió entonces con el niño en brazos: -He venido por la vela y por ti-, dijo la mujer, María estiró el brazo y le devolvió el hueso: -Aquí está lo que me entregó, pero no puedo ir con usted, tengo un hijo a quien cuidar, ¿Quién se haría cargo de él en mi ausencia?-, de pronto el llanto del bebé rompió el silencio, aquella mujer levantó la vista, tenía por rostro un cráneo sin carne, dieron la media vuelta y se fueron.

Desde entonces, María creyó en aquellas leyendas, esas leyendas que no se creen hasta que se viven en carne propia, pero que en ocasiones pueden costar la vida.

Profile pictures 28/09/2024
23/07/2024
Photos from Gabriela Mistral - El Rosario's post 18/07/2024
¿Quieres que tu escuela/facultad sea el Escuela/facultad mas cotizado en Tlalnepantla?

Haga clic aquí para reclamar su Entrada Patrocinada.

Localización

Categoría

Página web

Dirección


Avenida Civilizaciones S/n. El Rosario I
Tlalnepantla
54090

Horario de Apertura

Lunes 8am - 4pm
Martes 8am - 4pm
Miércoles 8am - 4pm
Jueves 8am - 4pm
Viernes 8am - 4pm